RAQUEL

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Había una vez una joven modista su nombre es Raquel, vivía en un pequeño pueblo llamado Albarracín, ella había heredado el negocio de sus abuelos, era la única nieta que le gustaba hacer lo mismo que ellos, pues era la consentida...

El negocio era el sustento de su familia, su padre de poco pantalones de vez en cuando trabaja, no les alcanzaba el dinero, ya que su familia es grande y se complicaban un poco las cosas, ella era una joven risueña, encantadora, amable, a veces un poco torpe e imprudente... pero eso la caracterizaba mucho, de repente un día en el pueblo anuncian que se iba a realizar un mega concierto por los, llego el día tan esperado por todos en el pueblo pero resulta que una de las cantantes no tenia vestuario la modista personal de ella se enfermó y no puedo llegar con la ropa, todos muy preocupados, sin saber que hacer se acordaron de Raquel, pero la cantante Sharon dijo...

– No me dejare vestir por una muchacha de pueblo.

Pues Sharon era muy arrogante, se creía la más diva, que todo ibas tras de ella.

Llamaron a Raquel, para que llevara algunos vestuarios Sharon quedo impresionada con un vestido blanco con lentejuelas, pues era al muy estilo de ella, pero le dijo a Raquel...

– Ok hazme unos arreglos aquí y allá con un poco de mi creatividad también quedará hermoso.

Rápidamente las dos tuvieron una química increíble que los organizadores del evento quedaron anonadados por lo bien que se estaban llevando.

Gracias a Raquel por su astucia y a la ayuda en el vestuario de Sharon el concierto se logró realizar y fue todo un éxito, se hicieron grandes amigas e intercambiaron números teléfono Sharon cómo era artista que recorría todo el mundo ella a cada ciudad que iba a recomendaba a Raquel pronto le llegaron le llegó mucho trabajo, cartas, correos, mensajes, llamadas, donde le decían que le mandara vestuario a personas muy importantes entra y se relacionaba empresarios, cantantes, modelos que le pagaban muy bien por su trabajo, pero ella no dejo su pueblo y desde allí hacia sus envíos, pues se volvió muy reconocida dentro y fuera de su pueblo, era reconocida como la mejor modista del pueblo Albarracín, gracias a eso puedo salir adelante con su familia, una tarde inesperada llegó a su local un joven empresario muy apuesto para Raquel impresionada por su belleza dijo...

–Él es mi príncipe azul el joven Noah.

Él iba a hacer negocios a su pueblo y quería comprar acciones de un hotel turístico que se encontraba ahí en su pueblo, iban a hacer una reunión para concretar el negocio y él decidió mandarse a hacer un traje con Raquel, ella lo recibió en su negocio muy nerviosa pero amable no sabía cómo decirle que le gustaba y aunque Noah también se veía interesado por ella, pero ningún se decía nada más que solo sea profesionalismos.

Llego el día de tomarlas las medidas para el traje, ella muy nerviosa como una niña pequeña que hasta temblaba, él le dijo...

–tranquila yo soy respetuoso...

Raquel aún más enamorado por lo que le había dicho...

En ese momento establecieron por primera vez una conversación, ella tenía un ojo muy bueno que solo con ver a las personas ya sabía su número de talla.

-Joven Noah usted es talla 44
- ¡Exacto! ¿Cómo sabes eso?
- Es mi trabajo y no es por ser arrogante, pero soy muy buena en lo que hago.
Noah se probó el traje y le quedó perfectamente. Mientras se observaba en el espejo, Raquel para seguir conversando le quiso armar un outfit completo, le dijo...
- ¿Qué le parece si se prueba una camisa nueva?
Noah le pareció buena idea y respondió:
- Claro, ¿por qué no hacerlo?

-enséñame que más tienes...
- bueno lo que necesitas ahora es una camisa manga larga con cuello en V.
- ¡Exacto!
- Ya te dije, soy muy buena en mi trabajo.
Noah se probó la camisa, que le quedó muy bien. Raquel tenía unos zapatos elegantes y dijo:
- te vendrían bien tener unos zapatos elegantes y nuevos.
Noah estaba cada vez más animado porque se veía muy bien vestido.
- Claro enséñamelos, si los quiero - dijo.
En seguida Raquel echó un vistazo a los pies de Noah.
- Deben ser de talla nueve y medio.
Noah estaba muy sorprendido de la capacidad que demostraba Raquel.
- ¡Exacto! ¿Cómo lo supo?
- Es mi trabajo, - respondió Raquel.
Mientras Noah admiraba sus zapatos nuevos, también sentía un poco de recelo, ya no le parecía agradable solo porque la sentía menos inteligente que ella, pero Raquel solo estaba demostrando lo buena que es en su trabajo, de repente todo se volvió como una especie de competencia y Noah quería hacerle quedara mal y burlar su capacidad en el trabajo, Raquel obviamente se dio cuenta, pero como ya sabes ella era imprudente y también quería hacerlo quedar mal a él...

Raquel le preguntó:
- ¿Desearía también ropa interior nueva?

Sonriente, ella dijo – Uno no sabe lo que pueda pasar, lo decía irónicamente
Noah lo pensó por un segundo, porque le daba vergüenza que Raquel no acertara con eso ya que él tenía un pequeño problema entre sus piernas, y dijo:
- De acuerdo.
- Muy bien, deben ser calzoncillos de talla treinta y seis.
Noah lleno de vergüenza pero a la vez feliz porque Raquel no había acertado, dijo:
- No, querida, esta vez si te equivocaste. He usado talla treinta y cuatro desde los dieciocho años.
Raquel sorprendida negó con la cabeza.
- No es posible que use treinta y cuatro. El calzoncillo sería demasiado apretado.

- Esta vez te he ganado yo, -respondió Noah

Raquel muerta de risa...

- Has querido hacerme quedar mal, pero no lo has logrado no es mi culpa que tenga ese pequeño problema allí a bajo, el que está quedando mal eres tú, querido, de la vergüenza Noah se fue...

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⏰ Huling update: Jul 28, 2020 ⏰

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