"En el amor desinteresado de un animal, en el sacrificio de sí mismo, hay algo que llega directamente al corazón del que con frecuencia ha tenido ocasión de comprobar la amistad mezquina y la frágil fidelidad del Hombre natural".
-Edgar Allan Poe.
Un chico moreno estaba pensativo en el patio de su instituto, mantenía cerrados sus ojos negros para estar más concentrado, en eso una chica de cabello castaño de ojos avellana se le colocó enfrente moviéndolo ligeramente para regalare un helado, el moreno vio el rostro de la castaña que tenía una gran sonrisa en su rostro blanco como la nieve, esa sonrisa hizo que el moreno cambiara sus pensamientos, porque en ese momento, su novia le importaba mucho.
-Hola mi amor, ¿Cómo estás?- preguntaba el moreno.
-"Estoy bien amor, ¿Qué tanto pensabas?"- escribía en una libreta de notas.
-En ti, Sara, en todo lo que nos hace felices, y en que ojalá todo eso fuese eterno- mintió el moreno.
En realidad, era algo más profundo, algo que pudiese cambiar la vida de ambos, algún mal presentimiento del chico que hacía que añorara un tiempo que nunca avanzara, pero era inútil, le habían diagnosticado 2 meses de vida, un tumor en la cabeza lo hacía algo paranoico, tenía problemas de esquizofrenia, pero lo grave era que le causaba terribles dolores de cabeza, pero que se le podía hacer, ya nada, los médicos le decían que ya era un caso perdido.
A pesar de eso, el seguía adelante, amaba a Sara y por una razón, él podría hablar, pero ella no tenía esa facilidad, por ella aprendió el idioma de los sordomudos, la chica era fan de varias series de Anime, entre las que destacaba Naruto1, que ya estaba a punto de acabar de ver su primera temporada, ambos veían juntos la serie, y la chica aprendió los sellos de las técnicas que hacían, deseaba que todo eso fuese real, pero era mejor enfocarse de lleno en sus estudios, en las clases, en todo lo real.
Salían de clases, junto a 4 chicos, grandes amigos, a la vez que enemigos, iban todos en el mismo autobús que los recogía de la escuela, todo iba bien, pero el ojinegro nunca se imaginó que el día de presentarse ante dios era justamente ese día, incluso parecía que en el asiento de atrás estaba el Shinigami que iba a por ellos.
En una curva cerrada y peligrosa, al conductor del autobús no se le ocurrió más que la genial idea de acelerar para que un autobús de la empresa rival no le ganara el pasaje, sin embargo, el autobús se salió de control, y este tomó rumbo a la barranca que estaba al lado de la carretera, donde este caía rodando.
-Te protegeré Sara, aunque me cueste la vida- dijo el chico mientras la abrazaba.
La chica solo asintió, este la cubrió fuertemente mientras el autobús rodaba dramáticamente, hasta encontrar su fatal destino, se detuvo al fondo del barranco.
La chica abría lentamente sus ojos avellanados para ver los cuerpos maltrechos de 3 chicos, recordó que había más gente, pero lo que más le impactó estaba frente a ella, su novio atravesado por un tubo de los asientos, se tapó la boca cuando este escupía sangre.
-Te lo dije, a pesar de mi vida, ya no tengo solución, gracias por hacerme feliz.
La chica lloraba, el dolor que sentía al ver a su amado moribundo era inmenso, escribía en su libreta velozmente.
-"No me abandones, por favor no te vayas, te quiero aquí conmigo".
No hubo respuesta, los paramédicos llegaron solo para confirmar las muertes de los chicos, y el chofer, como siempre, escapaba evadiendo su responsabilidad.
Sara estaba junto a él, llorando, escribía una nota para ponerla en la mano de su amado, los paramédicos la llevaron a una ambulancia donde estaba siendo atendida de sus heridas superficiales, ya que sorprendentemente estaba ilesa.
ESTÁS LEYENDO
XTARS: Orígenes
AventuraSer un héroe en el que la humanidad deposita sus esperanzas. Ser un villano en el que la humanidad deposita sus temores. Todo suele ser visto en Blanco y Negro, y no en la escal de grises que tiñen la vida de cada persona. Que hay maldad en la bonda...
