Unique

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ℎ𝑎𝑐𝑒 𝑡𝑟𝑒𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑎𝑣𝑒𝑟𝑎𝑠

El chico de pecas caminaba ayudado de un bastón por los pasillos de su colegio, recibiendo miradas despectivas o de lástima, le daba igual, al fin y al cabo no podía darse cuenta de estás, su oscura vista no se lo permitía. Escuchaba a lo lejos comentarios venenosos que hacían doler su corazón, pero se mantenía firme y serio, no podía permitirse verse débil, ya había pasado una vez y no volvería a pasar.

Sintió como alguien tomó su mano, pero la alejó de inmediato, 𝐹𝑒𝑙𝑖𝑥 𝑜𝑑𝑖𝑎𝑏𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑜𝑚𝑎𝑟𝑎𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑛𝑜. Lo aborrecía con todo su ser, porque ese aparente benevolente acto le había llevado a su desgracia, lo había hecho estar en un hospital luchando por su vida, él no confiaba en nadie para que guiara sus pasos, ya no más.

— Yo puedo solo— Pronunció hacia la que creía era una chica— Ve a tu clase mejor— musitó de último y continúo hasta que llegó a su clase, dándose cuenta gracias a uno de sus compañeros.

Tomó asiento y esperó la clase iniciara, pero no pasó, extrañado trato de agilizar el oído para poder darse cuenta de lo que las personas a su alrededor susurraban. Era un chico, un chico nuevo, aparentemente guapo, que acababa de entrar al aula.

— Hola, mi nombre en Christopher Bang, pueden llamarme Bangchan, un gusto— Se presentó, Félix notó que su voz era suave, calmada y bastante amable, inspiraba confianza.

Sabía que el único asiento vacío era a su lado gracias a que su compañero de asiento se había cambiado de institución hace poco y nadie quería sentarse con el ciego ¿No?

Se tensó al sentir a Chris sentarse, trató de concentrarse en lo que su profesor hablaba, pero era imposible, sus inseguridades estaban apareciendo, ¿Y si se burlaba de él? ¿Y si lo golpeaba? No podría hacer nada.

— Chris, él es ciego, no le hables, es medio rarito— Murmuró una chica atrás suyo, la ignoró, era verdad lo que decía. Se acomodó, esperando el final de la clase para poder pedir las anotaciones auditivas que los profesores le otorgaban al finalizar cada hora.

— No es por ofender, pero no me importa si es o no es vidente, deberías cambiar esa mentalidad— Oyó que Bang respondía, se le cortó el aire un segundo, no podía creerlo, era extraño el no sentir lastima en su voz, en no percibir burla o hasta odio en aquella voz.

Sintió calor en su rostro, no sabía porqué, pero quería hablarle al nuevo alumno, quería un amigo y parecía que este había llegado en el momento indicado.

𝐻𝑎𝑐𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑎𝑣𝑒𝑟𝑎

Chris caminaba por las calles de Seul, con un pequeño Lee a su lado, lo chequeaba de vez en cuando para poder estar seguro de que no se había quedado atrás. El pecoso nunca dejó que tomara su mano para ayudarle y lo aceptaba, no era quien para obligarle.

En esos dos años que llevaban juntos, se había dado cuenta de lo tierno que era el menor, de lo divertido y consentido que era también. Un pequeño crush había nacido en él, pero no se permitía confesarlo, no ahora cuando Félix tenía tantas inseguridades.

Tantos comentarios malos había recibido, tanto de su condición como de su apariencia y si bien al menor no le importaba qué dijeran de su ceguera, no era lo mismo con como se veía, porque creía que era verdad todo lo que decían, porque no podía observarse en un espejo, porque el cómo se viera estaba en manos de como lo describieran y no siempre eran buenos aspectos.

Chris no sabía cómo hacerle notar su hermosura, la constelación que habitaba en sus ojos blanquecinos, que se extendía por sus mejillas y explotaba en tonalidades rojas cuando el mayor tomaba valor y decía que era lindo, que su sonrisa tenía luz propia, que sus manos y pasos vacilantes eran lo más puro que sus ojos habían visto y que el solo apreciar su rostro parecía un delito, un crimen sin remordimientos, porque esa obra de arte que era Lee Félix debía ser solo vista por quienes igualaban su belleza.

Toma mi mano [One-shot Chanlix]Povești de care să fii obsedat. Descoperă acum