¿Una mañana normal?

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Me presento soy Sofía y esta es mi vida.

*Beep Beep**Beep Beep*

-Ahh *suspira* maldita alarma, bueno cinco minutos más y me levan... *Beep Beep**Beep Beep* Vale...Ya me levanto pero buff que pereza con el frío que hace-.

Hago fuerza de voluntad, me levanto de la cama a toda velocidad para vestirme y evitar congelarme. Empiezo a buscar la ropa que me voy a poner mientras tirito de frío. Cojo una camiseta simple de color blanco, unos jeans azules que me encantan y una sudadera con el logo de la NASA. Una vez vestida me voy al cuarto de baño a hacer lo que yo llamo "necesidades mañaneras" y luego me dispongo a peinarme. Me miro el pelo y al cabo de un rato pensando que hacerme, me decido por una simple coleta. Cuando al fin termino voy a la cocina para desayunar y veo que mi padre está viendo las noticias mientras come una rebanada de pan tostado con aceite de oliva y tomate acompañado de un café con leche.

-Buenos días papá-

-Buenos días hija- Dice y acto seguido da un sorbo a su café- Por cierto, no queda pan, se me olvidó comprarlo ayer, si no te importa ahí tienes cereales- añade y luego muerde el pan.

-Vale papá, no te preocupes-

Jo, con lo que me gusta a mí una tostada con un poco de aceite...Bueno, tampoco es para tanto. Comienzo a buscar por la despensa hasta dar con los cereales de chocolate, me hago de un bol y echo mis cereales para después rociar la leche por encima y admirar como las pequeñas bolitas desprenden chocolate fusionándose con la leche. Cuando tengo todo preparado voy con mi padre y tomo asiento.

-¿Qué están diciendo en la tele?- Pregunto mientras remuevo los cereales para que se ablanden.

-*Suspira* Lo típico, que si una persona a asesinado a no se quién, que si tal político ha dicho tal cosa... El mundo cada día es peor- Cuenta con decepción- Bueno, me voy retirando- Se levanta, mira su reloj y pregunta- ¿Quieres cambiar de canal?-

-No, da igual- Contesto antes de empezar a zamparme los cereales.

Sinceramente, pese a que ya hacen tres años de la muerte de mi madre, mi padre sigue triste y débil como si le hubieran quitado una parte del alma. Mi madre murió de cáncer y él estuvo apoyándola para que superara la enfermedad hasta el último de sus días, se pasaba la gran parte de su tiempo libre en el hospital haciéndole reír para intentar que se le hicieran mas amenas las horas y cuando nosotras aparecíamos por la puerta siempre se le marcaba en la cara una sonrisa de oreja a oreja. Pero un día empeoró y a las pocas semanas falleció. Desde entonces mi padre no es la persona risueña de antaño, ya no cuenta chistes ni se ríe, ya hace tanto de eso que ni recuerdo como era su risa. Me entristece verlo así y añoro aquellos momentos en los que los cuatro nos reíamos a carcajadas por cualquier tontería... Sí, los cuatro... Te echo de menos mamá.

Una vez termino de navegar por mis pensamientos miro el bol y me percato de que sin darme cuenta me lo había terminado. Miro hacia el pasillo y veo como mi padre se acerca.

-¿Ya está todo listo?- Pregunta.

-Sí, cojo la mochila y nos vamos-

-Sofía, ¿Tenemos que recoger a Laura?-

-¡Sí!- Exclamo desde mi habitación.

Cojo mi mochila y salgo con mi padre por la puerta principal. Nos dirigimos al ascensor y descendemos hasta el garaje. Nos montamos en el coche y tomamos rumbo a casa de Laura. Como ella vive cerca llegamos enseguida.

-¡Hola!- Exclama Laura mientras se monta en el coche.

-Buenos días- Dice mi padre.

- ¡Hola Laura!- Grito con entusiasmo- ¿Que tal te fue ayer?- añado con tranquilidad.

La extraña vida de SofíaWhere stories live. Discover now