El secreto del orangután y el extraterrestre

0 0 0
                                        


Hace mucho tiempo, allá por la era medieval, dónde las enfermedades humanas hacían que todo pereciera un orangután muy diferente a los demás decidió alejarse de los humanos que solo peleaban, comían, se enfermaban y morían.

Así que aquel orangután decidió caminar por la zona prohibida para saber a dónde llegaba por qué nadie se atrevía, solo era un bosque denso, que por sus árboles con mucho follaje no dejaban pasar la luz del sol y es lo que hacía que fuera obscuro.

Caminando, se dio cuenta que ahí en ese lugar "obscuro" también vivían más especies de animales, reptiles, aves, roedores, insectos de todos tamaños y de todos colores, pelajes desde el más opaco hasta el más brillante, en fin, era maravilloso!! Pero no habían más como el para poder establecerse y tener con quien aparearse, así que siguió caminando.

Varios días después de caminar, aventuras y sabores que nunca había encontrado llegó a un paraje donde el paisaje era hermoso, había luz y comida, era tan hermoso que aunque no habían más seres como el, llego a pensar invitar a más de su especie para mudarse y poblar aquel lugar hermoso, lleno de comida y sin esos apestosos vikingos que todo lo que veían lo destruían, tomo algunas lianas e hizo un cama y se sentó a disfrutar sus frutos que ahora eran su adicción, antes de quedarse dormido escuchó pasos en la maleza, pues en todo su trayecto no había escuchado pasos así, arrastrado por la curiosidad se asomo y vio un ser casi humano, pero este ser era delgado, de color azul pastel claro y brillante a la vez como si hubiese estado en un tina de brillantina, buenos modales y ropas mis sencillas pero ajustadas, no traía hachas, cuernos, palos con picos o sus estorbosos atuendos que usaban los demás vikingos
- hola. - dijo el orangután.
-Hola - le contestó muy amable el ser con una cara tierna.

Extraterrestre - estoy aburrido y perdido, mi nave se averió y me dejó aquí cerca sin más de mi especie en este lugar.

Orangután - entiendo, me pasa lo mismo, aunque no tengo una nave o sea de otro planeta.

Los dos tuvieron una charla inmensa, platicaban sobre su experiencia conociendo aquel lugar, los seres más hermosos que se hayan encontrado hasta coincidieron en poblar aquel lugar hermoso, hasta que llegaron a un punto donde los dos sintieron incomodidad al recordarlo, los humanos.

Estaban deacuerdo que aquellos seres solo se dedicaban a destruir todo a su paso, quemarlo y matar. El extraterrestre agregó un dato interesante que dejó pensando al orangután.

"Si las hormigas desaparecieran de este planeta causarían una catástrofe peor que la del meteorito que acabo con una especie llamada dinosaurios que existió en estás tierras hace ya muchos años, sin embargo, si desaparecieran los humanos en términos ecológicos, no pasaría nada, no aportan nada al ecosistema solo destruyen."

Tienes razón - exclamó pensativo el orangután.

Aburridos y llenos de tanta fruta, se dispusieron a jugar, el extraterrestre tomo un fruto y lo lanzaba, mientras que el orangután tomó una varita y la agitó, balbuceo al azar palabras sin sentido y salieron chispas!! Así que el extraterrestre quiso hacer lo mismo y no pudo hacerlo y no pudo, intento varias veces y siguió fracasando hasta que miro las características de la ramita y vio el tipo de árbol que era, lo reconoció y tomo un varita de ese árbol, un árbol de sauco. Balbuceando palabras se fueron dando cuenta que la varita reaccionaba con algunas palabras "mal pronunciadas" hasta que lograron hacer un efecto en concreto. Aventar las cosas.
Una vez que supieron cómo hacerlo se comenzaron arrojando frutos pequeños los cuales iban siendo más grandes y más grandes conforme tomaban más práctica con la varita.

Empezaban a arrojarse cosas cada vez más grandes hasta llegar a árboles completos y animales. Para ellos era divertido el juego aunque las pequeñas e insignificantes chispas comenzaban a encender las cosas no le vieron importancia su idea de ser más poderoso que el otro los llevó a una especie de envidia y rencor al otro y destrozando más y mas.

Una vez muertos del cansancio, vieron a su alrededor y todo se había reducido a cenizas, animales muertos o moribundos.

Se miraron uno al otro sabiendo que se habían convertido en lo que tanto odiaron, tiraron la varitas y las maldijeron llegando a la conclusión de que "el poder cega las mentes y corrompe corazones."

Se dieron la mano caballeros amente y se pusieron a arreglar el destrozo que habían hecho.

Ya terminado el trabajo, el extraterrestre arregló su nave y el orangután decidió regresar a casa, ambos manteniendo el secreto de aquel hermoso lugar y "la varita de la desgracia" como ellos le llamaron, quedando en el acuerdo de verse en ese lugar cada año en la temporada en la que nacen las flores para recordar su gran historia.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Aug 20, 2020 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

El extraterrestre y el orangutánStories to obsess over. Discover now