Narra Draco
Después de asegurarme de que mi valija estuviera en orden y mi ropa doblada a la perfección, tomé mis cosas y salí de casa.
El verano fue tranquilo, igual que siempre, las mismas personas, como si viviera el mismo día.
No voy a negarlo, la paso mejor en el colegio y afortunadamente era mi lugar de destino.
Al llegar a la estación y tomar el tren vi a los chicos, aunque me alegraba verlos no les daría el gusto de que se enteraran de ello.
-¿Que tal el verano?- preguntó Crabbe mientras dejaba su equipaje de mano en la parte superior del tren y lanzaba un caramelo a su boca.
-Increíble- dije tajante con el característico tono del que me hacen burla constantemente.
Desdoblé por primera vez la edición de hoy de "el profeta" que compré en el callejón diagonal de camino a la estación y me dispuse a leerlo...o aparentar que lo hacía para evitar cualquier contacto o charla con...
-¿Te olvidaste de mi Draco?- Preguntó Pansy Parkinson con su tono coqueto y molesto a la vez.
Era impresionante lo odiosa, repugnante e irritante que podía ser una chica cuando se lo propone.
-Hola Pansy- dije a penas en un murmullo sin quitar la vista de mi lectura
-¿Perdiste mi dirección? No recibí ninguna carta tuya en toodo el verano- dijo en tono de berrinche
Estoy seguro de que no.
Esta chica solo me saca canas verdes, me ha dado cada verano la misma dirección, esperando que yo, Draco Malfoy se decida a enviarle una carta.
No es por nada, pero a la última persona a la que le enviaría una carta sería a Parkinson.
Estuve a punto de responder cuando de un portazo entró alguien al vagón, la sangre se me fue al piso y mi corazón llevaba semanas sin acelerarse de esa manera, por más que he intentado ignorarla sus ojos mieles me atormentan cada que cierro...
-Hazte a un lado Pansy- dijo ella para que dejara de estorbar en el pasillo, ______, sin mirarme pasó hasta unos asientos más atrás y se lanzó a su asiento.
Si tan solo...No...trabajé duro este verano para olvidarla y creo que mi plan va a la perfección.
Retomé la lectura para encontrarme con una imagen en la primera plana "Sirius Black se fuga de Azkaban"
Solté un resoplo burlón.
Aunque, ya me es indiferente que haya un loco afuera o adentro, con tener a San Potter y su pandilla cerca tengo más que suficiente.
Pasaron las horas cuando de repente el tren se detuvo, extraño, pues aún faltaba un buen rato para llegar a Hogwarts, las luces se apagaron por un momento.
<<Gracias Dumbledore>> pensé mientras recordaba a mi padre diciendo que este hombre era lo peor que le podía pasar a Hogwarts.
De repelente un frío glacial comenzó a invadir el vagón, la lluvia golpeaba las ventanas, los vidrios se empañaron y se tornó un ambiente frío y depresivo.
No le di importancia, saqué mi varita al igual que mis compañeros e iluminamos el vagón mientras esperábamos a que regresara la energía.
Discretamente giré mi cabeza para encontrarme con ______ dormida, con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
Solté una risilla y la luz volvió.
-¡Potter se desmayó!- Soltó Crabbe después de una carcajada.
<<¿Por qué no me sorprende?>>
Puse los ojos en blanco y estaba por responder algo cuando un hombre alto de bigote y traje me interrumpió.
-Tomen un chocolate- dijo amablemente mientras extendía su mano
-Gracias- dijo Crabbe emocionado mientras arrebataba los chocolates.
Crabbe me ofreció los dulces pero no pensaba comer ningún caramelo barato ofrecido por un completo extraño.
No tenía idea de lo que había pasado pero algo me decía que estaba relacionado con ese tal Black, asesino serial y ahora prófugo de Azkaban.
