Otro día más oigo el crujir de mi corazón
Tengo la sensación de ahogo, siento frío y desazón.
Siento el desaliento tenue en mis venas,
La sangre corre aunque por momentos sienta pena
De mi mismo y mi visión.
Me siento fuera de lugar, completamente desubicado
Dejando al lado todas las penas,
Pocas metas he logrado.
Y si es verdad que el esfuerzo en ocasiones me ha podido
Y me he despedido de mí mismo entre suspiro y suspiro.
Lloro a cada risa y se me corta la respiración
A veces siento que mi corazón está encerrado en un cajón
Que se encoje con el tiempo y cada vez es más pequeño el rincón,
Que lo aprietan entre el puño y no late ni permite que pase mi respiración.
Siento una mano en mi hombro a modo de consolación,
Y es verdad, que ni victoria ni alegría espero de esta misión:
Que es la vida traicionera, que llega sin premio de consolación.
Sólo niebla, sólo frío, la venganza es el único calor.
Porque duele que te arrebaten absolutamente todo a tu alrededor.
Quisiera despedirme, quisiera poder irme;
Callarme, silenciarme, no tener que medicarme.
Pero las luces son brillantes y no me dejan dormir, enfocan a mis ojos, no me dejan vacilar:
Dormir entre tormentos o despierto quedarme a pensar.
Y ahora si, me despido sin corazón, será un hasta luego esta mi misión: leer los llantos del viento como si fuera una canción.
