Saltos de tiempo

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Estaba cansado, el levantarse no lo tenía planeado, pero la luz que ingresaba por la ventana le molestaba, lentamente abría los ojos, acostumbrarse a la luz de la habitación, se dio cuenta de que parte de su plumaje estaba vendado y ligeramente manchado de sangre, suspiro al ver a el esqueleto dormido sobre una silla al lado de la camilla, su pequeño cráneo estaba recargado sobre sus piernas, acercó su mano acariciando a su novio, ráfagas de recuerdos llegaron a su mente, sonrió ampliamente, sabía que el pequeño dormido lo amaba.

El cuervo escucho como pasos apresurados sonaban hacía su dirección, gruñó y volvió a recostarse, cerrando sus ojos. Se abrió la puerta rápidamente y los pasos corrieron en dirección al más pequeño de los dos.

-Poco...-Reconocio la voz de Shelly en la habitación, mientras abría ligeramente los ojos, fingiendo dormir.

Observo como la chica tomaba a su pequeño novio en brazos, en un principio quería fingir que acababa de despertar para impedir que se lo llevarán, pero sabía que si abría los ojos, la joven escaparía con su pequeño esqueleto. Solo se resigno a ver como la ex-vandida sacaba a su amado lo más rápido posible, cerrando la puerta, abrió los ojos y suspiro cansado. Al menos el más joven descansaría un rato y no tendría que preocuparse por el emplumado.

Desde el momento que escucho su voz, o apoyandolo después de su ruptura con la hermana de su mejor amigo se había enamorado profundamente del esqueleto, no dejaría que lo alejaran de el, no quería que lo lastimaran, haría lo que fuera por eso, y todas sus acciones eran por su pequeño, solo por el.

Suspiro cansado, y cerró sus ojos para descansar un poco más, se encontraba bastante cansado, estaba dispuesto a salir del hospital, para volver con su "huesitos".

(...)

Hace ya un gran tiempo que los dos se conocieron, en su llegada al Star Park, el pequeño mariachi fue el primero en recibirlo con una gran sonrisa, siendo su bienvenida cálida, aunque el cuervo no lo acepto, fingiendo indiferencia.

-Bienvenido a Star Park- Dijo extendiendo su mano al nuevo Brawler.

-Si, si, gracias- dijo el cuervo rodando sus ojos, sin extender su mano.

El nuevo integrante simplemente se alejo de el observando a los demás Brawlers, dejando al pequeño con su mano extendida, lo único que quería era saludar a todos para irse a su nuevo hogar.

Su vista se quedó fija en una chica que con solo mirarla sabía que la habían obligado a ir, se acercó a ella, sonrió y extendió su mano. El esqueleto miro eso y su sonrisa callo, el siempre era el primero en recibir a los brawlers con calidez y aún así el nuevo lo había rechazado.

-Mi nombre es Crow- comento el chico, a lo cual solo recibió el sonido del chicle de la joven reventarse.

-No me importas- respondió la chica masticando su chicle nuevamente- Bull ya me saludo puedo irme.

-Bibi, se cortes el será nuestro compañero- comento el más grande acercandose- Bull un gusto, te espero a las 6 para abrir el negocio.

-Yaaaaaa... Meeeeee... Quieroooooo... Irrrrrrrrrr- hablo aburrida.

-Un gusto- dijo desganado el pelinegro jalando a su hermana para retirarse del lugar.

Cada brawl se presentó al recién llegado y se retiro a continuar con sus actividades, todos a excepción de Poco que seguía observando triste como saludo a todos de la mano, y aunque quisiera irse, había prometido a Shelly mostrarle el lugar al legendario.

Cuando todos se retiraron, dejando a solas al cuervo, el de traje se acercó decaído, el rechazo del emplumado le había caído mal, no estaba acostumbrado a que lo dejarán a un lado, siendo el brawler más alegre y amigable, nunca contempló la idea de que alguien despreciaria su saludo.

Hasta la muerte Crow x PocoStories to obsess over. Discover now