Habrá días en los que gritaré ¡Adelante!

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Cuando Gon se separó de Killua, sintió un enorme vacío en su pecho. Llevaban casi dos años juntos contra el mundo, pero el momento del "Hasta pronto" había llegado. Gon comprendía que Killua quisiera estar con su hermana Alluka, pero aun así dolía. Hablar con Ging sirvió para despejar su mente y sentirse tranquilo otra vez.

Ging: ¿No me odias?

Gon: ¿Por qué te odiaría?

Ging: Por dejarte con Mito.

Gon: Dejarme con Mito-san fue la mejor decisión que pudiste tomar. Perseguiste tu sueño de convertirte en cazador. Además, no creo que seas un buen padre.

Ging: ¡Oye!

Ambos rieron, después de todo, era cierto, Ging era un pésimo padre. Cuando dejó a Gon con Mito, no lo hizo como un acto de amor hacia el niño, esperando su bienestar, sino que lo hizo porque era una carga y no quería que nada lo detuviera en su camino. Sin embargo, tener a su hijo de 14 años junto a él era agradable, porque no era como su hijo, era más bien un amigo.

Ging: Niño, ¿qué harás ahora?

Gon: Volveré con Mito-san. Ya logré mis objetivos, convertirme en cazador y encontrarte, además, ya no tengo nen.

Ging: Eso explica por qué no sentí tú nen cuando subiste el árbol - Luego de un silencio excesivamente incómodo, Ging tomó una decisión- Te entrenaré para que lo recuperes.

Gon: ¡¿En serio?¡

Ging: Si vuelves a preguntarlo, no lo haré.

La verdad es que Ging se sentía un poco culpable. No se preocupó cuando Gon casi muere, lo que significó el odio de prácticamente toda la Asociación de Cazadores. No es que le importara realmente la opinión de ese montón de idiotas, pero de alguna forma habían logrado que sintiera una leve punzada de culpa. Si era sincero consigo mismo, se sentía mal porque Gon perdió su Nen al enfrentarse a las Hormigas Quimera. Misión a la que él no quiso ir porque le parecía aburrida. Jamás pensó que el Kite que conocía moriría y que reencarnaría en una hormiga, y menos pensó que su hijo perdería su poder al vengar a Kite. Sí, definitivamente era un idiota por ofrecerle a Gon entrenarlo.

Tras un año de entrenamiento, Gon recuperó su Nen, y esta vez era mucho más fuerte y rápido. Había aprendido a pensar fríamente antes de pelear, lo que significó un cambio en su personalidad infantil de siempre. Seguía siendo un adolescente alegre de 15 años, pero ahora se tomaba las cosas con mayor seriedad.

Era una mañana fría cuando recibió una carta de Mito-san; la abrió lleno de felicidad, esperando buenas noticias, después de todo la vida en Isla Ballena era tranquila. Pero a medida que leía, su rostro se ensombreció, y el brillo de sus ojos desapareció.

Ging: Oye niño, te dije que no puedes retrasarte para... ¿qué ocurre?

Gon: La abuela... murió - Ging no podía creerlo. La persona que lo crió, había muerto y él no estuvo allí. Sin embargo, su pensamiento de inmediato fue hacia Gon. Pero antes de poder hablar, este siguió – Mito-san dice que la abuela enfermó por una peste que llegó desde el continente hasta la isla, y al parecer ella también...se contagió. Viajará al continente para recibir atención médica en un hospital.

Ging: Ya veo.

Gon: Lo siento Ging, debo irme. Debo estar con Mito-san.

Ging: Iré contigo.

Gon sólo asintió. No preguntó nada, sólo preparó rápidamente sus cosas y antes de una hora estaba listo para viajar. Ging por otro lado, no podía creer lo que sucedía. Había crecido junto a Mito-san, sin duda era una de las pocas personas que le importaban; siendo cazador de dos estrellas, tenía el dinero suficiente como para costear la atención necesaria para que ella se recuperara. Ambos salieron de la vieja casa que compartían en el campo, rumbo a la ciudad para viajar en globo. Considerando la demora de las cartas, probablemente ella ya estaba allí. El siguiente vuelo salía a las 17 pm, así que tenían al menos cuatro horas de espera. Ging no sabía muy bien qué decir, no se le daban bien las palabras y sabía que Gon estaba en estado crítico. Estaba pálido y no hablaba, la preocupación en su rostro se veía a kilómetros.

No importa lo que paseWhere stories live. Discover now