Prólogo

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Hace mucho tiempo, siglos o tal vez milenios, los seres humanos y los licántropos vivían en paz. A pesar de que no se involucraban mucho en lo que refería a la especie contraria convivían en armonía, pero todo cambió cuando los humanos comenzaron a atacar. El miedo y la ignorancia se juntaron, condenado a una vida de miseria, dolor y esclavitud a los licántropos.

Durante siglos, las torturas y los maltratos eran cosas normales pero cuando los licántropos comenzaron a huir y a esconderse en los impenetrables bosques, su existencia poco a poco fue siendo olvidada, convirtiéndose en las increíbles leyendas que todos conocemos.

Pero para desgracia de estos seres aún habían humanos que sabían de ellos. Liones es un reino secreto, olvidado por el resto del mundo. Si preguntas como llegar nadie te dirá ya que simplemente no existe. Aquí es donde únicamente se mantiene aún la esclavitud de los licántropos, bueno y también donde únicamente saben que estos seres no son sólo leyendas.

(...)

Liones es un lugar hermoso, lleno de parques y lugares de recreación, el pueblo está rodeado por kilómetros y kilómetros de bosque, es el lugar donde cualquiera quisiera vivir. Claro mientras no seas un licántropo, pero si lo eres entonces Liones sería el sinónimo de El Infierno en la Tierra.

Allá donde mires verás hombres-lobos siendo utilizados como sirvientes, algunos altos y otros bajos, algunos jóvenes y otros no tanto -esos no durarán mucho más- todos con cadenas en el cuello simbolizando su posición de esclavos. Un triste panorama para un lugar tan bello, sin duda esto mata todo el esplendor del lugar.

Casi a las afueras del pueblo existe un lugar, algo así como una prisión pero mucho más sucia, descuidada y tenebrosa. Este es el llamado "Criadero" o "Pozo de Esclavos". ¿Quieres un esclavo? Es aquí donde debes buscar.

Es prácticamente un campo de concentración -hasta Hitler se sentiría intimidado- aquí los licántropos son criados desde que son cachorros con meses de nacidos para obedecer y servir a los humanos; y por supuesto cuando no siguen las reglas lo único que les espera es un látigo y horas de agonía y tortura.

En uno de los tantos inmundos calabozos se encontraba -a parte de las ratas- un chico de apenas 19 años. Hermosa cabellera rubia y rebelde y brillantes ojos esmeralda, a pesar de contar con una estatura respectivamente pequeña tiene un cuerpo fuerte y muy trabajado. El chico ideal de cualquier adolescente de Liones, claro si no fuera un licántropo.

El chico cuyo nombre es Meliodas, se encuentra sentado en la esquina más oscura de ese espacio reducido de cuatro paredes, con las piernas flexionadas, pegando sus rodillas al pecho y apoyando su frente en estas. Hace frío pero gracias a su alta temperatura casi no lo nota.

Otro día más en aquel lugar, otro día que no veía a su hermano. Otro día más en el que preferiría estar muerto.

A lo lejos se escuchan unos pasos viniendo por el largo pasillo de aquel piso. Era raro que alguien fuera por esos rumbos a aquella hora por lo que solo podía significar malas noticias. O a lo mejor por fin se decidieron a acabar con él, entonces eso sí sería una buena noticia.

Los pasos se detuvieron justo al frente de las cuatro paredes que habían sido el hogar del rubio desde que tenía uso de razón. La puerta fue abierta y entró un hombre, alto y fornido, ya estaba pasado de los 40 pero aún se mantenía en forma.

-Vamos basura levántate - dijo aquel hombre mientras Meliodas levantaba la cabeza de entre sus rodillas y comenzaba a ponerse en pie, recistirse solo sería peor y esto lo había aprendido a las malas - te tenemos una buena noticia, animal. Van a venir en la tarde varias personas importantes para comprar un nuevo juguete y han pedido que sean jóvenes así que solo te vengo a advertir que como hagas alguna estupidez todo lo que te he hecho estos años se quedará cortó con lo que te haré ¿Entendiste?

-Si, señor - el rubio apenas podía hablar, sus cuerdas vocales ardía debido a su desgarrador uso el día anterior, las heridas en su espalda eran muy frescas y dolían como los mil demonios.

-¿¿¡¡TE HE DICHO QUE SI ENTENDISTE!!??- gritó el hombre mayor para luego lanzar un puñetazo a la cara del joven haciendo que casi cayera al suelo.

-¡¡Si señor!!- ¿Qué más podía empeorar? Sus cuerdas vocales estaban hechas polvo, su espalda llena de heridas aún sangrantes y ahora para rematar seguro tendría un moretón inmenso en el lado izquierdo de su cara.

Si decir nada el humano salió dejando nuevamente solo en sus celda al joven lobo. Este volvió a la misma posición en la que estaba antes de la llegada del hombre mayor, este era Twigo, el encargado de aquel infierno en el que había vivido toda su vida.

Ni siquiera sabía mucho del mundo exterior, las veces que había podido ver el cielo eran contadas con los dedos de una sola mano e incluso su vocabulario era bastante pobre.

Lo único bueno de que vinieran por nuevos esclavos es que tal vez, solo tal vez pudiera salir de ese infierno, lo malo, que podría entrar en uno peor.

ווווווווווווווווווו×

Aquí esta el principio de esta historia, la cual me tiene muy emocionada. Espero le guste, a mi me está encantado, obviamente este solo es el prólogo, pero pronto tendrán el primer y segundo capítulo.
Nos leemos luego.

Mi Dorado y Peludo AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora