Suspiré frente al espejo del baño mientras arreglaba nuevamente mi cabello. Llevaba el cabello lacio, cayendo sobre mi espalda como cascada, un vestido ajustado color azul marino en corte de sirena y unos tacones cerrados de color negro. El vestido contrastaba perfectamente con mi piel bronceada y cabello negro, a la par del maquillaje que resaltaba el rasgo gatuno en mis ojos, pero aún si me sentía bastante satisfecha con mi apariencia, de igual forma sentía que me faltaba algo.
Al final, optando por ignorar ese detalle, di media vuelta y salí del baño en dirección a la mesa en la que me esperaban mis amigos. De repente, alguien se puso en medio del camino.
—¡Ema!
Una voz familiar se alzó encima de la música y al alzar la mirada, me topé con el rostro de mi amigo Bruno, quien apenas me sacaba un par de centímetros con tacones.
—¿Sí?
—Bueno... ¿me permites un momento? Hay algo que quiero decirte.
«Mierda».
Sus palabras combinadas con el como miraba tenso de un lado a otro, tronando los dedos secuencialmente, encendió la alarma en mi cabeza en un instante y me cosquillearon las piernas, queriendo salir huyendo.
«¡Óscar maldita sea! ¿Dónde estás »
Por el contrario a mis gritos internos, sonreí amablemente y asentí, haciéndome la desatendida.
—Claro, vamos.
Un silencio incómodo se instaló entre nosotros mientras caminábamos a través del gentío. Entre un empujón por aquí, un manoseo por allá y un par de pisotones, nos abrimos paso hasta un rincón del lugar. Era la zona donde las parejitas se reunían para meterse mano sin pudor y besarse como si no hubiera un mañana; un sitio muy poco agradable para mí, si me lo preguntan. Antes de que pudiera divagar más, tiró de mi mano en señal de que me sentara y algo ida, obedecí.
—Bueno... a decir verdad, me gustas desde hace mucho tiempo, esa es la razón por la que te traje aquí. Quería decirte que er—
Sus palabras dejaron de entrar en mis oídos en el momento en el que una cabellera rubia capturó mi atención. Sentado en la barra de bebidas, miraba en mi dirección sosteniendo una copa con lo que parecía un "vampiro". El traje negro se le ajustaba perfectamente al cuerpo y la combinación de su postura relajada, corbata guinda y piel casi traslúcida, lo hacían ver jodidamente enigmático. En cuanto se percató de mi mirada, me dirigió una sonrisa torcida, pero antes de que pudiera responder, una voz me sacó de mis pensamientos.
—Por eso quería saber si te gustaría ser mi novia ¿Qué piensas?
—¿Eh? Oh... lo siento... no puedo corresponder tus sentimientos. Me siento honrada de que sientas algo tan lindo por mí, además de que eres un gran chico, pero aun así... lo lamento.
—Su expresión se nubló ante mis palabras y esbozando una triste sonrisa, comenzó a buscar algo en sus bolsillos —Entiendo. De igual forma, tengo esto para ti, me gustaría que sigamos siendo amigos ¿está bien para ti?
De una pequeña cajita, sacó un anillo que parecía ser de plata, delicadamente decorado con pequeños cristales. Sin dudar, lo extendió hacia mí y sintiendo una punzada de culpa, extendí la mano para tomarlo.
—Muchas gracias...es muy hermoso y me encantaría que sigamos siendo amigos.
—Bueno...muchas gracias, ahora si me disculpas... tengo que irme —Dijo carraspeando y se levantó del asiento.
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One-shots random
RomanceAquí iré escribiendo pequeñas historias que lleguen a mi cabeza, que no podrían ser un apartado por sí solas debido a su corta longitud. Todas las historias serán de romance, debido a que es lo único que escribo.
