cordura.
Meira revisaba con atención los estantes de la enfermería, esperando a que su querida Cora volviera con las llaves para finalmente cerrar la enfermería.
- Ya está, se las había dejado al conserje y se me había olvidado.
- No me sorprende.
- ¡Oyeee! Que mala eres. - Meira rió sonrojada. - Venga, vamos. - tomó a Meira de un hombro y la guió hacia la puerta. Apagó la luz, cerró la puerta con llave y se dirigió hacia Meira, cuya mirada estaba fija en su mano, la cual seguía apoyada en su hombro.
- S- Sí. - Cora sonrío ligeramente hacia la menor. El enamoramiento de Meira hacia la mayor no era ningún secreto para nadie. Ni siquiera para la propia enfermera, la cual ya se había dado cuenta de los sentimientos de la estudiante hacia ella. No le molestaba, en lo absoluto, es más incluso se le hacía tierna cuando tartamudeaba o se sonrojaba.
Ambas caminaron por el pasillo en un silencio reconfortante y cómodo. Meira jugueteaba con sus dedos mirando al suelo tímidamente, como cada vez que se encontraba con su mayor. Pararon en la puerta de la sala de profesores, donde Cora debía ingresar para recoger sus pertenencias.
- Bueno, hasta mañana, supongo - se despidió Cora-
- S-Si, claro - Meira abrazó torpemente a la mujer de la que estaba enamorada y se marchó corriendo, completamente sonrojada.
Cora observó como Meira se alejaba lentamente, mientras una linda sonrisa adornaba su maduro rostro. Ulteriormente, se adentró a la sala de profesores, que se encontraba solitaria. Tras ordenar algunas de sus pertenencias, se dirigió a los vestuarios a cambiar su uniforme por su habitual ropa.
Suspiró al regresar a la sala de profesores. Decidió que no le apetecía volver pronto a casa, así que salió del instituto tranquilamente, y se decidió a dar una vuelta por la biblioteca municipal.
En el otro lado de la ciudad, Meira regresaba a casa riendo sola, llena de jolgorio. Repasaba mentalmente todas sus interacciones con su amada, con una gran sonrisa en su rostro.
Su mal humor se vio en aumento cuando se percató de que se encontraba sola en casa. Así que felizmente, se dio una ducha sumamente relajante. Tras ello, se cambió a una ropa más cómoda y se dedicó a estudiar toda la tarde, aunque pensamientos de su amada se introducían constantemente en su cabeza.
De nuevo, se durmió con una sonrisa en la boca y fantasías acerca de su amada en la cabeza. No podía esperar a que llegara el día siguiente para poder reencontrarse con su amada, y según sus esperanzas, estar un poquito más cerca de estar a su lado.
author's note: ni siquiera sé qué es esto, ah. cortito pero el siguiente será más intenso (?).
ESTÁS LEYENDO
infirmary.
RomanceMeira lleva varios meses visitando diariamente a la nueva enfermera del instituto, estando secretamente enamorada de ella. Un día, descubre un libro sobre necrofilia* en su escritorio. Meira, pensando que su enfermera realmente estaba interesada en...
