Los Primeros Días

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Mike:

Recuerdo el día en el que la primera vez que abrí los ojos, vi a un humano que era unas 70 veces más grande que yo, alcanzaba perfectamente en su mano, veía casi todo borroso, lo ultimo que recuerdo de ese día es que él me puso en una caja de vidrio, junto a otros perros iguales a mí, tambien que había mucha gente afuera que nos miraban. Otra cosa que si recuerdo es que siempre se llevaban a los otros perros, de los 13 que eramos en total, para 5 días ya eramos solo 6, al día siguiente, recuerdo que el mismo humano llegó con una caja de cartón que se movía, yo digo que tenía vida esa caja.

Lo único que podía hacer era ladrar, pero muy bajo, pedía que me traiga esa caja pero no podía entenderme. Vi que entraba a una oficina con esa caja, por suerte no cerró la puerta, porque vi que sacó algo que  parecía un cuchillo.

No podía permitir que matara a esa caja sin yo no haberla conocido antes, y con mi pequeño cuerpo empecé a empujar la jaula de cristal, una y otra vez, mis hermanos (como los llamaba él) vieron lo que estaba haciendo y a modo de juego empezaron a imitarme, empujando la vitrina, todo pasó muy rápido - vamos, con fuerza - les ladraba a mis hermanos y en ese momento tiramos la vitrina abajo y no se rompió ya que estaba plastificado, el humano se dio cuenta pero yo salte primero a una banca, luego a una banca más alta para llegar a la mesa donde estaba la caja, y con ella me tiré al suelo y adentro de ella.

Todo era oscuro, no se podía ver nada aparte de un orificio de luz, luego vi que la caja empezó a volar, levanté la mirada y vi que el humano me veía y luego vio a lado mío, cuando volteé a ver, había una gato de color celeste, al verlo, mi única reacción fue verlo con una de bienvenida, y me emocioné y no sabía que o quien era, solo me acerqué para jugar con él, pero cuando intenté acercarme, solo me gruñó, yo lo imité pero él se asustó y vi como su pelaje se ponía de punta y su cola se puso esponjosa.

- ¿Qué hice? - fue lo que me pregunté, me senté y el gato empezó a acercarse, cuando estuvo a centímetros míos, empezó a olerme el cuello, el cuerpo y la cola, en cierta parte me gustó ser olfateado por otro animal, él se me quedó mirando y yo le lamí la cabeza, pero como era un gato, le parecía molestarle.

Sabor a ChocolateWhere stories live. Discover now