¿En qué demonios se había metido? Las carreras ilegales de coches no eran lo suyo y jamás pensó en llegar a ver una en persona y menos vivirla.
Estaba agarrada con fuerza al asiento, tenía miedo, este tipo de cosas eran peligrosas, muy peligrosas, sin embargo él estaba de lo más tranquilo sentado en el asiento del conductor. Su rostro era serio como siempre, su mirada fija en la oscura carretera y sus manos sujetando con fuerza el volante.
Sus pequeños rizos le tapaban los ojos, pensó en apartarlos de su cara pero lo dejó estar, después de que la hubiera forzado a montarse con él no le apetecía dirigirle palabra alguna.
Respiró hondo y miró al coche oscuro que yacía a su lado con el que se iba a enfrentar su novio, bueno, se podría llamar así. Sus ventanas estaban polarizadas así que no sabía cómo era la persona que se escondía tras ese cristal.
Llevando su vista de nuevo al frente, ve como una muchacha vestida de una forma bastante provocativa pase delante de los dos coches con unos carteles enormes con la cuenta atrás.
Al sentir el coche arrancar, cerró los ojos con fuerza y espero a que esa pequeña pesadilla terminara lo más rápido posible.
El viento azotaba con fuerza su cara, no se atrevía a abrir los ojos, el coche iba demasiado rápido y tenía miedo de que sucediera cualquier cosa, pero por alguna extraña razón los abrió, algo dentro de ella se lo pedía.
Volvió a mirar al coche de al lado que iba a la misma velocidad que ellos, ahora tenía la ventanilla baja, forzó su vista intentando ver algo, pero lo único que veía era a alguien con una capucha oscura, se trataba de un chico por su gran espalda y sus enormes manos que eran lo único visible en ese momento, pero entonces aquel encapuchado miró en su dirección y sus miradas se encontraron, su pecho se contrajo con fuerza, era de noche, pero podía ver perfectamente la mitad de su rostro deformado, era él, aquellos ojos y esa mirada eran nada menos que de él.
De repente una brillante luz los iluminó de golpe casi cegándolos, cuando miró al frente se encontró con un enorme vehículo que venía con rapidez hacia ellos.
"¡Tegan para!" Gritaba Aya desesperada, lo último que recuerda era la imagen de llamas a su alrededor.
