Capítulo 1

30 6 9
                                        

Estoy cansado. Cansado y exhausto. Ni siquiera sé porqué me dejo arrastrar a esto. Bueno, quizás solo porque hay alcohol y porque Pansy ha sido tan tan insistente que acabé cediendo por no tener un dolor de cabeza más. Últimamente no me faltan de esos. Ella dice que es bueno, que estoy apagado, que no parezco yo.

Me miro al espejo.

Estoy más pálido y más delgado. Tengo ojeras, no muy pronunciadas pero lo suficiente como deducir que no duermo bien, que me desvelo.

Quizás ella tiene razón.

Parezco solo la sombra de lo que fui. Una silueta con demasiado peso sobre los hombros. Me siento como un fantasma.

Estoy pero ausente. Y ellos lo saben.

Me echo agua en la cara y salgo del baño.

Dejo atrás la habitación, ellos me esperan en la sala común.

- Dios Draco, menos mal que has salido ya- dice Blaise riéndose-. Pansy está de los nervios. Un minuto más y le causas un colapso.

Sonrío débilmente. Así es Pansy.

- ¡VAMOS! No pienso tardar ni un minuto más por ninguno de vosotros. Ya hemos esperado demasiado a la diva- me mira divertida.

- Pansy, querida, lo mejor se hace esperar- le ofrezco el brazo y ella se cuelga de él.

Durante todo el camino, Pansy y Blaise van gritando y corriendo divertidos.

La fiesta es en la sala común de Hufflepuff. Os preguntaréis que qué hacen cuatro slytherins (sí, Theo también va, solo que es el único que no chilla) a una fiesta de hufflepuffs. Bueno, la respuesta es sencilla: son demasiado hufflepuffs como para no invitar a alguien por la casa a la que pertenezcan y nosotros (con nosotros me refiero a Pansy y Blaise) estamos desesperados por una ocasión para desmadrarnos. Además, saben donde apañar alcohol y comida.

Llegamos. Por la cantidad de gente que hay aquí abajo, diría que están todos los de 6°,7 y 8° año. Suena una canción muggle que no conozco a todo volumen y la gente está apilada en el centro de la pista.

Dirijo mi mirada allí y me topo con unos ojos verdes que me miran curiosos. Allí está Potter, restregándose contra la comadrejilla. Los observo bailar un momento, hasta que Pansy me hace un gesto para llamar mi atención y vamos a por bebida.

Bebí una, dos, tres... Hasta que pierdo la cuenta. Solo sé que estoy con Pansy, Blaise y Theo en mitad de la habitación bailando como si la vida nos fuera en ello. Solo sé que de repente Pansy está bailando delante mía muy cerca y Blaise se aproxima cada vez más por detrás.

Solo somos adolescentes achispados y hormonados.

Pansy me besa y la beso y Blaise me besa el cuello. Y me da igual, porque no estoy pensando en nada, estoy bebido y de todas formas, nos hemos besado antes.

Pansy se aparta y se va a bailar pegada a Blaise, que también se ha alejado de mí.

Bailo y bailo y bailo solo hasta que me duelen los pies.

Entonces, en un momento de lucidez veo que al otro lado de la pista, me mira. El niño que vivió me clava la mirada desde la otra punta de la estancia.

Hago una mueca y acto seguido cojo a Theo de la corbata y lo acerco a mí. Me sonríe, de esa manera en la que solo me sonríe a mí. Siempre ha sido mi favorito en lo que a físico se refiere. Tiene esos ojos verdes... Quizás no del verde que me gustaría pero siguen siendo verdes.

Pongo mis brazos alrededor de su cuello. Estamos bailando muy sugerentemente, mi pierna entre las suyas, rozándonos. Junto nuestros labios en un beso casto.

Miro alrededor. Potter nos ha visto y ha agarrado a su noviecilla. Y la está besando. Y no para de mirar.
Theo me besa esta vez. Dejo que tome todo el control porque yo no puedo dejar de mirar a Potter mientras devora la boca de ella sin parar de observarme.

No entiendo nada. De repente no quiero bailar y la música suena demasiado alta y hay mucha gente y no puedo siquiera corresponderle el beso a Theo. Me siento tan perdido como todos los días anteriores, como cada día de este año.

Theo, que ha notado mi falta de participación, rompe el beso y me separa un poco. Le digo que necesito salir a tomar aire. Se encoge de hombros y me deja ir. Quizás solo sea imaginación mía pero su semblante parece triste.

A veces creo que le decepciono y otras que está tan acostumbrado a mis idas y venidas que no hay cabida a la decepción.

El pasillo está desierto. Ando procurando no hacer ningún ruido y llego a la puerta.

Una vez fuera, respiro hondo. Me dirijo al lago. Me apoyo en un árbol y me dejo caer en la hierba. Saco un cigarro. Llevo un paquete siempre conmigo desde verano. Lo enciendo. Inhalo, exhalo.

Humo, humo, humo.

Oigo unos pasos que se acercan. El dueño de los ojos verdes que llevan todo el rato persiguiendome se sienta en el pasto a mi lado.

Humo, humo, humo.

Me pregunta algo que suena a qué demonios hago aquí. No miro. No contesto.

Humo, humo, humo.

Me pide un cigarro. Le paso el mío. Nuestros dedos se rozan, a penas un segundo.

Le miro de reojo mientras da una calada. Sus labios envuelven el cigarrillo.

Sopla.

Humo, humo, humo.

Estoy tan bebido que casi puedo ver figuras danzantes en el humo que ha expulsado.

Humo, humo, humo.

Potter me mira. Está sonrojado y tiene los ojos brillantes. Va a decir algo pero se detiene. Pone su enorme mano sobre mi mejilla. Un segundo, dos segundos. Sus labios están sobre los míos. Todo de lo que soy consciente es de su lengua en mi boca y sus dedos enterrados en mi pelo. De la calidez de su boca y de que el aliento le sabe a tabaco y a alcohol y que el mío será similar. Soy consciente de que llevo deseando eso toda mi vida sin ser consciente y de lo jodido que estoy y soy consciente de eso hasta que dejo de serlo.

Él se ha ido.

Humo, humo, humo.

Estoy solo con mi humo.

Él es el fuego que me consume y yo solo me quedo con eso. Humo. Volátil, engañoso, consumido, tapa toda mi claridad.

Quizás algún día el humo se vaya y solo esté yo.

Me fumo otro cigarro y vuelvo a mi habitación.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Aug 09, 2020 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Everything is greyWhere stories live. Discover now