Soy lo que soy,
pero no lo que debiera.
Soy un ángel encarnado,
un profeta, un iniciado.
No lo ven, no lo sienten:
el hombre, la caída.
Soy lo que soy,
no lo comprendan,
simplemente conmigo sean.
Lo que debiera
está más allá de la conciencia,
más allá del amor y de la benevolencia.
Y la vida gira, confunde,
pero la confusión no es más que una prueba,
una etapa de crecimiento,
de la que saldré victorioso,
porque me has elegido,
me has creado para que demuestre
lo que eres
y haga crecer a los otros.
Soy lo que soy,
y no puedo evitarlo.
Ya cambié, ya crecí,
ya lo sé.
Sólo queda avanzar en la senda,
combatiendo los equívocos,
preparando tu llegada.
Porque soy lo que soy,
y tú lo has decidido.
* * * * *
Era una de esas noches tormentosas que pocas veces se habían visto sobre la faz del mundo. Un hombre, el predestinado, se hallaba solo, en la cúspide del enorme edificio en ruinas. Desde su alta azotea podía observarse cómo las bajas nubes ocultaban el suelo, el lugar de los desamparados.
Lloraba... Ese día había decidido cambiar al mundo, eliminar la perversión... Convertirse en el sacerdote de la verdadera religión. Había despertado, al fin... Y se sentía a la vez feliz y afligido. No comprendía porqué él había sido designado para esa misión tan severa, tan dolorosa. Sólo sabía que había descubierto su llamado, y que su vida, como hombre normal, había terminado.
El fresco viento otoñal lo balanceaba en la cornisa de la construcción. Estaba desnudo, sin marcas, inmaculado, naciendo otra vez. No podía moverse. La verdad revelada, que poco a poco se afianzaba en su mente, le demostraba que su existencia hasta ese momento no había tenido importancia... Debía esforzarse para que el resto de su vida fuera lo que el destino ahora le deparaba.
El hombre de blanca túnica se había evaporado hacía unos instantes a sus espaldas, ya había hablado suficiente. Dijo que volvería cuando fuese el momento, cuando lo necesitaran. El sueño de tantos años, la realidad absoluta... Todo se mezclaba en la mente de un enajenado, un loco, como lo llamarían durante el inicio de su campaña. Sabía que no era el único de los "diferentes", y que debía reunirlos para luchar por un mundo en cambio, en el que ellos serían el nexo con la verdad y el más allá...
Conocía la realidad: la maldad había penetrado en el mundo calando hasta lo más hondo de la sociedad, y limpiar ese mal no sería tarea sencilla, ni siquiera para él, el sumo sacerdote. Sus lágrimas se mezclaron con el refrescante llanto del cielo, en comunión y entendimiento. Sería difícil, lo sabía...
La marca circular en su muñeca brilló dolorosamente, y fue atravesada por otra marca que rompía el eterno círculo de la vida, partiéndolo en dos. El hombre observó sorprendido el milagro, y comprendió su significado. Ahora era su turno, debía actuar, estaba obligado a convertir sus sueños en realidad...
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Yronia
FantasyYronia es una novela post-modernista de tinte fantástico. Es una narración quebrada con diversos personajes, historias, poesía, prosa y reflexiones entremezclados. Es una obra donde la acción se centra en el peregrinar de dos hermanos (Orion y Pléya...
