Única Parte

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La fresca noche había caído en Daegu, las luces de la ciudad deslumbraba en los cielos, en las calles se movían personas y autos causando un raro tráfico pues a esas horas de la noche no era muy común ver a tanta gente dirigirse a un punto distante de la ciudad.

La razón de el entusiasmo de los lugareños se debía a la feria anual que se ubicaba exactamente en las afueras de la ciudad. Feria, que ponía ansiosos a todos, pues eran en esas fechas en las que podías ir con tus amigos, familia o pareja a divertirte un poco.

El olor a palomitas y churros inundaban el lugar desde el primer momento en el que pisabas el sitio, los niños junto a sus padres comiendo algodones de azúcar, parejitas caminaban por los lugares tomados de las manos, sin olvidar los gritos de los adolescentes que estaban en los juegos mecánicos, todo daba un ambiente cálido y quizá un poco nostálgico. Entre tanta gente se encontraba un chico de estatura promedio que movía su cabeza en busca de algo... o más bien de alguien.

Sus cabellos castaños y sus mejillas un poco rojizas debido al aire fresco le daban un aspecto aniñado, portaba una camisa de mangas largas a rayas, un adorable overol y unos tenis blancos que le hacían ver mil veces más tierno, el chico caminaba lento observando a todos lados con el fin de encontrar a su pareja, quien días antes le había prometido llevarlo. Estuvo deambulando por unos minutos hasta que lo vio, formó una adorable sonrisa
-¿Qué veo? ¿Qué veo?- dijo tontamente al ver al dueño de su felicidad.
Pero su aura feliz fue inmediatamente borrada de su ser al ver que no estaba solo y que al parecer no lo estaba buscando a él.
A pasos lentos e indecisos se acerco a su novio, cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo admirar la unión de sus manos, la mano de Yoongi y una mano delgada que le pertenecía a la chica que estaba con él, aún con un nudo en la garganta se atrevió a dirigirle la palabra... aún cuando sabía que iba a terminar con el corazón roto.

-¿Y-yoongi? -su voz tembló al igual que todo su cuerpo, fue como un susurro suave pero lo bastante fuerte como para que ambas personas voltearan a verlo.

El pánico se vio reflejado en las facciones del chico pelinegro quedando unos instantes congelado, pero la voz chillona de la chica se escuchó
-¿Quién es él? - su pregunta lo distrajo de los orbes miel en los que se había perdido, orbes que para ese momento estaban un poco cristalizados posiblemente por las lagrimas retenidas.

-Ji... ¿Jimin?- artículo pesadamente el pelinegro al caer en cuenta en su realidad.

-¿Quién es ella? ¿porqué estás sosteniendo su mano? - preguntó esta vez Jimin, su rostro acongojado y sus manitas echas puños eran notorias.

-¡Me dijiste que habías terminado con él!- el leve reproche de la chica y su ceño fruncido no se hizo esperar al comprender que se trataba de el noviecito de su "presa".

Yoongi bajo su mirada a sus pies mientras Jimin esperaba una explicación creíble pero lo que sucedió a continuación no se lo esperaba.

-Bueno, como ya te has enterado - la incomodidad o quizás vergüenza en su voz se podía sentir - yo... quiero terminar contigo, ella es la única para mi - terminó de formular para después tomar a la chica posesivamente por la cintura al tiempo en el que ella soltaba un tierno "awww cariño"

Para eso, el menor ya estaba bañando su bello rostro en gruesas lágrimas -¿Porqué me haces esto? ¿porqué? ¿es una broma verdad?

Ambas personas comenzaron a caminar alejándose de él, mientras el solo empezaba a gritar que regresará, pero era tarde, el chico ya se había alejado.

[...]

No,no, no, ¡NO! Gritó con todas sus fuerzas sentándose en la cama, fue ahí que se dio cuenta que estaba soñando, joder, todo había sido un sueño.

Su mirada se dirigió a su izquierda de la cama, lugar en el que yacía un chico delgado durmiendo, inmediatamente se formo un puchero en los labios del pequeño Jimin, porque aunque ya era consciente de que todo había sido producto de su subconsciente, no le gusto nadita.

Inesperadamente tomó su almohada y la estampo en el rostro de Yoongi con todas sus fuerzas provocando que este se despertará asustado.
Al final volvieron a quedarse dormidos uno confundido por los actos de su bello chico y otro enojado, pensando en todos los castigos que le pondría a su Yoongi por engañarlo, aún si solo habían sido sueños.

Oh, en la mañana hablaría muy seriamente con su gatito

Dreams [YM]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora