Pov omnipresente
La castaña caminaba por los pasillos de la moderna y prestigiosa universidad. Stanford era -sin duda- la mejor facultad de toda Europa, ubicada en Alemania, el lugar nativo de Amelie . Era aterradoramente grande, sin embargo, muy cálida, y ni hablar de su peculiar belleza.
A pesar de que su familia fuera una fugitiva debido a los múltiples delitos mayores y menores de los que había sido acusada con todo tipo de pruebas durante los últimos veinte años, a sus padres les era fácil darle una educación de calidad a ella y a sus hermanas. Claro que tenían en cuenta que pertenecían a la mafia más grande y poderosa de toda Europa Occidental, así que debían cambiar sus identidades por unas falsas y mantenerse con un perfil bajo ante el ojo de los demás y evitar el peligro.
Para su familia, ella era Abby, para el mundo, ella era Amelie, una chica normal, proveniente de una familia acomodada y amorosa, con unos padres comprensivos y unas hermanas escandalosas; y es que esa imagen no estaba tan alejada de la realidad, sino fuera por el pequeño detalle de que su apellido era temido por medio mundo. Excepto por los Petrov, quienes se apoderaron de Europa Oriental; ellos eran una familia rusa que desde hacia un par de años amenazaba con declararle la guerra a los Müller, la familia de la castaña.
La castaña era un súper dotada, debía tener una gran cantidad de conocimientos en todos los temas posibles para cuando heredara el puesto de su padre, Mark Müller, y convertirse en la líder, donde tendría el poder del que incluso los presidentes "más apoderados" carecen. La castaña hablaba 4 idiomas -ruso, alemán, francés e inglés- y dentro de unos cuantos semestres tendría un doctorado en sus manos, ella definitivamente era el orgullo familiar. Pero no solo era intelectual, ni hablar de su físico, su cuerpo era curvilíneo -incluso más que el de cualquier otra mujer- sus ojos eran azules, intensos como el océano, tez blanca pero no pálida, ya que parecía como si un rayo de sol la besara, sus labios rojos, estatura promedio y juventud (21 años) robaban los suspiros de miles de hombres, y me atrevo a decir que de mujeres también.
Absorta en sus propios pensamientos, ya que esa noche ayudaría a su padre con los papeleos para el cambio de identidad de sus hermanas -Charlotte, Georgia, Annelise y Bernadete Müller- si, eran una familia grande, y su madre Agatha, deseaba que sus niñas ingresaran a la misma facultad de Abby. Arrastraba sus pies a la que ha sido su habitación durante los últimos años, portaba su uniforme que consistía en una camisa manga larga blanca, una falda negra y unos zapatos del mismo color, la hacía lucir verdaderamente bien, sin embargo, era muy incómodo, asfixiante diría yo. Se detuvo frente a una puerta, metió la llave en la cerradura e ingresó a la sala, era un lugar bastante grande y lujoso como para ser una simple habitación de universidad. Exhausta después de un largo día cargado de trabajo y clases corridas de mañana a tarde en la que solo descansó una hora para almorzar, se recostó en un mueble y sin darse cuenta en menos de diez minutos cayó en un profundo sueño.
Amelie, tan hermosa y tan indefensa, durmiendo placenteramente, gozando de las pocas semanas de tranquilidad que le quedaban.
Que incierto puede llegar a ser el destino, si tan solo un alma bondadosa le hubiera avisado de los duros golpes que le tiene preparado el futuro, se habría quedado allí durmiendo para siempre, hasta que alguien encontrara su cuerpo en aquella habitación. Es que les puedo asegurar, que habría deseado transformarse en polvo es ese preciso momento y que nadie nunca le llorara, nunca haber existido.
Connor Fischer , el tan apuesto rubio de orbes verdes, de cuerpo escultural, marcado debido a los años de actividad física, alto y de mirada penetrante. El joven era tan bueno y tan malo al mismo tiempo, transformándose ante cada uno de sus actos; él era la definición entre el ser y el no ser. Pero no lo juzguen, nadie tiene la culpa de haber nacido prácticamente solo, que aunque su madre lo amó, esta murió cuando él solo era un pequeño, cinco años para ser exactos; ella era realmente hermosa, y Connor era digno hijo suyo, y es que no por nada había tenido tantas pretendientes en su vida, mujeres que para el ojo de cualquiera son perfectas, pobres muchachas, babeaban cada que el rubio las miraba, y no era para menos, cualquier persona sobre la faz de la tierra enloquecería con solo un par de palabras por su parte.
Levi Petrov, así fue como su familia lo bautizó cuando nació. Ingresaría a Standford para seguir los pasos de un supuesta contrincante, una tal Abby Müller, -a pesar de que el rubio no necesitaba en lo absoluto ir a la universidad debido a que este ya habría obtenido un título hace poco- ya que su padre Derek Petrov, el aborrecible líder ruso de la mafia Oriental, lo obligó a observar detenidamente al tonto futuro heredero de la mafia Occidental. Y a pesar de que no conocía a nadie proveniente de otras mafias -ya que por obvias razones debían ocultar sus identidades- sentía que esa joven, a quien era obligado a investigar, se estaba convirtiendo en un verdadero fastidio. Y a pesar de que odiaba a Derek desde lo más profundo de sus entrañas y no tenía la más mínima intención de comportarse como debía, ya que en unos años ocuparía el puesto de su padre; estaba obligado a obedecerlo al menos por esta vez, de lo contrario podría terminar en la calle o incluso muerto. Se trataba de una misión importante ya que la familia Müller y los Petrov estaban en un punto en el que cualquier paso en falso de parte de uno o del otro, le daría el poder suficiente al contrario para tomar el control de toda Europa. Connor sería enviado para "tener algo de ventaja", o eso era lo que creía Derek.
Su vida estuvo lejos de ser la mejor, su hermana Adalia Petrov, murió al mismo tiempo que su madre, dicen que fue un accidente, pero vaya que él sabe bien que fue un plan de su padre para quitarse la responsabilidad de lidiar con dos mujeres que, para él, eran inservibles. Sí, cualquier insulto en el mundo se queda corto para describir la porquería de persona que es el líder supremo de toda Rusia, y muy pronto, si Connor obedecía a cada una de sus palabras, gobernaría a toda Europa.
Vaya mierda era la vida de Levi, que injusto puede ser el destino para algunos, nunca entendí cuál es la necesidad de Dios para privilegiar a unos cuantos y dejar a otros a la deriva, dependiendo del azar, colgando en una delgada línea. Y es que esa era la vida del rubio. Y por mucho que quisiera matar a Derek, sabía que no podía hacerlo, no hasta que tomara el poder, y cuando lo hiciera, juraba por lo más divino, que sacaría hasta la última gota de sangre del cuerpo del hombre que por desgracia era su padre.
Tan frívolo, tan temerario, ese era Levi Petrov y que nadie lo juzgue.
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M I N E
RomanceÉl solo quería que alguien lo escuchara, alguien que lo entendiera. Que lo ayudara. Pero, con el paso de los años aceptó que Dios no deseaba eso para él, que su vida sería miserable siempre. Aceptó vivir con aquél vacío que era su compañía día a día...
