Prólogo

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- Y... Cuéntenme, ¿Quién sabe por qué los pulpos cambian de color?- Una pregunta estúpida, pero no podía quejarse. Solo mantener la boca cerrada hasta que acabe el tour. Solo quería quedarse en su dormitorio y dormir, ya le estaba afectando la falta de sueño, y eso se reflejaba en su rendimiento académico, y si no mantenía su notas. Andrés le reduciría su, ya poca mesada.

-Y aquí verán a un tiburón tigre, estos tiburones son conocidos por... Aburrido y superfluo. Pensó girando los ojos. Cuando pasaremos por la tienda? Tengo hambre. Se quejó, teniendo una "Cara de culo" como él decía. - Ahm, Levard, ¿No crees que debe... - Llámame Arled, ya te lo dije, no soy de tantas formalidades, kazuo.- le interrumpió, aclarando su garganta kazuo reitero. - Levard, ¿No crees que deberías mostrar más intereses?- No respondió, ni siquiera le estaba escuchando, era realmente "extraño", claro no en el mal sentido, Levard Arled era diferente a cualquier otra persona con la cual halla interactuado (o estudiado como es el caso), siendo que el era extranjero, pero no de los "comunes" no era alemán, ni chino, surcoreano, o siquiera inglés. Era latinoamericano, o como el dijo venezolano (no es que el fuese racista o algo parecido, sino que la imagen que tenía estaba muy alejada de lo que el era) siempre tuvo una imagen alegre, movida y tal vez apasionada, todo con poco o nada de formalidades con la cual estaba relacionado Kazuo Takeo, era completamente diferente, si, esperaba más liberalismo y confianza en alguien de ése lado del mundo...

Pero Levard era, ni siquiera sabía cómo describirlo, tal vez por el sentimiento constante de decepción que cargaba sobre sí,desde casi un mes de que ingreso su nuevo compañero de clases.

- ¿Quieres algo de la tienda? Iré a comprar - le preguntó - No, no hace falta, no soy fanático de lo que dan aquí. - Negó tan cortésmente cómo podía hacerlo un asiático, para Arled era una cosa de las más falsas que podía apreciar (y ahora casi todo el tiempo), a pesar que en principio le agradó, tanta cortesía, cosa que, no se encontraba tan abundante en su "hogar" natal, conforme a los días vio que en realidad es algo mecánico, que forzadamente usan casi siempre. Y aún más si no eres nativo.

Eso es algo que realmente le irrita, - Güevon... - soltó al aire hablando en español, alejándose de su grupo en dirección a la tienda. No es que sea algo que hagan apropósito, y lo entiende pero, ¿Como pueden ser tan irritantes siendo tan "agradables"?

- Buenos días, ¿Tiene helado? - buen día joven, ¿De que sabor? - preguntó - Deme de chocolate amargo, en el vaso grande, por favor - Así, con una fuente de azúcar dañina para la salud se encaminó devuelva a su grupo, no quería un regaño para arruinarle el día por completo. Y aún más si sus días terminan hasta altas horas de la noche...

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- Bueno, díganme,¿Algo que quieran resaltar del viaje? - preguntó si profesor delegado, un hombre de buena estatura, para los estándares orientales, de unos treinta tantos años, tal vez con ascendencia europea, quien sabe, nunca le preguntaría, no tenía el interés del por qué de su apariencia tan buena visualmente. - Supongo que en el acuario hayan tantas especies comestibles. - respondió dando la iniciativa Kazuo, Como si eso te evitará hacer el examen sorpresa. Se dijo para sí, el joven de tes morena, al final del bus solo, en casi en un mes no había socializado lo suficiente como para siquiera pudiera tener, buenos conocidos, no era algo importante, solo que, solo vino a graduarse de una de las mejores preparatorias de todo Japón, no a hacer amigos.

Claro que, incluso de ingresar a este nuevo curso, ya era bastante asocial en lo que se refiere a sus anteriores grupos. - Y joven Levard dado a su constante silencio dígame, ¿Algo que halla llamado su atención? - Como recordatorio de la presencia del joven, los más metidos en la conversación voltearon a su dirección. - pues, el cómo la evolución de la anatomía se ha encargado de crear formas y maneras de llevar a cabo sus cometidos, un ejemplo sería el que los tiburones tienen dos miembros reproductores... Esa es la ventaja del silencio, escuchas con más profundidad. - respondió sin mucho interés, pero lo suficientemente alto como para que, su profesor lo escuchará estando del otro extremo del bus. - Bueno jóvenes, tendrán el resto del día libre, pueden ir directamente a sus dormitorios. Pero tienen que realizar un ensayo de todo lo aprendido hoy para mañana. No hace falta que les diga que estudien ¿No? - nadie respondió, ya sabían lo obvio mañana habría un examen mortal del cual no escaparían, buenos los menos aplicados pensaban así, los demás sabían que tendrían que durar toda su tarde "libre" estudiando y recordando lo dicho en el tour.

Among True Demons ( Editando)Where stories live. Discover now