El espejo

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El sonido chirriante de un intenso frenazo y la fuerza de un impacto lo despertó súbitamente, observó a su alrededor intentando centrarse y reconocer el lugar en el que estaba sin éxito alguno debido al aturdimiento que aún sentía a causa del sueño, su respiración era un desastre y suspirando bajó los brazos que sin darse cuenta aún cubrían su rostro, no comprendía nada, ¿Dónde estaba? Esa no era su casa, pensó ya un tanto desesperado hasta que por fin su cerebro accedió a poner de su parte y le recordó que era su nuevo hogar, a donde se había traslado el día anterior debido a una oportunidad de trabajo que había aceptado para formar parte de "La comunidad científica de Seul" se puso de pie en medio de un suspiro y caminó al baño pensando una vez más en aquella pesadilla tan real, si rememoraba los sucesos podría jurar que más que un sueño era un recuerdo, sin embargo y aunque la sensación de peligro había sido casi palpable, tanto que el miedo aún nadaba en su vientre, no recordaba haber estado antes en una situación como esa, lavó sus manos una vez terminó sus necesidades y relajándose decidió merodear por la casa con la intención de familiarizarse con el entorno, porque si era totalmente sincero y aunque pareciera extraño, no podía recordar su llegada, ni el momento en que había caído dormido, quizá había llegado tan cansado que no recordaba pero, seguía siendo tan extraño que darle cabeza sólo sería estresarse más.

Chanyeol provenía de una familia humilde en la provincia de Busan que había pasado la mitad de su vida trabajando duramente para poder pagar sus estudios, desde pequeño había sido un chico sumamente aventajado e inteligente en demasía, era popular y alagado por los profesores por su trayectoria y excelentes resultados en concursos y eventos a los acudía representando a su escuela, y que a su vez años más tarde le proporcionaron becas, lo cuál significó un respiro para sus pobres padres, la universidad llegó y el alto pelinegro con aspecto nerd no sólo la terminó con honores, también lo hizo un año antes que su promoción, y aún así tuvo que ocuparlo en viajar por distintas universidades en compañía de un grupo de científicos y tecnológicos, para presentar su proyecto de tesis y además, impartir alguna que otra clase práctica sobre temas para el cuál una persona común y corriente hubiera tenido que preparase durante mucho tiempo, sólo pasaron tres meses antes de que la sociedad científica más importante de Corea del Sur hiciera llegar su interés hacia él, invitándole a formar parte de su elenco, algo que obviamente no rechazó, y que permitió su traslado a la capital.

Así aquí estaba ahora, pensó colocando la última caja de su mudanza sobre la encimera de su nueva cocina y mirando alrededor para acostumbrarse a la vista, era un departamento acogedor de dos habitaciones, un pequeño salón con un juego de muebles de tres piezas, una mesa de centro y un televisor que amenazaba con caerse de la pared dónde estaba instalado debido a la posición, tenía además ventanales medianos y se dividía de la cocina ya equipada con todo lo que necesitaría por una isla, al fondo del apartamento había un baño discreto, y en una de las habitaciones, justo la suya había otro, no necesitaba más teniendo en cuenta que iba a vivir sólo y la renta era una ganga, además se había trasladado desde su pequeño pueblo, en el cuál no tenía ni la mitad del espacio que ahora, se dijo encogiéndose de hombros totalmente perdido.

Podía decir que era feliz, se sentía pleno y realizado porque este había sido un sueño para él, un objetivo de vida que al fin había alcanzado. Desde pequeño fue un genio, pasaba los días metido de a lleno en sus proyectos de física intentando descifrar el por qué de las cosas, aún cuando de sobra sabía que la respuesta se encontraba al alcance de un libro, nunca fue un chico de muchos amigos, mientras sus compañeros montaban bicicleta él pensaba en como un aparato de dos ruedas podía mantener el equilibrio, mientras los demás niños leían historietas de super héroes el se aprendía de memoria la tabla periódica, teorías y fórmulas físicas, parece raro, pero Chanyeol fue un joven común y corriente, uno que se enamoró, fue rechazado, invitó a una amiga a un baile, se masturbó varias veces y no precisamente pensando en Einstein, aunque nunca tuvo mucha suerte con las chicas o las relaciones interpersonales en general, quizá por su aspecto de chico listo, o quizá por el hecho de que no le gustan las mujeres en absoluto. El tiempo había pasado y aunque ahora tenía ya 23 años seguía siendo el mismo de antes, no podía negar que los años le habían otorgado un aire interesante, pelo negro algo desarreglado, lentes, orejas grandes, bueno éstas estaban con él desde su nacimiento pero todo ser humano inteligente en demasía tenía orejas notorias, al menos eso decía él, siempre usaba jeans y sudaderas anchos, en fin, todo un nerd, no era un tipo vanidoso ni mucho menos, reconocía que tenía buen cuerpo sin embargo, y que su rostro era bastante atractivo si le preguntan, pero también sabía que era demasiado tímido para su propio bien, no se sentía cómodo con ropa ajustada, o buscar conversación casual con cualquiera, quizá por eso tardó tanto tiempo para dejar de ser virgen.

El espejoWhere stories live. Discover now