INTRODUCCIÓN

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En septiembre del 2019 hice un voluntariado en un centro de apoyo escolar para aquellos niños que les costaba estudiar o que sus padres no tenían tiempo para poder ayudarles porque el trabajo les mantenía ocupados. 

Al principio tenía miedo, pero más tarde me di cuenta que el ayudar a la gente, además de una muestra de generosidad, te hacía sentir diferente, no había palabras, pero sí muchas emociones que te llenaban por dentro. 

Un 17 de noviembre, algo trágico me pasó que tal vez aún no consiga hacerme a la idea o simplemente no quiero. Pero, una semana más tarde, volví al centro y una niña me pregunto: ¿Oye Elena, porque hoy vas de negro si siempre vas vestida con muchos colores? Ahí me di cuenta de que no solo les ayudas con los deberes, sino que aparece una relación de amistad, o tal vez te preste mucha atención, pero esa frase a día de hoy la sigo recordando. 

¿Sabéis lo que la respondí? Que tenía un asunto pendiente después de ayudarla con su tarea y que tal vez me iba a ir un poco pronto de la clase para no llegar tarde. Y, ella me respondió: No te preocupes, mi secreto está guardado. Lo siento mucho. 

Lo siguiente que me dijo fue: ¿Quieres seguir o prefieres que lo haga yo sola? Entonces, di un brinco en mi silla y aunque no tuviese muchas ganas, le di ese día clases y lo último que le dije fue "gracias" mientras que me lo respondió con un abrazo. En ese momento, me di cuenta que aunque estés muy mal o tengas un pie izquierdo ese día, da una oportunidad a lo que venga después porque tal vez sea el mejor momento de todo el día, y así fue, esa hora, a parte de hacerse corta, me hizo olvidar, alegrarme por lo que conseguí y me recordó que en esta vida hay buena gente que te llena de alegría y paz. 

Hablé con el director del centro porque me dijo que no tenía que ir, pero he de decir, que además de ir en mi hora, necesitaba estar más tiempo porque además de que me transmitía mucha paz y me llenaba por dentro, sabía que tenía que ayudar a lo que fuese porque no sabía si mañana podría hacerlo. 

Ahora es cuando me preguntáis, ¿y que tiene que ver esto con el cine y la medicina? Bueno, pues mucho, porque gracias a esto, además de que me encantaría ayudar a todo el mundo, con pequeñas acciones, se que las películas que tratan de alguna enfermedad, me alegra, me enseña que en esta vida hay que ayudar a todo el mundo aunque no podamos, solo con la presencia vale, porque estás películas, aunque no te acercan a la realidad, te hacen ver que en los peores momentos de la vida o en un tiempo limitado puedes hacer muchas cosas con esfuerzo y no solo para ti mismo, sino para los demás. 


En el próximo capítulo: ¿Me dan igual las personas? ¿Todos son iguales? ¿Por qué no veo lo malo de las personas? ¿Por qué hay gente que trata mal a la gente sin conocerla, en vez de darles una oportunidad? ¿Por qué mentimos sobre nuestras emociones?

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⏰ Última actualización: Oct 18, 2020 ⏰

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