Abril, año 2019

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[Recostada en mi cama, pienso sobre lo que a sido mi vida. 30 años viviendo, más días malos que buenos, pero sigo aquí.]

06:00 am.
Es un día lluvioso, preparo el desayuno como todos los días, apurando a mis hijos mientras mi esposo pregunta por quinta vez, donde están las llaves. Están donde siempre las deja, sobre el gabinete de la esquina en el comedor, pero el siempre pregunta hasta que yo se las llevo. Es una especie de rutina mañanera.

El desayuno está servido, todos comen mientras yo terminó de arreglar las mochilas de mis hijos, y las cosas que necesitara mi esposo en su trabajo. Escucho a mi madre quejarse de nuevo por la comida, esta simple, dice ella, pero es por su bien. Ella es diabética y también tiene insuficiencia renal. Pero ella no lo comprende, siempre se queja por todo.

Finalmente mi esposo se va, y llevo a mis hijos a la escuela. Una caminata de 15 minutos para dejarlos en el portón de la escuela, donde sus respectivos maestros ya están esperando, 15 minutos y estoy de regreso en casa.

Así son mis días, una rutina que se repite. Llegando a casa los quehaceres me esperan, mi madre sigue en su habitación peleando, talvez con algún mosquito que se atravesó en su campo visual, o quisa con algún recuerdo. Da lo mismo con quien discute, no planeo intervenir.

Un poco de música para acompañar mis mañanas solitarias, realmente no tengo una mala vida, mi esposo es un buen hombre, trabajador, responsable, talvez no muy cariñoso, pero no se puede tener todo ¿cierto? Tengo unos hermosos hijos, una casa, y todo lo necesario para una vida más o menos cómoda. Entonces, ¿por qué no soy feliz?

Lo que todos pueden ver es a una mujer con una buena vida, lo que muestro siempre, una sonrisa, incluso suelo reír a carcajadas de ves en cuando, pero no soy feliz, cada día luchó con la idea de terminar con todo. ¿Que te falta? Me pregunto, ¿que más puedes querer?

Existe una parte de mí, que no suelo mostrar a las personas que me conocen.
Esa parte de mí, es la que me tiene realmente cansada, me hace desear que todo termine de una buena vez.

Suelo tener pesadillas, demasiado reales, y para mi mala suerte no se terminan al despertar, nadie lo entiende, como podrían?
Tengo una lucha contra monstruos invisibles, como puedo explicar que el enemigo que me acecha es mi propia mente?

Puedo decir que esto comenzó cuando yo tenía unos 15 años, talvez mucho antes, pero en ese momento mi prioridad era sobrevivir, no tenía tiempo para lamentarme.

Mi vida es más tranquila ahora, y quizá por eso puedo darme cuenta de el caos que hay en mi cabeza.
Como puedo describirlo?

Despierto cada día luego de tener una horrible pesadilla, talvez incluso no e dormido mucho, comienzo a preparar el desayuno mientras despierto a mis hijos y preparo todo para llevarlos a la escuela, todo mientras en mi cabeza se repiten imágenes desastrosas, me veo resbalar y caer de una manera horrible, o peor veo a alguien más caer, mis hijos, o quizá mi esposo.
Todo a mi alrededor parece un peligro mortal, la angustia llena mi mente, veo tragedias pasar de cosas que parecen insignificantes, un mueble un poco movido, podría ser fatal, No logro detener mis pensamientos.

Intento enfocarme en lo que estoy haciendo, mi esposo me llama una vez más, las llaves donde están? Mi madre se queja en su cuarto, maldice todo, intento calmarla mientras le doy su medicamento, le dejo su comida sobre la mesa junto asu cama, y la escucho quejarse mientras me alejó.

Al fin logro dejar a mis hijos en la escuela, mi esposo ya se a ido. Y si pasara algo en la escuela? Y si ocurre un accidente en la carretera? Mi mente sigue.

Llego a casa, me pongo mis audífonos, música a todo volumen, eso ayuda a calmar mi mente, comienso con los quehaceres, de pronto todo se aleja, como si yo me hiciera pequeña, un sonido como vacío. Sierro los ojos respiro profundo, solo debo esperar, se que pronto pasará.

Veo el reloj, 11:00 am, es tarde y no tengo idea de dónde se fue el tiempo, pero no puedo pensar en eso ahora, debo preparar el almuerzo, pronto mis hijos saldrán de las escuela, el que hacer de la casa está hecho, almenos lo importante, parece que también fui de compras.
Un baño rápido, y comienzo a cocinar, preparo todo y voy por mis hijos a la escuela

12:30. Mis niños están en casa, la comida servida, mientras comen me cuentan como fue su día, intento poner atención pero me es difícil, mi mente está dispersa, sonrio y asiento con la cabeza, intento decir un par de cosas que suenen coherentes y acordes a la conversación, de pronto alguien dice algo que me regresa en el tiempo, un recuerdo que desearía olvidar, pero no es solo un recuerdo, estoy ahí, puedo sentir, oler. Cierro mis ojos con fuerza, intento respirar lento, se que pasará, siempre pasa, solo debo esperar, ya estoy medio acostumbrada a esto, algunas veces son olores, talvez sonidos que me provocan estos episodios.

4:30 pm, estoy a la mesa ayudando a mis hijos con la tarea, no estoy muy segura de que paso, pero estoy ahí, sonrió y simuló que todo esta bien, reviso mi diario, parece que todo está en orden hice lo que debería hacer, y puedo estar tranquila.

Hace algún tiempo comencé a llevar este diario, siempre tuve estos problemas de memoria, no son serios, tengo noción de lo que pasa, como si una voz en mi cabeza me susurrara todo lo que hice, todo lo que pasó en ese tiempo que perdí, pero algunos detalles se me escapan, y para eso es el diario.

Los recuerdos de mi infancia y adolescencia también son así, como un relato que alguien me contó, sé lo que viví, sé todo lo que pasó, pero eso no me provoca ninguna emoción, ningún sentimiento.

Mi esposo llega del trabajo, le pregunto cómo estuvo su día, se recuesta en la hamaca del cuarto, y mientras me cuenta su día yo le quitó los zapatos, es obvio su cansancio, ojalá pudiera hacer algo para que no trabaje tanto.

La tarde casi terminó, se acerca mi momento más temido, la noche. Es en la noche cuando todo empeora.

Preparo la cena, y paso un momento agradable con mi familia, mi madre sigue en su cuarto, ella no se lleva bien con nadie, y se la pasa ahí, yo prefiero no poner demasiada atención a ella, se que nada puedo hacer para ayudarla. terminamos la cena, y vemos un poco de televisión, yo ruego por que no termine la película, o lo que sea que estemos viendo, pero debemos dormir en algún momento.

El televisor se apaga, voy a la habitación de mi madre reviso que tome su medicamento, todo parece estar en orden. Un beso de buenas noches a mis hijos, y todos a la cama, comienza mi tormento.

En el silencio de la noche mi mente no se detiene, intento dormir, pero justo cuando comienzo a conciliar el sueño, un sobresaltó bastante estrepitoso sacude mi cuerpo, mi corazón se acelera, estoy en alerta. No sé por qué estoy alerta, todos mis sentidos vaticinan un peligro inminente, se que no hay nada ni nadie acechando en la espesa oscuridad de mi habitación, pero mi mente y mi cuerpo parecen no entenderlo, como si algún monstruo invisible me observara esperando para atacar en cualquier momento.

Luego de una hora talvez un poco más logro calmarme, se que esta noche dormiré poco, pero intento soportarlo de manera silenciosa, ya no quiero molestar más a mi esposo, después de tantos años creo que debe ser cansado para él lidiar conmigo.

Incluso para mí es difícil lidiar conmigo misma, algunas veces lloro de la impotencia, otras e rogado al cielo, que por favor ponga fin a mi tormento, me cuestiono que pecado abre cometido en mi vida pasada

Esta amaneciendo, ya casi termina mi tormento, casi es hora de comenzar todo de nuevo.

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⏰ Last updated: Dec 22, 2021 ⏰

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