Two Draco Malfoy

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Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, ni la imagen de la portada.

Desde que había comenzado el octavo curso, todo el mundo sabía que en Hogwarts había dos Draco Malfoy. Bueno, no literalmente.

Por un lado, estaba Draco Malfoy, príncipe de Slytherin, es decir, el usual. Aquel que siempre tenía la respuesta maliciosa indicada, las ganas de molestar y el poder de doblegar a medio Hogwarts con una mirada. Ese Draco era el que habían conocido durante los primeros siete años, al que estaban acostumbrados.

Draco siempre había sido popular, pero con el aura melancólica que había desarrollado en su sexto y séptimo año había enamorado a gran parte de la población estudiantil.

Por eso, cuando en su octavo año había empezado a surgir el otro Draco,la gente se había quedado tan descolocada que ya no sabían cómo actuar ante él.

Tras la guerra, el apellido Malfoy había salido bastante escaldado, aunque no tanto como otros. Lucius cumplía arresto domiciliario y Narcissa tenía revisiones semanales de varita. Draco había sido nombrado jefe de la familia y a parte de eso sólo había sido obligado a terminar su educación y debía colaborar con el Ministerio de Magia cuando se presentase la ocasión.

Los primeros meses no habían sido fáciles para nadie. El regreso aHogwarts había traído lágrimas, recuerdos y alegría en partes iguales. Todos necesitaban reacomodar las cosas, aprender nuevamente a tratar a otras personas. Por ello, el primer mes de curso, casi nadie había hablado con Draco.

Harry había empezado el octavo curso con actitud, dispuesto a rezar a quien hiciese falta para que por primera vez no ocurriese algo que amenazase su vida ese año. Hermione había estado apunto de arrancarle la cabeza cuando empezó a hacer comentarios sobre Malfoy. '¡Otra vez como en sexto año no, por Merlín!' había exclamado. Después se había resignado.

Primero, Harry sólo lo había mirado de lejos, pero después se había acercado a hablarle. Malfoy se había mostrado arisco al principio,pero rápidamente se había acostumbrado a la presencia del Salvador del Mundo Mágico. Y Harry se había enamorado. Hasta las trancas. Tanto que había días que pensaba que iba a morir de lo colorado que se ponía al mirar simplemente como el viento movía los hilos de plata del pelo de Malfoy.

Draco había pretendido que no se había dado cuenta de que le gustaba a Potter. Era muy obvio y el cara rajada no hacía nada para ocultarlo. Además, el Draco de cuarto año que había desarrollado un crush en Harry Potter estaba encantado con la atención.

El resto de los estudiantes había visto desarrollarse la situación con ansia, como si fuera una telenovela. De hecho, cuando por fin habían empezado a salir, Hufflepuff y Ravenclaw habían montado una fiesta con los fondos que habían ganado en su apuesta contra Gryffindor y Slytherin.

Fue tras empezar a salir con Harry, que el otro Draco empezó a surgir. Y era un Draco sorprendentemente necesitado. Cuando estaba en clases (aquellas no compartidas con Gryffindor), Draco se comportaba de forma habitual, predecible. Ahora, cuando Harry estaba por medio, Malfoy se volvía un absoluto e innegable Hufflepuff. Tan pronto como el niño-que-vivió aparecía por la esquina, Draco iba hacia él y le tomaba la mano hasta que debían separarse y entonces lo hacía a regaña dientes y con pucheros.

En las comidas, se sentaba con Potter en la mesa de Gryffindor y se apoyaba en su hombro mientras el otro charlaba con sus amigos.

Y le daba besos, muchos besos. En la ceja, las mejillas, la frente, el cuello. Los besos en los labios eran los más raros de ver, porque o bien Draco se derretía en los brazos de Harry o se ponía tan sonrojado que se escondía en el hueco del cuello del Gryffindor.

Cuando llevaban tres meses tuvieron su primera discusión. Era por una estupidez sin importancia de la que ya nadie se acordaba, pero sí recordaban la reacción de Draco. La trifulca en cuestión se había desarrollado desde la clases de pociones hasta el Gran Comedor. Y allí, en la puerta, Draco había estallado. Primero se quedó en silencio tras un comentario particularmente hiriente de parte de Harry y había estallado en lágrimas. Había intentado contenerlas, pero acabó pasando toda la comida llorando con toda la dignidad posible.

Tras ello, se había pasado una semana ignorando a Harry, quien tras eltercer día había empezado a perseguirlo para disculparse. Y un Draco Malfoy descorazonado era del peor tipo, particularmente hiriente y desagradable. Hasta los Slytherin habían procurado mantenerse apartados para no llevarse ningún rapapolvo.

Cuando se reconciliaron, el ambiente en Hogwarts se relajó notablemente, pero hasta que no pasaron un par de días y Draco había empezado a comportarse como de costumbre frente a Harry nadie respiró tranquilo.

Aún así, era habitual que Draco se escapase un par de horas al día de la presencia de Harry. Y eso se volvía una batalla por ver quién se escondía mejor del Slytherin. Era como si el rubio necesitase descargar veneno, pues soltaba comentarios mordaces a todo aquel quese cruzase en su camino.

Para el momento en que se graduó, todo Hogwarts se había encariñado con el príncipe de Slytherin a cierto nivel y algunos incluso se habían hecho cercanos a él.

Por eso cuando tres años después, después de que Draco había terminado sus estudios de medimago y había sido rechazado por San Mungo por su pasado como mortífago, cuatro generaciones de ex-estudiantes de Hogwarts, algunos aún estudiantes de séptimo, y compañeros de Harry en el departamento de aurores se habíanplantado frente a las puertas del Ministerio de Magia (quien manejaba los fondos de San Mungo) a protestar por ello.

Y, aunque Draco apreció el gesto y se sorprendió al verse tan apoyado, consiguieron que San Mungo le ofreciese un puesto de trabajo, que el Slytherin rechazó. Draco explicó que, a pesar de que deseaba entrar en San Mungo, quería obtener un puesto de trabajo porque de verdad lo apreciasen como profesional, no porque doscientas personas hubiesen protestado una injusticia. Así, un par de años después, Malfoy fundó la clínica Saint Justice junto a un par de graduados de Hogwarts más jóvenes que él.

Y Saint Justice fue un lugar donde nadie era juzgado, independientemente de su pasado, su etnia, nacionalidad o preferencias.

A ver, yo sólo quería escribir un fluff asquerosamente dulce y Draco es mi comfort character a la hora de escribir, así que salió esto con un Draco super Ooc. Y ni siquiera es tan azucarado como deseaba, pero estoy satisfecha.

¡Espero que os haya gustado!

Ross.

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⏰ Ostatnio Aktualizowane: Oct 22, 2020 ⏰

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