Capitulo 1: La llegada

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Cortinas de seda de dos piezas se movían levemente, tenues rayos de luz las atravesaban llegando con suavidad a los párpados de la señorita. Reposaba su rostro delicadamente en su almohada mientras su subconsciente pronunciaba aún un sueño, no muy profundo, pues cerca acontecía su desvelo. Tendría un día largo y colmado de emociones, el cual, hace tiempo esperaba con anhelo.
Sobre su mesita de noche suena su despertador. Pocos segundos deja pasar antes de reaccionar. De un manoteo lo presiona y termina con el retumbar del timbre en su cabeza. Da un largo suspiro luego de la acción y mantiene su vista fija hacia sus pantuflas algo desarregladas al margen de su cama. Acto seguido, su semblante dibuja una tímida sonrisa y un sutil mordisquear de labios.

¨Entonces, mañana a las 11:00 am, nos reunimos allí y hacemos el recorrido. Espero que descanses, bonita noche¨ Fue el último mensaje que él le envió antes de caer en un profundo sueño, al recordarlo sintió misma intensidad que al leerlo anteanoche.
Marcaban las 9:00 am. Luego de segundos de estiramiento ingresa en la ducha, saliendo poco después vigorizada y entusiasmada. Desnuda, camina en puntillas hasta su tocador, su cabello envuelto en una tolla blanca. Se da una ojeada en el espejo para asegurar que todo esté en sintonía y se coloca crema de hidratar en su frágil rostro. Su cuerpo mantenía aún la humedad, gotas tibias escurrían por su espalda y glúteos; otras, recorrían su cuello y bajaban por su pecho hasta llegar a su abdomen. Su piel brillaba con el sol que deslumbraba la vista. Da media vuelta y se dirige a su ropero para así escoger su mejor prenda para la ocasión.

Largas pláticas por teléfono tenian, siempre un tema del cual debatir o hacer planteamientos. Esa química y espiritualidad que existía los mantenía en constante concordia, sin control del tiempo. Entre ellos siempre existía el temor de que llegase la monotonía y comenzaran a aburrirse. Aunque parecía una posibilidad distante, ese pensamiento los engullía, lo innegable es que ambos eran conscientes de eso. Por ese motivo siempre habían mantenido la fe de volverse a ver  y finalmente romper con aquel dichoso sentimiento.

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