✨YOU✨

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Sunoo se encontraba indeciso si debía mandar el mensaje. Habían pasado tres días desde que la chica que le gustaba lo había mandado a volar, siempre se preguntó ¿Porque no le podía ir bien con las chicas? Niki entró a su habitación como si de la suya se tratase y se sentó frente a él en su cama.

- ¿De nuevo con esa chica?

Sunoo lo miró y sonrió decaído.

-Lo siento, es que ella de verdad me ha gustado bastante tiempo. Tres años para ser precisos y no quiero simplemente dejar esta situación así.- Tomó asiento cerca del escritorio.

- ¿A qué te refieres? - preguntó el rubio.

-A qué no me armé de valor para declararme y que simplemente me diera el avionazo. - hizo un puchero.

Las mejillas de Niki se enrojecieron. Adoraba ver a Sunoo hacer ese gesto, pero le enojaba que lo hiciera solo cuando era por un capricho.

-Ya basta. - se puso de pie de golpe y Sunoo dió un pequeño salto en su lugar asustado.

Era muy raro ver a Niki enojado, nunca en sus 17 años de vida lo había visto tan frustrado. - ¿No te has preguntado alguna vez si tu verdadero amor puede ser alguien más? ¿Alguien que esté más cerca ti de lo que te imaginas?- habló más calmado el rubio.

-La verdad no, todo este tiempo solo he pensado en ella, no tengo interés en nadie más.

Niki se dió la vuelta y salió del cuarto no sin antes insultar al pelinegro.

-No digas malas palabras.

Su amigo simplemente se volteó y le hizo una seña obscena. El solo rió.

Sunoo se puso realmente serio y comenzó a pensar si tal vez los chicos le vendrían mejor pero rápidamente borró ese pensamiento de su cabeza. Su mejor amigo podía tener razón, el nunca había pensado en que le podría gustar alguien del mismo sexo, tenía amigos con diferentes preferencias y había visto en persona que algunos tenían relaciones realmente hermosas, incluso más que una relación convencional.

Saltó de su asiento y fue a su cama, decidido totalmente a acabar con su mala suerte en el amor hizo una lista de quienes serían los posibles candidatos para intentar algo serio, a este punto no importaba si se trataba de un hombre o una mujer, pensó que los mejores candidatos serían los que vinieran a su mente en cuanto lanzará las preguntas. Comenzó.

¿Alguien que compartiera sus mismos gustos? Nadie, pero Niki era alguien a quien podía hacerle compañía para comer algo que no le gustara solo para verlo feliz.

¿Alguien que escuchara la misma música que él? Nadie, pero Niki podía hacer música que a él le encantaba escuchar.

¿Alguien que disfrute de sus bailes tanto como él? Nadie, pero Niki podía ser alguien tan paciente como para ver tres horas de un recital y simplemente verlo presentarse al final solo cinco minutos.

¿Alguien que fuera maduro para entablar algo y estar comprometido con una relación? Nadie, pero Niki era muy bueno dando consejos de amantes.

¿Alguien que esté dispuesto a aguantar sus momentos de ansiedad?
Nadie, pero Niki siempre tenía palabras cálidas y reconfortantes para hacer sentir a alguien como en casa.

¿Alguien que fuera paciente con su torpeza? Nadie, pero Niki siempre toleraba sus pequeños tropiezos y lo ayudaba a recuperarse de cualquier situación.

Sunoo pensó que había hecho los suficientes cuestionamientos para decidir si algún chico o chica llamaba su atención. Entonces se dio cuenta algo.

Todas las preguntas arrojaban a alguien en particular.

Sunoo estaba en shock, inconscientemente había escrito el nombre de su mejor amigo en cada respuesta. Debía haber un error. Algo estaba mal ¿O no?

Niki.

Salió de su habitación y justo en las escaleras miró todos los retratos que había en el pasillo, todas eran fotos de él con su mejor amigo. En todas sonreía de la forma más dulce mientras Niki estaba serio, eran pocas en las que él sonreía. Pasó de retrato en retrato y su estómago comenzó a sentir cosquillas.

Siguió observándolas hasta que llegó a la sala, donde se encontraba el rubio.

-Niki. - dijo mirándolo atónito.

- ¿Ahora que Kim? - dijo sin despegar la mirada del televisor.

-Eres tú.

Niki lo miró confundido.

- ¿Qué? - comenzó a pensar- Ah, lo siento, no me quise comer tus galletas, pero me dio mucha hambre en la noche y las vi en la barra de la cocina- dijo bajando la mirada- me las comí, no pude resistir.

Sunoo sonrió de oreja a oreja. Ese chico era alguien muy especial. Nunca se pudo enojar con él, siempre trataba de hacerlo feliz, esas galletas siempre las compraba para su mejor amigo.

Ahora sabía que él era lo que siempre había buscado, sólo que nunca se había dado cuenta de lo que tenía frente a sus ojos. A su alma gemela. Ahora, el se encargaría de ser alguien que siempre apoyaría a Niki. Trataría de ser al menos la mitad de bueno que su mejor amigo había sido con él. Debía ganarse su corazón sin que se diera cuenta.

-No hay problema, señor Nishimura. - sonrió.

-Lo que tú digas. - el rubio volteó los ojos.

-Niki, te quiero. - dijo acurrucándose junto a él en el sillón.

-Yo también te quiero Sunoo. - el rubio frotó su mano en el suave cabello de su amigo. Sabía que ahí era donde pertenecía.

Sunoo comenzó a idear el plan que utilizaría para enamorar a su mejor amigo. Ese chico era de él y estaba convencido de que nada ni nadie se interpondría entre ellos. 

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✨YOU✨||SUNKI||Stories to obsess over. Discover now