Soy Alejandro, un chico al que le gusta leer y, de vez en cuando, escribir. Por favor, no sean muy duros conmigo.
Como todos los veranos desde que tenía ocho años, mis padres me enviaban de campamento. Había pasado por tantos que apenas recordaba sus nombres. Sin embargo, desde los quince iba a Ocho Hermanos.
Y créeme, no era el paraíso que muchos imaginan.
Cuando la gente escucha que paso tres meses enteros en un campamento de verano, suele reaccionar igual:
—Qué suerte, debe de ser increíble.
Yo siempre sonrío y cambio de tema.
Porque explicar lo que realmente ocurre allí no es tan sencillo.
Un golpe seco resonó en mi puerta.
—¡Alex! ¡Arriba!
Abrí un ojo a regañadientes. La habitación seguía medio oscura, pero mi padre ya había entrado en modo militar.
Las persianas subieron de golpe, inundando el cuarto de luz.
—Son las seis y media —anunció—. Levanta, golfo.
—Ya voy...
Mi voz salió tan ronca que ni yo mismo la reconocí.
Me incorporé lentamente y arrastré los pies hasta el baño.
La ducha era mi momento favorito del día.
El agua caliente cayendo sobre mi cabeza conseguía silenciarlo todo: las preocupaciones, los recuerdos y cualquier pensamiento que quisiera molestarme. Durante unos minutos podía fingir que el mundo no existía.
Lástima que mi padre sí existiera.
—¡ALEX!
Su voz atravesó la puerta como una explosión.
Abrí los ojos de golpe.
—¿Qué pasa?
—¡Llevas cuarenta minutos ahí dentro!
Miré el reloj.
Mierda.
—Los demás también queremos ducharnos, ¿sabes?
—Ya salgo.
Cerré el grifo inmediatamente.
Cuando abrí la puerta, mi padre me recibió con esa mirada que mezclaba enfado, resignación y ganas de estrangularme.
Una mirada bastante habitual.
Mientras mis padres ocupaban el baño, me dejé caer en el sofá del salón y encendí la televisión.
Noticias.
Política.
Más política.
Un asesinato.
Un robo.
Otro político prometiendo cambiar el país.
Lo normal.
Estaba tan concentrado ignorando el mundo que no escuché acercarse a mi padre.
—¿Todavía sigues aquí?
Levanté la vista.
—¿Eh?
—Alex, dime que al menos has terminado de preparar la maleta.
El silencio fue suficiente respuesta.
Mi padre cerró los ojos.
Respiró hondo.
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"Entre Amigos"
Romance- Porque, porque me haces esto a mi? - Te mereces esto y más inútil - Antipático! - Egoísta! - Cerdo! Alex, chico tranquilo con 17 años y Ainara chica tranquila de 17 años comparten un odio desde que se vieron la primera vez, pero ahora es diferent...
