[Advertencia: lenguaje vulgar(?)]
Las largas tardes en el comité estudiantil son su pan de cada día. Pasar tiempo juntos también, por desgracia.
Minamoto Teru no es una persona que demuestre lo que piense; es reservado a su manera, y si bien Akane lo sabe, no le interesa. Evita que Minamoto invada sus pensamientos porque ya es suficiente con soportarlo en el comité. ¿Hacerlo también en su tiempo libre? No, gracias.
Minamoto es difícil de leer la mayoría de las veces porque Akane no se fija. Se vuelve fácil, un libro abierto, cuando comienza a irritarlo.
―¿Podrías quedarte quieto por cinco minutos? ―dice Akane exasperado.
―Estoy quieto ―responde el otro mientras sus piernas se congelan con el llamado de atención.
Ahora mismo, todo el lenguaje corporal ajeno resulta obvio para Akane. Está nervioso, tal vez ansioso.
El silencio se establece por unos escasos diez segundos, hasta que Minamoto se reacoma en su silla y su pierna vuelve a temblar con ansiedad. Pequeños chirridos provocados por las zapatillas acompañando el movimiento.
Akane se quita los lentes y se pasa una mano por el rostro.
―¿Qué te pasa? ―pregunta resignado y Minamoto bufa, haciendo una mueca.
―No me pasa nada.
―No estás haciendo tu trabajo y como no te quedás quieto, no me dejás concentrarme para hacer el mío.
―¿Oh? ―sonríe de costado, decidido a desviar el tema de conversación―, ¿estás preocupado por mí?
―¿Siquiera escuchás lo que digo?
Teru guarda silencio y finge concentrarse, por lo que Akane hace lo mismo. Trabajan un rato, hasta que Teru cierra su cuaderno abrupto.
―Hagamos una apuesta, Aoi ―se inclina en la mesa, acercándose al otro, y Akane se da cuenta de que no es comentario al azar por el uso del honorífico.
―No ―dice seco y se concentra más en su propio cuaderno.
―¿Querés jugar a las cartas?
―No.
―Los próximos exámenes-
―¿Por qué te cuesta pedir las cosas como una persona normal? ―interrumpe con un suspiro, dignándose a mirarlo.
―¿Disculpame? ―cuestiona sonriendo, como si no supiera a qué se refiere.
―Querés que te haga un favor, ¿no? Solo decilo.
Minamoto se rasca la nuca, de repente avergonzado. Respira profundo.
―Aoi, ¿puedo pedirte un favor?
―No.
Akane ríe, sorprendido de que haya caído en eso. Minamoto frunce el ceño, haciéndolo reír más, pero luego sonríe, como si se le hubiera ocurrido algo mejor.
―¿Y si te dijera que voy a invitar a Ao-chan a salir? ―pregunta con soberbia, pero Akane le devuelve la sonrisa.
―Primero, una amenaza tan usada y jamás cumplida, pierde su efecto. Segundo, si eso hace feliz a Ao-chan, entonces también soy feliz ―dice y después lo mira de arriba abajo―, aunque sea con vos, supongo.
Akane reanuda su trabajo y Minamoto frunce el ceño por su intento fallido, pero no le quita los ojos de encima. Frunce la boca, cambia de lugar las piernas, se rasca la nuca otra vez y termina suspirando derrotado.
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Trato
FanfictionAkane suspiró. ―Nos tomaremos de las manos. No puedes abrazarme, pero pondré mi mano en tu rodilla, y... por cada burla, te daré dos cumplidos. ―Tres. ―Hecho. Teru tomó su mano y Akane enlazó los dedos. ―¿Listo? ―Teru lo miró, antes de girar la mani...
