Capitulo 1. Telefonos rojos

178 18 40
                                        

Aún recuerdo ese verano después del segundo año de universidad, tenía el dinero justo para cubrir un par de meses más del pequeño departamento que rentaba. El lugar era un asco, había goteras, el baño no funcionaba y siempre se podía escuchar a los de arriba pelear e incluso goleaban el suelo para molestarme pero aún así amaba ese lugar, claro después de haber vivido tanto tiempo en hogares temporales tener algo "mío" era increíble.

Solía subir a la azotea del edificio cuando estaba aburrido o preocupado para despejar mi mente y distraerme mientras disfrutaba la vista de hermoso barrio de mala muerte donde rentaba, por cuestiones economicas claro esta. Uno de esos días cuando decidí subir pensando como conseguiría dinero para pagar la renta, la comida y los libros de la universidad, vi en el edificio de alado a otro sujeto, a primera vista lo que más me llamó la atención fue la enorme cicatriz en el medio de su frente. El viento soplaba en mi dirección y pude notar el horrible olor a mariguana del cigarrillo de aquel sujeto, decidí ignorarlo y seguir con lo mío, quien sabe con suerte acabaría tan drogado por el olor que olvidaría mis problemas aunque sea un momento.

Me recoste en el piso frío y coloqué mis manos detrás de mi cabeza a modo de almohada mientra admiraba las nubes, un sonido fuerte me hizo voltear ligeramente pero seguro eran los gatos pero muy contrario a lo que creía no era un gato, era aquel sujeto del otro edificio, "¡Como carajo había cruzado!", recuerdo haberme levantado de golpe que incluso el se sorprendió.

Se presentó conmigo como si nada, mientras yo estaba sin palabras mirando la distancia entre los dos edificios y de un momento a otro sin darme cuenta estábamos en la sala de mi departamento comiendo frituras. -Te lo digo hermano el negocio de las drogas deja mucha plata, claro que no tienes que fumarte la mitad de la hierba - el sujeto reía fuertemente, incluso los de arriba golpearon un par de veces quejándose, era un tipo muy extraño pero amistoso y temía que estuviese te tan drogado que me abriera la frente justo como el la tenía (con el tiempo descubriría que siempre era así con o sin droga ). No paraba de hablar sobre drogas, mujeres y dinero, esto último me interesaba pero también temía meterme en algún problema. - Si tuviera alguna amiga podríamos abrir un servicio de sexo telefónico, no tienes alguna? - lo miré perplejo y sin darme cuenta un "¿Que?" Se me escapo, no deseaba seguirle la conversación pero eso tan de repente me había sorprendido.

-Si amigo una línea caliente, yo pagué muchísimo una vez - el tipo se recostó del todo en el sillón donde estaba sentado era muy desagradable imaginarlo en aquella situación - Pero me hice la paja de mi vida mientras una chica gemía en el teléfono - y de la nada aquel sujeto comenzó a gemir muy fuerte imitando a la chica de la que me hablaba

-¡Maldita sea cállate!

Tape mi boca con ambas manos y lo miré directamente, el guardo silencio en cuanto me escuchó gritar, " Me va a matar" pensé, pero no, el sujeto comenzó a reírse de mi mientras se burlaba sobre lo virgen que era y solo reí también, una incómoda risa fingida. Paso un rato más y aquel sujeto finalmente se fue de mi apartamento, al salir dijo algo sobre que volvería mañana para que comenzaremos a trabajar, pero estaba exhausto y solo lo ignore. Todo ese tiempo en mi sala estuve sumamente tenso y aunque después de haber pasado toda la tarde juntos llegué a la conclusión de que ese tipo no era del todo peligros, pero de todas formas mantendría mi distancia.

~~~

Un ruido interrumpió mi sueño y al mirar el reloj note que era bastante temprano, bueno bastante temprano para alguien que esta de vacaciones, una vez más el sonido, que ahora pude identificar era la puerta que estaba siendo golpeada con fuerza.
Salí de cama aún en pijama para atender y encontré la cosa más extraña que pude haber imaginado, era el mismo tipo de ayer de quien ni siquiera recordaba su nombre con un montón de teléfonos de esos rojos bastante vintage con los cables enredados.

Susurros por teléfonoStories to obsess over. Discover now