Joder

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El sol estaba por salir, sus primeros rayos apenas asomándose, tocando de forma tímida y casi reverente los rostros de unos adolescentes. Unos rostros llenos de golpes y rasguños. Estaban tirados de forma desordenada en una colina, inconscientes. Alrededor de la colina había árboles, estos formaban un círculo casi perfecto alrededor de la misma.

Los adolescentes parecían casi pacíficos. No había nada que perturbara su sueño. O así fue. Un pequeño pájaro bajó de la copa de un árbol cercano, revoloteando, se acercó a la chica del grupo, se posó en su rostro y le trino de forma suave. Rompiendo un hechizo. Así sin más, se fue. La joven arrugó su rostro en su estado inconsciente, incómoda. Sus ojos comenzaron a moverse detrás de sus párpados, así fue como poco después despertó de su inconsciencia.

—¡Maldita sea! —susurró mientras se sentaba. Sus ojos recorrieron de forma frenética el lugar, asustada al darse cuenta que no estaba en Grimmauld Place, cuando sus ojos captaron a sus amigos casi se derrite del alivio, un lugar extraño, pero los tenía a ellos.

Se levantó de forma lenta, sintiéndose mareada y adolorida. Resistió de hacer una mueca, no tenía tiempo para el dolor, carajo. Con pasos tambaleantes se acercó a uno de sus amigos. Tenía que despertarlos para salir de ahí.

—Ron, despierta —sacudió a su amigo de forma violenta. No había tiempo para delicadezas, alguien los podría estar vigilando. —Ron, por favor. Abre los malditos ojos.

Pero su amigo no habría los ojos. Ron tenía que despertar, pero no importaba cuando lo sacudiera. No abre los ojos. Sus manos comenzaron a temblar y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Comenzó a buscar de forma desesperada entre sus ropas, buscando, suplicando encontrar ese trozo estúpido de madera. No estaba con ella. Su varita no estaba.

Sintiéndose cada vez más frustrada, trato de buscar el pulso de Ron. Si Ron estuviera muerto ella no sabría que haría. Ella buscaría al imbécil que los dejó ahí y haría que Bellatrix se avergonzara de sí misma por lo que le haría al bastardo. Para su alivio, su corazón latía.

No pudo evitar alegrarse. Arrastró con esfuerzo a Ron hacia donde estaba Harry. Una vez ahí busco de forma desesperada su pulso, estaba vivo. También trato de despertarlo, pero nada funcionaba.

Inspeccionó la ropa de los chicos, con la esperanza de encontrar sus varitas, pero tampoco las tenian. La impotencia comenzó a inundarla.

Mierda. Todo estaba mal. Estaban en un lugar que no reconocía, no había varitas y sus amigos no despertaban. Tenían que irse de aquí. El lugar estaba demasiado amplio, desprotegido y vulnerable. Había muchos lugares donde alguien desde lejos podría hacerles daño o espiarles. No veía a nadie, pero claro, si este era un mago o bruja fácilmente podría pasar desapercibido.

Un escalofrío recorrió su espalda y sus ojos buscaron amenazas que no existían o que no veía. Su ansiedad y paranoia aumentaban. Joder, tenía que derpertarlos. Cuanto más pasaba el tiempo, más vulnerable se sentía. No quería hacer esto, pero ya había pasado más de una hora. Y sentía que no tenía otra opción, sobre todo por eso. Los chicos no podían estar inconscientes, no cuando su salud estaba en juego. No cuando no sabía dónde estaban. No quería hacerlo, pero... Un suspiro resonó por el lugar, la brisa acarició sus brazos, incitando.

Los ojos de Hermione recorrieron los alrededores una vez más antes de mirar a sus amigos con determinación. Tenía que hacerlo. Joder, de verdad tenia que hacerlo. Y no tenía un maldito cuchillo.

Sus manos temblaron, recorriendo con sus dedos la cicatriz de Harry y las pecas de Ron. Pronto su mano los dejó para enterrar sus uñas en su antebrazo izquierdo de forma brusca y grotesca. Perforando y arañando su piel varias veces, para que así brotará la sangre. Maldijo por el dolor que sentía, pero apretó los labios con determinación. No había tiempo para sufrir. La vista casi la mareo, nunca se había lastimado así misma de esa manera. La carne — su carne— debajo de sus uñas la perturbó. No se dañó el brazo de forma aleatoria, se arañó una runa. Y dolia, joder dolia muchisimo. Su cerebro la llevó de nuevo a esa maldita mansión, donde ese ser repugnante le talló su vergüenza. Su estatus. Sangre sucia. E iba a sacrificar eso, para ellos. Iba a convertir la vergüenza que le impuso Bellatrix, en algo útil. Y esperaba que se retorciera en el infierno por esto.

Atrapados en el pasado Stories to obsess over. Discover now