Lo lindo es solo al principio

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¡Lucí baja así traes los bolsos! gritó tan enérgica mi mamá desde el patio de mi casa, al lado del auto para irnos de viaje. Como me gustan las vacaciones de verano, siempre pasa algo nuevo. Esta vez íbamos a vacacionar a Comodoro y Sarmiento ambas ciudades ubicadas en Chubut. Bajando la escalera, después de mirar si había guardado mi cepillo de dientes, que era lo que más olvidaba cada vez que me marchaba. Salí con un jeans azul, zapatillas blancas, buzo verde corto hasta la cintura con letras de ''original'' en la espalda y pelo corto bien negro, que recién acababa de teñirlo.

Siempre me gustó tener colores fantasías, cuando me mudé a Esquel a los 15 años conocí a una amiga llamada Sofía con la que nos teñíamos el pelo ya que su hermana era peluquera, sino entre nosotras a puro coraje y risa.

Empezaba un nuevo verano de diciembre a febrero, en familia con mamá, mi madrina y mis dos, hermano y hermana. Yo soy la del medio.

Bueno después de más de ocho horas de viaje en nuestro corsa gris 2010, de Esquel a Comodoro, cantando todo estilo de música, más Rosana que otra cosa. La favorita de la piloto y copiloto claro. Llegamos al Cordón Forestal donde vivian los papas de Susana (mi madrina) con una sonrisa y calor, ya que era un lugar muy alejado del centro, como si fuera una chacra. Pero tenían una casa y un quincho hermoso. Un patio enorme con mucho jardín y un pabellón que todavía no se para que era. De uno a otra había una distancia de unos 10 metros tal vez. Entre estos, estacionaban los autos y estaban los galpones donde tenían cosas de taller y comida de los perros. Mas al fondo había una simple quinta en proceso y un fogón para el asado. Aunque lo hacíamos en el del quincho. Donde nos hospedábamos.

Era de dos pisos, arriba tenía dos habitaciones con una cama de dos plazas, una individual y una cucheta. Abajo estaba la cocina comedor todo en la misma planta baja, un mini lugar donde estaban las heladeras, y del lado de afuera estaba el baño, pasando un living que daba afuera con un hermoso ventanal hacia el huerto.

La primera noche, me dormí todo, me levante tan tarde que fui la ultima en ir a almorzar, habían llegado el hermano y el sobrino de Susana. Qué vergüenza que no me hayan levantado más temprano. Pero la abuela había hecho mi comida favorita, tallarines caseros con tuco de pollo. ¡Pero qué hermosa bienvenida! Era un poco tímida, cuando entre a la casa mi mamá me decía por lo bajo *saluda a todos*. Si yo era capaz de decir en voz alta HOLA, y sentarme, re maleducada pero era eso, cobardía.

A todo esto, yo venía como el FBI, buscando wifi porque alguien estaba esperando mis mensajes por instagram.

Una noche estudiando para unos finales de penal, en mi departamento de Córdoba, donde vivía desde los 17 años cuando decidí irme a estudiar Derecho, acompañada de mi hermana Alma, que ya llevaba 3 años allí.

Me puse a ver las historias de la aplicación dicha. De repente me apareció una foto de una amiga de la primaria/secundaria con quien nunca tuve mucho trato pero yo era la mejor amiga de su primo al que llamaban Bamban y con quien había tenido un romance el verano anterior pero al final quedamos como amigos solamente.

Entonces observo y en ella se encontraba un chico alto, con no mucha barba, flaco con pelo negro alborotado y unos ojitos medios claros, pestañas envidiables y bueno esa nariz no era la más deseada pero pasaba desapercibida no era ni muy grande ni muy chica. Al lado de él decía ''chicas mi amigo está soltero'', se me ocurre chismear su perfil. Pero lo tenía en privado, asique el impulso me ganó, me hizo enviar solicitud y esperar. Mientras tanto me seguía preparando con penal II que ya la daba por re perdida.

Una madrugada eso de las 3 am, desvelada leyendo una y otra vez sobre homicidio, me llegó una notificación. Siiiiii Luca me había aceptado la solicitud. Me desperté como búho para mirar una por una sus fotos. Tenía publicaciones viejísimas, boludeces con terminar el secundario, una foto donde su ex le había curado sus rodillas y fotos de él jugando al futbol. Y fan de los piojos y Ciro y los persas. No me parecía muy lindo pero me gustaba, me atraía. No se algo tenía que me ponía piel de gallina.

Lo lindo es solo al principioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora