Capítulo 1

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1.

Para Polar el verano era una temporada infernal. Y era entendible, ¿cómo un oso polar podía soportar temperaturas tan altas? Peor era saber que los veranos en San Francisco eran largos, áridos y mayormente despejados. Faltarían al menos unos cinco meses para otro refrescante día de lluvia.

Recordar todo eso aumentó su pesar cuando percibió los molestos rayos del sol posándose sobre sus párpados. Había tenido una noche tranquila, quizás la más calmada de toda la semana. Prefirió no pensar en el motivo de ello, y solo se dispuso a cerrar la puerta del refrigerador en el que descansaba, que mantenía abierta para saber cuándo amanecía. En pleno verano, el sol aparece antes y los días son más largos. Es decir, descansaba menos, sobre todo ahora que se le complicaba aún más conciliar el sueño.

Se frotó los ojos con una pata, mientras que con la otra dejaba a un lado el hacha que abrazaba para dormir. Se levantó y dejó en descubierto una escotilla. La abrió, mostrando una escalera que llevaba a su baño secreto. Después de bajar hasta allí y hacer sus necesidades, salió de la nevera. El sol comenzaba a iluminar con fuerza cada rincón de la cueva, obligándolo a correr un poco las cortinas de la cocina. Tomó el delantal que lo esperaba tendido sobre una silla, y mientras se lo ponía, comenzaba a planear el desayuno para él y sus hermanos.

Para él mismo, quien se conformaba con algo bastante sencillo, un omelette con espárragos estaría bien. Para el mayor de los tres, Pardo, quien era un oso más bien comilón, un filete junto a un pastel de papas podría ser suficiente. Y para el del medio, Panda...

2.

La razón de su insomnio había surgido hace dos estaciones atrás.

El invierno pasado había sido mucho mejor, no solo por el ambiente propio de la época, sino también por una situación especial que había ocurrido.

Esa noche solo Polar y Panda estaban despiertos. Un par de días atrás Pardo había ido al cobertizo para dormir durante el invierno. Todo eso bajo el pretexto de que debía "hibernar", aunque los tres sabían perfectamente que Pardo no podía hacerlo. Lo había intentado una vez y no lo logró, pero de lo terco que es, sus hermanos prefirieron dejar que hiciera lo que él quisiera.

Panda se encontraba en su habitación, viendo un anime de género romántico en su laptop, mientras que Polar leía un libro de suspenso en la comodidad del refrigerador. De pronto, el oso blanco pudo escuchar unos sollozos. Salió de la nevera y se dirigió hacia donde provenían los lloriqueos. Venían de la habitación de Panda, que tenía la puerta abierta. Con cuidado, se asomó, asegurándose de que su presencia no molestara. Allí pudo ver a Panda dejando escapar unas cuantas lágrimas por sus ojos.

—¿Panda? —llamó, cambiando su expresión seria por una notablemente preocupada.

El oso panda se sorprendió un poco por el llamado. Pausó el anime que estaba viendo y se llevó las patas hacia sus mejillas y sus ojos para limpiar sus lágrimas, queriendo ocultar su llanto. Pero Polar ya lo había descubierto. Éste, sin dudarlo, se acercó a su hermano y le dio un abrazo, con la mayor calidez que podía entregar desde su frío ser. Luego, se sentó junto a él en la cama, y al sentir que su abrazo era correspondido, cerró los ojos.

Permanecieron en silencio por un rato. Panda hundía la cabeza en el pecho de Polar, todavía conteniendo algunos sollozos, mientras que Polar le daba suaves caricias. Después de que Panda parecía más calmado, Polar retiró los brazos de su cuello, y pasando su pata por sus mejillas para secar las lágrimas, le preguntó qué le pasaba a su hermano.

—No es nada, solo... mira —le contestó Panda, señalando la laptop.

La pantalla mostraba una escena pausada en donde un chico y una chica se besaban bajo la luz de la luna. Polar entendió en seguida a lo que se refería Panda, y mientras pensaba en qué decir para consolarlo, el mayor siguió hablando:

Besando Lágrimas | Polar x Panda | Libro 1 | EscandalososLa tua prossima ossessione. Scoprilo ora