Capítulo 1: El sueño de la mariposa

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-¡Lily!- grita una voz llamándome y a la cual no haga caso- ¡¡¡Lily!!!- grita nuevamente como si su vida dependiera de ello.

-Mary se va a enojar si no vamos...- me recuerda mi hermano Oliver que está al lado mío.

-No me importa... y además no nos podemos ir sin encontrar a Amelí- digo adentrándome más en el bosque-Mama se enojara mucho si la dejamos sola de nuevo y no nos dejara jugar a las escondidas durante un largo tiempo, como la última vez.

Oliver, al estar de acuerdo conmigo, solamente asiente con su cabeza y me sigue por el bosque.

-No tendríamos que volver a jugar a las escondidas tan lejos de casa- digo. A lo cual nosotros solo nos miramos y empezamos a reír como locos.

-¡Claro! ¡Y tampoco tendríamos que hacer enojar a Mary!- grita el niño rubio y de ojos marrones que me acompaña entre risas- ¡También deberíamos darle nuestros postres a Amelí como hermanos mayores que somos!

-¡¡¡Sí!!!- a varios metros de nosotros salta de los arbustos una pequeña niña pelirroja.

Los tres nos quedamos en silencio, nadie se atreve a dar el siguiente paso por miedo a lo que sucederá. Si me llego a mover tan solo un paso puede que asuste a Amelí y esta corra a esconderse pensando que seguimos jugando a las escondidas o que ahora comenzamos a jugar a "Las traes". Oliver me mira y yo también a él, hago un gesto con mi cabeza apuntando a nuestro objetivo y susurro "A la cuenta de tres"...

-¡¡¡Lily!!!- comenzamos a correr como locos debido a que ese grito logro romper completamente la tensión del momento.

-¡Amelí!- la llamo- Ya es hora de comer.... Mama se va a enojar- de tanto correr ya me está empezando a faltar el aire- Amelí...

Maldita niña de 4 años llena de energía, llevamos jugando toda la mañana y aun así no parece ni lo más mínimamente cansada; Ya me gustaría a mí tener esas ganas de vivir.

Me quedo parada bajo la sombra de un árbol mientras que Oliver trata de atraparla. Al final lo logra y le promete que seguirán jugando por la tarde. Comenzamos a caminar hacia la casa.

-Mira lo que encontré- Amelí alza su mano y nos muestra una mariposa muerta- Es muy bonita cuando duerme- dice alegre.

-Sí....- decimos al unísono al no saber que responder.

-A mama le va a gustar- agrego yo, a lo cual ella sonríe y corre los últimos metros que faltan hasta la casa.

-La comida se está enfriando- reclama Mary irritante como siempre- ¿Acaso no les eh enseñado modales? ¿O no, Liam? – pregunta a nuestro hermano mayor que se encuentra sentando en el piso de madera al comienzo de la casa.

-Ya es tarde y lo saben- dice levantándose y tan calmado como siempre- lávense las manos y siéntense a comer- pasa a través de la puerta. La irritante niña de ojos verdes y pelo marrón rojizo se gira bruscamente y lo sigue molesta.

Entramos a la casa y vemos a nuestra madre en su lugar habitual en la mesa, sin duda está algo molesta. Oliver y yo vamos directamente a lavarnos las manos a la cocina, mientras que la pequeña pelirroja se dirige hacia mama con sus manos en la espalda.

-Lamentamos haber llegado tarde- dice dulcemente y con la mirada en el suelo- Fue mi culpa- muestra la mariposa entre sus manos- Te traje esta mariposa, está durmiendo...

-Muchas gracias Amelí, es muy hermosa- dice tomándola suavemente- ¡Tiene el mismo color que tus ojos! Un verde hermoso- la toca con la punta del dedo índice y esta empieza a volar por la habitación- ¡Oh! Ya se despertó.

La niña ríe y comienza a correr por la habitación siguiendo a la mariposa.

Adoro cuando mama hace este tipo de magia sencilla, me hace pensar que el mundo es divertido, fácil y amigable, lo cual no está nada más lejos de la realidad para una joven que sueña convertirse en bruja y vive en un Reino dominado por humanos.

Me gustaría ser como una mariposa, ir donde yo quiera, cuando quiera, solamente dedicarme a revolotear entre las flores y a buscar un amor para el resto de mi corta vida.

LilyWhere stories live. Discover now