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Mauro llevaba tiempo observándolo. Él se reía y bromeaba con sus amigos mientras cada tanto daba unos tragos al vaso que tenía en su mano. Su sonrisa atontada levemente por el alcohol y sus mejillas sonrojadas de manera ligera demostraba que ese no era su primer vaso.

La música alta sonando canciones de mierda de reggaeton, lo estaba desorientando cada vez más, sus nudillos blancos de tanto que los apretaba al ver las manos del idiota de Mauro pasando por los brazos del inalcanzable (para él) de Paulo y los pocos litros de alcohol en su sistema gritándole que haga algo, que los separe, que tome a Paulo y se lo quede para él, que era sólo suyo, que solo él podía tocarlo de esa forma.

Pero no podía. Una cosa eran sus fantasías y otra cosa era la realidad, donde no habían interactuado prácticamente nada en mucho tiempo. Y hacer lo que tanto quería podría condenarle en muchos sentidos. Pero su cordura era nula llegado a ese punto y lo único que quería era mandar todo a la mierda y llevarse al rubio al primer lugar más cercano para hacerlo agonizar de placer.

Lo que detonó la bomba fue ver al peliplateado posar su brazo izquierdo por encima de los hombros de Paulo y notar como el rubio se sonrojó un poco más ante esa acción. Sus dientes rechinaban entre sí y sentía que el vaso de vidrio que tenía en su mano iba a reventar en cualquier momento, su cara ardía de celos y se odiaba por ello pero en estos momentos le daba completamente igual.

Se levantó de golpe, tomó lo que quedaba de la bebida de un sorbo y estampó el vaso contra la barra y salió disparado hacia el grupo de jóvenes divirtiéndose. En el trayecto se chocaba con todas las personas en el medio sin importarle en lo más mínimo las quejas de ninguno.

Una vez llegó, quitó el brazo de Lit Killah de arriba de los hombros de Paulo y sin darles tiempo a reaccionar, Duki tomó el brazo que anteriormente estaba siendo acariciado por el platinado y lo arrastró consigo a quién sabe dónde.

Apenas abrió la primera puerta que encontró, se dio cuenta que era un baño y había alguien mirándose al espejo

- Raja de acá, dale. - Gruñó con todo el enojo que tenía encima arremetiendo contra aquel pobre chico que se encontraba casualmente ahí, el cual salió corriendo rápidamente sin emitir ninguna palabra. Mauro metió al rubio dentro del lugar apenas había salido la persona y entró junto con él, cerrando la puerta con seguro detrás suyo y empotrando al pobre confundido Paulo contra la puerta. Lo sujetó con fuerza de las caderas juntando sus cuerpos por completo poniendo una de sus rodillas en medio de las piernas del pálido chico.

- ¿Qué cara-...? - Sin tener tiempo de reaccionar a todo ese quilombo, sintió la boca de Duki estamparse en la suya con brusquedad, se movía con rudeza haciendo que el rubio natural reaccione por fin abriendo los ojos totalmente atónito por lo que estaba pasando, quedando boquiabierto y dándole al contrario la oportunidad de meter la lengua dentro de su boca.

Inconscientemente Paulo empezó a corresponder moviendo también su lengua intentando seguir el ritmo tan desesperado del otro, ya no podría negarse, por más que esto lo tomase por sorpresa. Era una oportunidad que simplemente no podía desperdiciar.

Después de unos segundos el rubio natural empezó a soltar jadeos en mitad del beso lo cual Duki lo tomaba como que iba por buen camino. Con ese pensamiento en mente, bajó sus besos al cuello de Paulo, dando mordidas brutas y lamidas extendidas hasta el lóbulo de la oreja a la par que apresaba con fuerza su cintura con una mano y con la otra la iba metiendo dentro del buzo enorme que llevaba puesto. El más bajo había empezado a soltar leves gemidos sintiendo como ahora los besos y las mordidas iban bajando hasta su marcada clavícula haciéndolo suspirar, sujetándose de los hombros del contrario con fuerza clavando un poco las uñas.

✨ e n c a r a d o ✨La tua prossima ossessione. Scoprilo ora