Encontré mi celular invadido con textos de mis amigos.
-¿estás bien?
-¿enfermaste o algo parecido?
-¿qué sucede?
-¿necesitas hablar con alguien? estaré aquí si me necesitas.
-sea lo que sea prometo que todo mejorará.
-¿pasó algo malo?
-¿te hizo alguien sentir mal? si es así dime quién fue y prometo vengarme.
-no sé si fue mi atrevimiento o lo que susurré a tu oído te hizo sentir mal, lo lamento, me comporté como una tonta.
-¿quieres contarme que sucede?
-puedes confiar en mi.
-¿qué ocurrió?
Me sorprendí yo mismo comportándome así en frente de ellos, nunca me habían visto así.
No tenía ganas de responder a todos así que mandé un solo texto de respuesta a Sally.
-sí, estoy bien, me dolió la cabeza muy fuerte, solo eso.
dile a todos que ando genial y no se preocupen.
Fue un texto lleno de mentiras, pero era mi única opción.
También quería decirle a Lucy que no era un tonta, pero eso lo resolvería mañana.
Mi celular emitió un pitido, pensé que Sally respondió pero me equivoqué, era un número desconocido.
-no fuiste el único al que se le nubló la vista, pusiste mi mundo negro por unos instantes.
Solo lo pudo haber enviado una persona.
