Dicen los viejos rumores que las antiguas selvas se convierten en desiertos y que los viejos desiertos se vuelven selvas. Pero como no podemos devolvernos en el tiempo para rectificar esto les traigo una anécdota de una alma que viaja sin rumbo en este laberinto que llamamos vida.
Hace poco se me acerco un joven muchacho que aseguraba saber de la vida, me pareció curioso porque muy pocas personas hasta inclusive llegar a decir que nadie a logrado ver todo el propósito de una vida y los limites que puede tener una.
Así que un día nos sentamos a hablar y quise que me explicara que era la vida hasta el momento para el, el me contó que la vida es un lapso en donde estas a prueba las decisiones y la moral independiente de cada ser. a veces miramos con ojos ciegos a lo desconocido y bloqueamos caminos que al fin por dentro queremos ir por ellos pero en fin.
Me pareció curioso de donde habría sacado tal conclusión, no estaba ni a favor ni en contra de eso pensamiento, la verdad soy una persona que no se considera capaz de argumentar en contra de ninguna idea que provenga de una experiencia propia ya que jamas tendré la capacidad de vivir la en mi misma carne.
Le dije a esa joven persona que si podría hacer anotaciones de sus anécdotas, que la verdad es interesante ya que como le había comentado su perspectiva de vida es tan interesante que sentía que tendría un recorrido muy largo para haber llegado a el.
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Las lagrimas de un desierto
RandomSentimientos, una simple ilusión que puede crear todo humano, pero con el peligro de volverse verdad
