Harry se encontraba con la cara contra el colchón, brazos sobre su cabeza, sus lágrimas mojaban las sábanas y la sangre de sus labios, los cuales mordía para ahogar los sollozos que salían de su garganta. Sentía el dolor inundando su parte trasera, mas el dolor de su cuerpo magullado por los golpes que recibió anteriormente, el ardor de las heridas causadas por la hebilla del cinturón de cuerpo de su tío. Sentía la humedad corriendo por sus piernas, el aroma a sudor, sangre y semen inundaba sus fosas nasales. Quería gritar, patalear, pero sabía que eso lo empeoraria.
Sentía asco, asco y dolor. Odio y repulsión. Sentía la asquerosa verga de su tío, hundirse una y otra vez en su lastimado y sangrante ano, escuchaba los repulsivos jadeos y gémidos de la morsa sobre su cuerpo, ya no tenía las fuerzas suficientes para poder soportar su peso, las gordas, grasosas y sudorosas manos de Vernon le sostenían su huesudas caderas.
Después de unos minutos más que para el fueron una eternidad, escucho el quejido ahogado de Vernon cuando llego a su orgasmo, llenándole su interior de ese asqueroso líquido, salió de él sin cuidado alguno sentándose al lado de la cama satisfecho de lo que había hecho. Harry simplemente hundió aún más su rostro en el colchón, sintiendo las morbosas caricias en su pequeño y lastimado cuerpo, encogiendose en su lugar y esperando que todo acabará ya para poder irse a su alacena, refugiarse en su oscuridad donde nadie podía hacerle daño.
- Lo hiciste muy bien fenómeno, espero que sigas así de sumiso la próxima vez.
Harry tembló al escucharlo hablar, eso no significaba nada bueno, todo seguiría, seguiría lastimandolo, ahogo un quejido al sentir la tela rozar las heridas recién hechas en su espalda, le habían lanzado su ropa, tomando eso como luz verde a que podía irse, se vistió lo más rápido que pudo, tropezando varias veces por no poder erguirse correctamente por el dolor en sus partes bajas, con la ropa a medio poner, salió lo más rápido que pudo, bajando las escaleras ahogando pequeños gritos de dolor, y metiéndose rápidamente a su alacena, para justo después escuchar la voz de tía Petunia y Dudley entrando a casa, si hubieran llegado minutos antes... Hundió en lo mas ondo de su corazón esa leve esperanza de que si descubrían lo que pasaba cuando ellos no están en casa, todo mejoraría.
Acostándose con cuidado en su pequeño catre, abrazando la manta rota, sucia y demasiado pequeña para cubrirlo, lloró. Lloro por su miserable vida, lloro por que no haya muerto en ese accidente de auto donde sus padres lo hicieron, lloro por el dolor de su cuerpo, pero sobre todo, lloro por el dolor en su alma, su alma manchada de dolor y odio hacia quien lo haya dejado en esa maldita vida, donde es golpeado, maltratado, abusado. Y lloro, por que en ninguna de esas situaciones, el haya muerto, para poder librarse de todo.
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Harry se encontraba en el jardín arreglando las rosas de su tía, sonriendo levemente mientras miraba algunas mariposas posarse en las hermosas rosas rojas que el tan arduamente se encargaba de mantener vivas, hermosas y tan grandes para que su "querida" tía pudiera estirar su exageradamente largo cuello para poder espiar a las vecinas y saber que hacian en su "gran interesante" vida.
Soltó un suspiro mientras veía las mariposas, deseaba ser una y poder escapar volando de esa casa. Solamente le quedaba terminar de arreglar el jardín para poder acabar sus tareas e ir rápidamente a esconderse en su alacena. Esconderse en su oscuridad, y estar tranquilo por lo que restaba de la tarde, después se levantaría para preparar la cena, un pastel de carne, era lo que habían pedido.
Terminó de quitar hiervas y reglar las rosas, levantándose luego de poner en el bote de basura toda la hierva, rápidamente tomo agua de la manguera cuidando no vieran que estaba bebiendo, para luego irse a su alacena y encerrarse antes de que le asignarán una nueva tarea. Por ese día pudo estar tranquilo, lo mas tranquilo que un niño de 6 años podía estar viviendo en tales situaciones. Pero para Harry, esa vida ya era algo normal. Despertar, hacer tareas, ser castigado si hacía algo mal, o si Dudley lo acusaba de cualquier estupidez que se le ocurriese solo para hacerle la vida de cuadritos. Después si su tío estaba de "buenas" y su tia y primo salían, lo llamaría a la habitación donde el matrimonio dormía, el debería quitarse su ropa para ahorrarle ese trabajo a Vernon, si el era "buen niño", todo sería tranquilo y su tío sería lo más amable posible con él... No habría golpes, no abría palabras. Solo una morsa disfrazada de persona, abusando de un niño el cual no puede defenderse, hasta saciar sus morbosos deseos de poseer el cuerpo de su sobrino de 6 años.
Solo eso.. ¿No era tan malo verdad?
Esa era su vida, ese era el precio por la bondad de sus tíos, su bondad de recibirlo en su casa y no abandonarlo a su suerte.
Era el precio por ser un fenomeno, un monstruo, un anormal. Ellos solo lo curaban. Ellos solo eran buenas personas. El era el malo. El era el desagradecido por llorar en la oscuridad de su alacena. Por llorar y desear que todo cambiará. El era el malo. El debía ser más obediente. El debía aceptar lo que su tío lo hacía. El debía ser mas sumiso.
El no era Harry Potter. El era monstruo. El era puta. El era anormal. El era fenómeno.
El... El estaba roto.
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Roto
FanfictionEl no era Harry Potter. El era monstruo. El era puta. El era anormal. El era fenómeno. El... El estaba roto.
