No se lo podían creer, el problema en el que se habían metido. Si tan solo horas atrás hubiesen dado la vuelta no se encontrarían en ese dilema tan peliagudo; caminando sin rumbo, sin casi visión y en medio de una tormenta de nieve que amenazaba con enterrarles en la nieve si no encontraban rápido un refugio.
-¡Qué no veo nada!
-¡Sigue caminando, Fargan!
Con cierta esperanza de cubrirse un poco extendió las alas, lo cual causó que su cuerpo retrocediera un poco por el violento viento que corría en el ambiente.
-¡Cierra las alas! ¡Se te congelan!
Fargan volvió a juntar sus alas en la espalda volviendo al lado de su amigo, ambos apenas podían avanzar con toda esa nieve, el viento tan salvaje y la poca visión. Tenían que encontrar de la forma más rápida posible un lugar dónde esconderse de las locuras de la naturaleza, así que tenían que agudizar sus instintos lo mayor posible para sobrevivir.
-¡Ahí hay una cueva!
El día había comenzado de lo más normal y calmo, con una simple misión donde los héroes se dividieron para buscar alguna especie de reliquias o algo por el estilo. Nada fuera de lo común pasó cuando se repartieron las tareas, los sitios a explorar, cuando se dividieron o cuando ambos híbridos se adentraron al frío bioma.
Pero si fue ahí donde las cosas se comenzaron a salir de control, a más de dos horas de explorar la tormenta comenzó; al principio con ingenuidad pensaron que podrían con el clima al ser ambos mitad animales. Fácilmente pudieron haber dado la vuelta en cuanto aquellas grandes nubes comenzaron a inundar el cielo, no pensaron en refugiarse en la primera cueva que vieron, pudieron no haber optado por subir más alto, su mejor opción habría sido refugiarse en la aldea de personas acostumbradas a éstos casos y si no la hubieran dejado ya varios pasos atrás y perdido el rumbo; sería su salvación.
-Me cago en todo
Se escuchó la queja del oso por toda la cueva, ambos por suerte habían empacado material de supervivencia, aunque no pensaron que lo fueran a utilizar realmente. Habían improvisado lo mejor posible una fogata en la cual prácticamente parecía que se peleaban por estar cerca de ella, ambos querían secar sus ropas y sobre todo calentar sus cuerpos; que aunque era verdad que de seguro podrían soportar mejor estas condiciones que el resto de sus amigos, seguían siendo mitad humanos.
-¡No extiendas tanto tus alas! ¿Bobo o qué? ¡Qué vas a apagar la fogata, pedazo de subnormal!
-¡Pero vaya! ¡Qué se me van a congelar!
Los gritos rebotaban por las paredes de la cueva torpemente iluminada, tanto que casi por sí misma la propia discusión estaba a punto de anteponerse a los sonidos del viento fuera de aquella gruta. Quizá era por su naturaleza de híbridos o por el ruidoso altercado que se había formado entre esos dos, pero por ahora apenas podían quejarse del frío.
-Tendremos que quedarnos aquí hasta que la tormenta pase
-Vaya mierda
Ambos miraron fijamente el fuego con algo de preocupación, no era solo el hecho de tener que quedarse quien sabe cuantas horas en una cueva a quien sabe en qué lugar. Era el hecho de la naturaleza azotando fuera de la caverna, era el notable frío que sus cuerpos comenzaron a sentir con fuerza en cuanto los forcejeos cesaron, era también que inevitablemente la noche caería pronto y en ese estado ni ellos ni el fuego resistirían tantas horas en tales condiciones.
El búho tomó de su mochila una cobija en la que escondió sus alas ya una vez secas, su compañero se quedó observándolo unos segundos con una expresión claramente sorprendida.
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Tormenta
FanfictionLa idea de dormir juntos no era del todo de su agrado, pero tenían que tener el calor suficiente para sobrevivir esa noche. "No extiendas tus alas, bobo"
