Tratamos de convencernos de que una nueva era está por comenzar, y que todo, cuan errado que parezca, cambiará. Sin embargo, no puede haber paz sin pena ni guerra, en donde la ambición y la soberbia quebrantan sociedades. Lo que ahora es una tierra dividida entre cinco reinos, en su tiempo fue uno solo: virtuoso, próspero y libre.
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Hace más de mil años, los viajeros eran atraídos por la belleza natural de los bosques de Lenora. Se rumoraba que los ríos y canales tenían oro incrustado, y que su reflejo iluminaba a los alrededores cual ocaso.
Poco se decía sobre sus habitantes: bajo la luz que se colaba entre los árboles, era común que druidas, hombres lobo y hadas anduvieran por la zona.
Ignorantes de la presencia de estos seres, elfos y hombres se instalaron en el bosque. Las criaturas oriundas, temerosas de los extranjeros, se mantuvieron fuera de vista por casi una década.
El primer soplo de guerra se percibió el día en que los humanos descubrieron a hombres lobo devorar su ganado. Como si fueran una plaga de perros rabiosos, se organizaron para masacrarlos.
Ante las continuas cazas, muchos hombres lobo huyeron y se refugiaron en las Islas Olvidadas. Algunos aseguran que ahí se fundaron tres reinos, los cuales cayeron al ser presa de una maldición creada por la familia humana de los O'Connell, y los que se quedaron a defensa de sus tierras, acabaron por unirse a los druidas en busca de venganza.
Los enemigos parecían multiplicarse, cada vez había menos hombres lobo, enanos y hadas, hasta que ya no se supo más de ellos. La cultura druida estaba por extinguirse. Eran tan pocos, que se vieron obligados a ocultarse entre los humanos.
Destruyeron sus propios escritos por miedo a que sus enemigos los utilizaran en su contra, y guardaron con recelo la información conservada. Para su mala fortuna, el documento que más les preocupaba: La profecía Infame, acabó por filtrarse.
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Los gobernadores de todo Lenora se reunieron en la ciudad élfica de Eldrin, en donde se escribió el Tratado de Lenora. El acuerdo les permitiría acabar con la guerra y vivir en armonía. Entre las nuevas leyes se consideraba un acto de traición practicar magia y seguir el camino espiritual de los druidas y demás criaturas de los que llamaban los Antiguos Reinos Perdidos. El problema era que parecía imposible reconocer y cazar a la raza druida, puesto que yacía mezclada entre los humanos y los rasgos distintivos se hacían presentes hasta después de cumplidos los dieciséis años de edad.
El tratado limitó los recursos para aquellos que moraban en el oeste de las montañas, mientras que los elfos prosperaron en el este. Por esta razón, el rey tirano Murtagh O'Connell ascendió al poder fácilmente; aquello representó la caída de la casa cuando todos peleaban por mantener el control.
En sus tiempos de gloria, el rey tirano Murtagh O'Connell se hizo de incontables enemigos. Enfurecido, intentó convencer a uno de sus hermanos menores para que unieran fuerzas. Antes de siquiera llegar a algo, sin embargo, se alzaron las barreras que aislaban al Bosque de la Desgracia, donde él residía, y ya no hubo nada que los mantuviera alejados de la civilización a él y a todo tipo de criaturas oscuras.
Y así los reinos se dividieron en cinco partes y se declaró el final de la guerra.
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El Bosque de la Desgracia, ahora conocido como el reino de Olc, está cubierto por una espesa niebla que oculta el castillo de Murtagh, donde todavía moran los infames O'Connell. Al sur del bosque de Lenora y al este del valle de Kellron, se ubica el reino de Caelora, regido por humanos. Mientras tanto, los elfos viven en una tierra más allá de la antigua casa de los druidas, aislados del mundo debido al orgullo de su herencia y su cultura.
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Lenora
FantasyDespués de descubrir que su madre le había mentido acerca de su linaje mágico, de su hermano del cual fue separada al nacer y de sus raíces, Gwen tomó una decisión. A través de parajes majestuosos llenos de vida y criaturas fantásticas, se adentra...
