No hay acto de mayor crueldad,
Que demuestre tanta maldad,
Cómo lo es el maltrato animal.
Es un proceder de cobardía,
El disfrutar la ajena agonía,
Que refleja que el ser humano,
Carece de todo tacto.
El ser de cariño inagotable,
Doloso se ha de hallar,
Por el comportamiento lamentable,
Que lo ha hecho sangrar.
Su alma en agonía,
Pide a gritos una despedida,
Que sane su gran herida,
Soltando su último gruñido,
Dejando este mundo podrido.
Pues la muerte,
Parece ser su suerte,
Ante tanta atrocidad
Que parece durar una eternidad.
Conmueven esas orejas,
Caídas cuan hojas secas,
Por el tormento del dolor,
Causado por el violentador.
Un moño naranja,
Apoya más a la causa,
Todo aquel que la voz alza,
Les brinda una esperanza,
Porque con el corazón se les abraza,
Y se lucha por su resguarda.
Aday Olvera Villanueva
