3-La Celebración

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-Sí al mismo que ayer le di un balazo y lo deje tipo niña pequeña asustada en el suelo...¡No me jodas!—de un fuerte empujón lo aleja de su cuerpo, volteandole mitad de la bebida en su camisa—Esto te lo tienes bien merecido y ya que estamos en plan de advertencia...te advierto yo a tí, que te midas al hablarme, porque a Victoria Sandoval no la amenaza ni dios—lo fulmina con la mirada. Una vez pudo visualizar su objetivo encima del gran escritorio frente a ella se acercó, bordeando a Atilio con altivez y menosprecio, tomó su arma y de un solo portazo se largó de allí, sintiéndose más victoriosa que nunca.
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Victoria entró hecha toda una furia al despacho de su hacienda. ¿Quién se creía ese estúpido para hablarle así?. Él aún no la conocía y no sabía de lo que era capaz de hacer pese a ser una mujer.

-¿Victoria que te pasa?—indaga Chema al verla prender un cigarrillo con el genio de un demonio.

-¿Quién te crees tú para llamarme Victoria?—da una profunda calada al cigarro—Para ti y para todos soy la doña—se acomoda en una cómoda silla detrás de un escritorio.

-Perdón...doña. ¿Qué le pasó que ahora trae este humor?

-No es nuevo para ti verme con este humor...y deja de andar de metiche, no es de tu incumbencia lo que me haya pasado o dejado de pasar—sube sus pies en forma de cruceta sobre el pequeño escritorio que había frente a ella.

-Ya veo que algo grave ha de ser—se acerca con intención de tocarla en plan íntimo.

-¡Aléjate!—le pega el cigarrillo caliente en su ante brazo.

-¡Ahhh...doña ese chisme quema!—frotaba su brazo tratando de alivianar el ardor de la quemadura.

-Es que no aprendes Chema. En vez de estar aquí dándotelas de cariñoso, que bien sabes que lo detesto, deberías...es más...¡Quiero lo más pronto posible una investigación completa de Atilio Montenegro!—apaga el cigarro y se pone de pie con aires de grandeza.

-¿Está muy interesada usted en ese hombre no creé?

-No estoy ahora para tus celos sin sentido. Si me interesa, pero no como para lo que crees...o bueno quien sabe—sonríe de medio lado, le da una cachetada sutil a Chema en la mejilla izquierda y sale del despacho directo a su habitación.

-No crea que se librará tan fácil de mi doña. Ese Atilio Montenegro no sabe quien son yo—tamborilea el escritorio con su dedos, para después dar dos súbitos toques y salir del lugar picando cauchos.

^^Habitación de Victoria.

La morena se encontraba encima de su cama limpiando con un fino paño de ceda su pistola, quitándole todo rastro que pudiera tener del desgraciado de Atilio. Revisando que todo estuviera en orden con su arma, pudo notar que dentro del llamado casquillo-guía del cañon, en otras palabras la parte delantera de la pistola por donde sale la bala, que había como si fuera un pequeño papel arrugado que bloqueaba el paso.

-¿Qué diantres es esto?—saca aquella pequeña nota con el ceño fruncido—Atilio...Atilio—sonríe cínicamente—¿Para qué quiero yo tu número de teléfono?

Por unos minutos se vio tentada en rasgar aquel pedazo de papel hasta hacerlo polvo, pero hubo algo que se  lo impidió y en vez de destruirlo, le dio uso. Tomó su celular y sin dudarlo marcó aquel número.

-¿Sabes que metiendo papelitos dentro de mí pistola la puedes romper?—Atilio ríe con desfachatez, Victoria frunció los labios y entrecerró los ojos.

-Así que ya lo vio...vaya si que eres ágil y astuta. Supuse que lo verías pero no tan pronto.

-Tan ágil y astuta como para romperte la cara si a mi arma le llegara a pasar algo—su tono era cortante como de costumbre.

The Rivals_A&V (Terminada) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora