capítulo 1. Doskas

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*bip bip bip bip

Toco mis sábanas en busca de mi celular el cual cae al piso debido al movimiento brusco de ellas.

-¡Mierda! Fue muy buena idea el haber puesto alfombra, si no ya estaría rota la pantalla

Veo la pantalla de mi celular  <<6:00 a.m.>>

Inhalo profundamente y mientras exhalo suelto un enérgico - ¡Ok! ¡A trabajar!

Normalmente mis días consisten en ir a la universidad y al trabajo, pero hace una semana iniciaron mis vacaciones de verano, por lo cual ahora trabajo 2 días en el casino, al que pienso renunciar, y 4 en el restaurante familiar, que es manejado por mi madrina o mejor dicho mi madre adoptiva Roberta. 

Me coloco mi ropa deportiva, sujeto mi cabello en una coleta alta y decido salir al balcón para hacer un poco de yoga, extiendo mi tapete en el suelo y comienzo a estirarme, dejo que los rayos del sol toquen mi rostro llenándome de energía y calidez. Después de 10 minutos me coloco mis tenis, mis audífonos y salgo de casa para salir a correr.

Donde vivo es un área tranquila donde no suelen pasar muchos autos y me siento segura, ya que conozco a la mayoría de las personas de esta área. 

Llego al parque y me detengo para hacer un poco de abdominales, sentadilla y demás, hago lo suficiente para tener mi cuerpo tonificado ya que me gusta tener mi abdomen ligeramente marcado. 

Después de 30 min regreso a casa, tomo una ducha... hoy decidí vestirme con algo cómodo pero formal,  por lo que me puse mis pantalones negros, mi blusa de manga larga favorita, mi blazer y mis zapatillas, me coloco mis anillos y aretes. Me cuelgo mi mochila y agarro mis llaves, pero no sin antes despedirme de Calcetitas, Dante y Atenea; mis dos gatitas y mi perrito. 

Enciendo mi motocicleta y reviso mi celular << 8:00 am>> me coloco mi casco. Mientras conduzco puedo observar aun el rastro de la lluvia de la madrugada.

Durante un alto me retiro la careta e inhalo profundamente, dejando que el olor a petricor entre a mis fosas nasales, desde pequeña he amado este olor, me recuerda cuando solía salir con mi madre a disfrutar de la llovizna. 

-Hoy va a ser un maravilloso día. - me digo para mis adentros.

Después de unos 15 minutos llego al restaurante.  

-Buenos días, Magda. -Magda es una señora de unos 70 años que suele venir muy seguido aquí. Ella siempre se sienta en su mesa favorita a lado de la puerta, tomando su café y un pie de fresa como lo hacía con su esposo antes de fallecer.

-¡Oh! Buenos días, Anya. -me dice la señora con una sonrisa radiante.  

-Buenos días, Don Rafa

-Buenos días Zyanya, ¿qué tal amaneciste? 

Me coloco mi delantal, sujeto mi cabello, guardo mi libreta y mi bolígrafo en los bolsillos. 

-Muy bien, gracias por preguntar ¿Cómo se encuentra su nieta Michelle? -le pregunto mientras le entrego el periódico y su taza de café. 

-Justo ayer tuvo una pelea con su mejor amiga, por lo que decidí venir a comprarle una rebanada de ese delicioso pie de fresa que preparas, espero así pueda sentirse mejor.

-Oh, Don Rafa, ya verá que todo se solucionará, no se preocupe. Y dígame, ¿Va a querer lo mismo de siempre?

-Sí por favor, sólo añádele un poco más de miel.

-¡Ok! ¡A la orden! 

Apenas comenzaba el día y ya había mas clientes de lo usual, las mesas estaban casi llenas y aun no llegaban dos de nuestras meseras. 

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⏰ Last updated: Apr 17, 2021 ⏰

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zyanyaWhere stories live. Discover now