Memorias

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Cuando empezó no le tomamos importancia, era un simple olvido, un poco de falta de atención, un no recuerdo, un se me olvidó.
Oraciones que no parecían tener un trasfondo en ese momento.

Olvidar que habías cenado hace dos días era normal, ¿Cómo se llamaba esa calle? No importa no la transitabamos seguido, el nombre de la secretaria de tu jefe? Cambia seguido ese puesto, olvidar lo que acabas de escuchar hace 5 minutos es una simple distracción, nada parecía relevante en ese punto a cualquiera le podía pasar, cierto? No había una razón para preocuparnos, un no recuerdo era un solo no poder recordar.

No nos preocupamos en eso, la vida continuaba sin problemas, en donde ambos despertabamos en la misma casa, la misma habitación y dentro de la misma cama y cada quien se preparaba para irse a trabajar juntos, donde preparábamos nuestro desayuno y almuerzo juntos, para al final salir en el auto juntos, en donde le dejaba frente su oficina y yo me marchaba a la mía para al final del día compartir un rato agradable.

Un matrimonio más perfecto que común, un comentario que nos molestaba escuchar por asumir que no teníamos problemas, eramos más comunes que perfectos, con discusiones durante las compras o para ver alguna serie, días en donde ambos llegábamos a dormir después de un día pesado de trabajo apenas viendonos, que cuando teníamos días libres salíamos a citas como si fuéramos adolescentes, ó situaciones en donde nos dejábamos de dirigir la palabra por un buen rato luego de no saber sobrellevar nuestras emociones.

Realmente no habían días tan buenos pero podía decir con seguridad que no habían días malos mientras Jiang Cheng estuviera a mi lado.

Talvez fueron aquellos comentarios de envidia que causaron este mal.

En cierto punto y con paso de las semanas Jiang Cheng empezó a olvidar que debía de hacer o las cosas que le llegaba a pedir, su rutina que seguía a pie de la letra desde que nos casamos había desaparecido, se le olvidaba lavar algunas cosas, organizar sus cosas de trabajo, dejaba las cosas en diferentes lugares; pero decidí no preocuparme, no debía ser tan pulcro como cuando nos decidimos por vivir juntos, Jiang Cheng tenía día malos como cualquiera.

Hablamos al respecto y pensamos que eran simples síntomas de estrés o fatiga por su posición actual como gerente en la corporación, quisimos pensar que era cuestión de mejorar su descanso y que talvez deberíamos de parar las sesiones de sexo nocturno para que durmiera más, algo que extrañaría pero dejaría por su bien, imaginamos que era algo que no dudaría mucho en todo caso pronto podríamos tomar unas vacaciones lejos de la ciudad; me sonrió y me dijo que no me preocupara, me beso suavemente transmitiendo me la tranquilidad que ambos deseábamos tener, se levantó de la mesa para darse un baño y dormir, por mi lado no pude evitar sentirme inseguro con esto, con ver tan temeroso a A-Cheng aunque tratará de ocultarlo, pero aquella sonrisa tan bella solo me decía que todo valdría la pena.

Pero con las semanas el problema parecía empeorar, después del trabajo regresaba con bolsas de despensa, pensando que no había hecho las compras el día anterior, buscaba cosas que ya se habían terminado o que habíamos tirado a la basura, su cabello peinado en un perfecto moño ahora era apenas adornado por delgadas trenzas laterales agarradas por en medio con un broche.
Probablemente fue mi culpa al pensar que lo mejor sería el no querer atormentar a A-Cheng con visitas al médico y solo querer aislarlo en la casa, pero quería pensar...quería convencerme que esto no podría ser peor, que pronto todo acabaría.

Tratamos de solucionar aquello llevando estrictamente alarmas y temporizadores, eso empezó a ayudar para que se mantuviera enfocado en lo que hacía y el como seguir con su día a día como anteriormente hacía, pero al mismo tiempo empezaba a ser extraño que Jiang Cheng dejara que su vida fuera controlada por alarmas durante las 16 horas del día, trate de cuestionarle que si estaba bien el como estábamos haciendolo pero solo me miró molesto apenas levantando la vista de su laptop; no recordaba porque tantas alarmas y eso le empezaba a molestar demasiado, se empezaba a molestar con cualquier cosa sin poder controlarlo, se empezaba a aislar dentro de la casa, se alejaba de mí para después de un rato regresar como melancólico a qué lo mimara, lo último no me molestaba pero era raro... No había forma de explicarlo, simplemente se sentía raro.

Memories | Xicheng Stories to obsess over. Discover now