Cinco días.

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Hoy me despierto con un ardor en el pecho... sigue presente en cada uno de mis sueños. Tomo el celular que estaba a un lado de mi cama, abro Instagram y ahí estaba, su rostro en primera plana. Ya no era yo la persona que la acompañaba por videollamada hasta altas horas de la madrugada, ya no era yo su razón para dormirse tarde. El dolor en mi pecho se acentúa y las lágrimas comienzan a deslizarse por mis mejillas. Recuerdos de aquellos días en que nos queríamos llegan a mi mente, la intensidad que tuvimos, los sueños que creamos, las metas que imaginamos, todo en cinco días.

29 de Marzo del 2020 / Conversación por wsp.

B: - Le dije a la Minnie que estaba enojá porque a mi amiga, la que ella había encontrado bonita, le rompieron el corazón. Y sabes lo que me dijo la muy maldita?-. (me manda un pantallazo de su conversación)

Minnie: - Dile si no quiere estar con alguien que quiere bonito? Que es simpática -. 

Yo: - La voy a seguir en instagram.

Nunca me imaginé que podía pasar algo entre Minnie y yo, si bien la empecé a seguir en instagram para molestar a B (que no quería que nosotras habláramos), la opción de ser algo más que amigas con Minnie, para mi, eran nulas. Ahí estaba mi solicitud de seguimiento pendiente, pensé que nunca iba a ser aceptada, pero al rato me llegó la notificación de que me aceptó y comenzó a seguirme de vuelta. Ahí inició todo.

Respondiendo una historia comenzamos a hablar, siempre en buena onda, ninguna era coqueta con la otra, se notaba que no habían otras intenciones por ninguno de los dos lados. Nunca he sido de hablar tanto con una persona, todo el día y todos los días, pero con Minnie se fue dando así, nuestras horas de sueño en la noche se acomodaron, empecé a sentir una conexión un tanto extraña para mi, por alguna razón siempre quería saber de ella, saber cómo estaba, qué hacía en su día a día e ir conociéndola más. Hablábamos de lo que fuera que se nos venía a la mente, desde estupideces hasta los temas más profundos para nosotras y sin buscarlo, algo se fue dando. Cada día sentía que me confundía más, que me atraía todo de ella, pero la distancia que nos separaba lograba que pusiera los pies en la tierra, sin embargo después de unos días, ya no se podía negar la atracción que teníamos la una por la otra.

Me hacía sentir cómoda su forma de ser y pensar, el como me trataba y mostraba interés en mí, me encantaba lo tierna que era conmigo, lo dedicada y preocupada, para mi, cada uno de sus "defectos" eran virtudes, me gustaban cada uno de ellos, jamás le encontré algo malo, era la mujer ideal.

 Su interés lo hacía notar, yo solo reprimía esos sentimientos que estaban comenzando a nacer por ella, pero sin conocerla en persona, ya la imaginaba durmiendo al lado mío, acomodada en mi pecho y rodeándola con mis brazos. Comenzaron las videollamadas, una forma de tenerla cerca, de poder mirarla y pensar en las miles de cosas que estaría haciendo con ella si estuviéramos en el mismo espacio físico. En cada llamada no podía dejar de observarla, haciendo todo y a la vez nada. Me encantaba cada gesto de ella, desde su cara de concentración por estar mirando la tele, hasta las caras que ponía al cantar canciones fuera de todo, pero que sin embargo, amaba escuchar.  Las videollamadas nocturnas se hicieron presente, su carita era mi paz, mi tranquilidad y mi alegría antes de ir a dormir, su regaloneo, sus lindas palabras, la forma en que me trataba y me miraba, todo eso lograba que Minnie despertara mis más profundos sentimientos, la quería... y eso me asustaba.

Al pasar los días, ya ambas no podíamos negar que nos gustábamos, que lo que estábamos sintiendo era más fuerte que cualquier desventaja que podría tener una relación a distancia. Nos empezamos a imaginar un futuro juntas, nos imaginábamos acompañándonos en cada momento, viviendo experiencias que no habíamos vivido con nadie más. Las cosas estaban claras, queríamos arriesgarnos e intentar estar juntas, pero el miedo siempre estaba presente, el miedo de una relación, de perder la amistad de B (que para ambas era muy importante), el miedo a que no funcionara y una de las dos, o las dos, saliera dañada.

¿A qué te sabe el café? ¿De qué lado de la cama duermes? ¿Cuál de tus pies es el primero en moverse al bailar?... ¿Qué tan caliente es el agua con la que te bañas? ¿Cómo se dice me gustas mucho en Francés? ¿Cuántas veces podré respirar sin necesitarte?... ¿A qué sabe tu piel a las 6 de la tarde? ¿Cuántos besos le caben a ese ombligo elegante? ¿Por cuánto tiempo puedo habitar tus caderas humeantes? ¿Cuántos versos más debo escribir para besarte? - A qué te sabe el café - Sebastian Romero.

Fueron cinco días, cinco días en que pudimos tratarnos con amor, con cariño, sin miedo y con ganas de enfrentar al mundo. Cinco días en que nos llamábamos "mi amor". Cinco días de intensidad en cada videollamada. Cinco días de apoyo incondicional... pero lo que no sabíamos es que de un momento para otro, Minnie dejaría de sentirse lista para formar algo. Fantasmas del pasado aparecieron en su mente, momentos que no quería recordar y que le hicieron tomar la decisión, a los cinco días, de terminar todo lo que se podía estar creando entre nosotras.

Algo en mí se rompió, sin embargo, quise seguir presente, diciéndole lo mucho que me encantaba su carita y su forma de ser, quería demostrarle que yo la quería de una forma sana y bonita, que no sería capaz de hacerla sufrir, pero no fue suficiente, su decisión ya estaba tomada.

Vuelo pesada, sin ganas, tus pupilas se ríen, de una contagian los pliegues de tu piel me obsesionan, me atrapan, de todo me salvan. Déjame que te cante más de una vez, seré tu aurora o seré luna, seré mañana o canción de cuna. Dejaré que me tientes más de una vez, serás mi sombra, serás locura, tú serás siempre. - Tu siempre - Cami.

De a poco comencé a sentir que su interés por mi ya no estaba, las llamadas ya no estaban, las videollamadas tampoco. Yo ya no era esa persona a la que le decía que viéramos una serie o una película, o que jugáramos algún juego; o que algo juntas hiciéramos. Ya no me hablaba como antes, su frialdad llegó a nuestras conversaciones, su distanciamiento también. 

B se terminó enterando de lo que había pasado entre Minnie y yo. Perdí a mi amiga y perdí a esa personita que tantas cosas provocaba en mí.

Perdí los sueños de irnos a vivir juntas, de viajar juntas, de tomarle la mano en la calle o de probar un beso de esa boquita que tanto me encanta. Siempre me imaginé una videollamada entre B, su polola, Minnie y yo, las 4 disfrutando, no parecía ser una mala idea para mi... pero hoy me despierto y no era yo la que estaba en esa videollamada. Hoy me despierto con un ardor en el pecho... sigue presente en cada uno de mis sueños. 

Hoy me despierto con un ardor en el pecho... sigue presente en cada uno de mis sueños. Tomo el celular que estaba a un lado de mi cama, abro Instagram y ahí estaba, su rostro en primera plana. Ya no era yo la persona que la acompañaba por videollamada hasta altas horas de la madrugada, ya no era yo su razón para dormirse tarde. El dolor en mi pecho se acentúa y las lágrimas comienzan a deslizarse por mis mejillas. Recuerdos de aquellos días en que nos queríamos llegan a mi mente, la intensidad que tuvimos, los sueños que creamos, las metas que imaginamos, todo en cinco días.





 

 



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⏰ Last updated: Jun 08, 2020 ⏰

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