Forgive me

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Me sentía muy culpable y desesperado, Kayn se había marchado de la orden hace dos meses, hacía dos años había logrado juntar valor para confesar mis sentimientos hacia él y este con lágrimas de felicidad los aceptó.

Toda la orden fue testigo de cómo nuestros labios se juntaron por primera vez, no se hicieron esperar las felicitaciones de mi amigo Sett, el jefe de la arena de Navori, de Syndra y de el señor Yasuo.

Manteníamos una sana relación, claro que su guadaña era una molestia, pero tarde o temprano él terminaría dominando al darkin, tenía que.

Estuvimos celebrando la caída del imperio noxiano, toda Jonia, Demacia, Shurima y Piltover celebraron el suceso, Jonia dejó de ser una región aislada, aunque Demacia tenía un mal ojo puesto en Jonia debido a que ellos repudian la magia y todo lo que la manifiesta, como Jonia.

Pero decidí dar el último paso con Kayn, siempre guardé conmigo un anillo de dos cristales de rubí y zafiro, iba a pedirle matrimonio en la celebración de la caída de Noxus.

En la celebración desafortunadamente me excedí en la cantidad de vino que tomé, y terminé acostándome en el placidium con Xan Irelia, quien también sufrió por lo mismo.

Durante el acto la puerta se abrió, era Kayn, quien al ver la escena salió dejando salir sollozos de dolor, debido al estado etílico, no estaba lo suficientemente lúcido como para darme cuenta.

Cuando desperté le pregunté a Irelia sobre lo que pasó y esta se molestó, tal parece que ella tampoco estaba consiente de lo que habíamos hecho.

Me dirigí a la orden y lo primero que vi fue a todos mis acólitos mirándome con decepción, no entendí hasta que uno de ellos me dio una carta.

Zed, nunca pensé irme de una manera tan repentina, pero ya no tengo nada que hacer aquí, te agradezco por haberme dado un hogar, comida, y mi primer amor, aunque me di cuenta que lo nuestro no era más que un juego para ti, no te guardo ningún rencor, al contrario, te agradezco por abrirme los ojos a lo que era nuestra relación para ti, sé que posiblemente seas feliz con Irelia, gracias por todas las bellas experiencias que pasé contigo, Zed.
Kayn

Con aquello, todo mi mundo se vino en picada, no lo podía creer, había perdido a Kayn, todo era mi culpa, Kayn se había ido de mi lado, yo tenía un futuro planeado para nosotros dos, era un estúpido.

Pero no me iba a dar por vencido, en una semana partí de Jonia, estuve un mes entero viajando por toda Demacia, donde recibí una mala bienvenida por el rey Jarvan IV y su esposa Shivana, estuve viajando por dos semanas en Aguasturbias, donde tuve que viajar pie, ya que vi que varios barcos fueron sumergidos por tentáculos invocados por una musculosa mujer, viajé por otra semana en Freljord, ahí pesqué uno que otro resfriado por el ridículo frío de la región, casi pierdo la vida varias veces ahí, de no ser por un hombre fuerte, calvo, alto y sonriente que me salvó, y por una a mujer que me dio refugio en su tribu, creo que se llamaban los hijos del hielo.

Llevaba caminando por días, afortunadamente tenía comida y agua para satisfacer necesidades, tales como el agua y la sed. Sin duda Shurima es como lo describen, intenso en su calor desértico y mortal en sus peligrosos valles, ya que ahí habitan criaturas horribles y ansiosas por saborear la carne.

En los áridos desiertos había una aldea, intenté refrescar mi vista, el calor podía causar espejismos, afortunadamente era verdadera, por ende intenté ver si había alguna vivienda vacía.

En la aldea había gente, por mi apariencia, los habitantes se asustaron y se escondieron en sus casas, logré ver una vivienda vacía y algo vieja, eso me bastó para entrar, me quité el yelmo, se veía cómoda al interior, tenía unas mesas, velas apagadas, y una cama para dos personas, más que necesario.

I never forgot you ZedStories to obsess over. Discover now