Caminaba por los pasillos ansiosa por saber que me prepara el destino, ahí fue cuando lo vi, sentado en una de las carpetas del salón de clases, con su polera blanca, cubriéndose con su capucha, mirando de reojo todo lo que hay en su alrededor.
Al verlo, sentí una conexión extraña, algo que usualmente siento con las personas a mi alrededor, su energía era rara, se podría decir que desde que soy una niña, tengo ese sentimiento raro al ver a una persona, percibo algo que no sé cómo explicarlo.
Pero él, era muy misterioso, cada día, me preguntaba el ¿Por qué?, ¿Por qué sentía esto? Y cada día que pasaba, sentía más cosas inexplicables, pero sabía que era una buena persona, lo que primero era una conexión se volvió en algo más intenso, un sentimiento, algo que tampoco había sentido hacia alguien más que no se mi familia.
Me intrigaba tanto, quería saber que escondía, ¿Por qué mostraba algo que en verdad no es del todo? Me era raro, pero no me atreví acercarme, no era lo suficientemente sociable que digamos. Así que espere que con el tiempo nos hiciéramos amigos, pero cada que iba a clases, no podía dejar de verlo, obviamente pasando desapercibida, no quería parecer una loca acosadora, el verlo salir de clases, el sentirlo cerca, pero a la vez tan lejos, sentir que está detrás mío, pero jamás nos toparemos por alguna razón.
Un día, nos sentamos juntos de casualidad, lo sentí tan cerca, pero aun no podía averiguar de él, solo sabía que tenía una novia, claro los chicos lindos casi todos tienen novias, así que con más razón no quise acercarme, lo peor fue que no sabía el por qué no de hacerlo, es decir no tiene nada de malo que seamos amigos, pero me di cuenta de la realidad, estaba enamorada de él, lo cual era aún más extraño, porque jamás hablamos, jamás compartimos cosas del otro.
Era aún más la intriga de saber de él, lo que esconde, lo que realmente es, pero sabía que no habría oportunidad alguna de estar cerca de él, aparte no era muy sociable que digamos, era más difícil de lo que pensaba.
