Tras haber quedado en aquel jardín, Lucifer es visitado por "el creador" y decide darle una nueva oportunidad, pero será bajo la condición de no recordar nada y conseguir ablandar el corazón del nuevo primarca supremo.
Disclaimer:
Los personajes no...
Un hombre de apariencia joven flotaba en un vacío absoluto; su rostro era un mar de paz y calma absoluta con firmes convicciones. A pesar de ser llamado, aquel ser de nombre Lucifer permanecía en el silencio absoluto, intentando no responder al llamado a pesar de ser vano su intento.
Ante un suave toque en su mejilla, susurró un suave "Sandalphon..." al creer que se trataba del pequeño primarca que creó en vida; una lágrima traicionó su temple, demostrando su humanidad retenida por tanto tiempo y abrió levemente sus ojos para admirar a un hombre largos cabellos rubios y túnica dorada.
—Pequeño Lucifer, he visto tus actos —murmuró el hombre de cabello rubio platinado, captando la atención y cansada vista del mencionado —, quiero recompensarte con un pequeño regalo.
Un leve brillo en sus cerúleos ojos mostraba el interés, dando oportunidad a que siguiera hablando, pero algo en su corazón se estrechaba.
—Te daré la oportunidad de revivir —aclamó, sosteniendo en sus brazos al peliblanco notando la pequeña sorpresa en los mismos espejos del cielo azul. Sabía que sospechaba algo, decidiendo no ocultar dicha condición —, pero volverás con la misión de aprender de tu creación las emociones y será desde un indefenso niño.
—Acepto, ¿pero quién es usted? —masculló, sentía su garganta herida al evadir tocar su cuello y descubrir unas leves cicatrices.
—Te lo diré antes de que pierdas tu memoria, pequeño Lucifer —accedió, acercando levemente su rostro al similar —, mi nombre es Helel ben Sahar.
Una vez dicho, los labios fueron puestos sobre la frente y transformar al Primarca supremo Lucifer en un ángel de cuatro años con un par de alas que reflejaban un arco iris tan sólo exponerse un poco a la luz. Helel abrió un portal hacia el cielo justo sobre el barco donde se encontraba el nuevo primarca supremo, dejándolo caer hacia éste mientras formaba una pequeña cadena en su cuello con el nombre inscrito.
—Buena suerte, pequeño Lucifer —alabó mientras desaparecía el portal y volvía hacia el Etemenanki.
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Sandalphon caminaba tranquilamente por la cubierta del Grandcypher, esperaba con ansias el verano para volver al pequeño café en las Islas Auguste, sus ojos reflejaban claramente sus ansias por seguir practicando los consejos de aquella clienta mayor de edad, sospechando el poco tiempo o la nula vida de ella. Nunca lo admitiría a la tripulación, excepto Lyria, que sentía gran calidez cuando esa mujer lo visitaba para charlar de su vida y aconsejarle nuevos métodos que anotaba en un pequeño cuaderno.
Suspirando, el castaño miró al cielo y vio a un niño caer, saltando ante los gritos de Rackam para rescatarlo.
— ¡Te tengo! —Exclamó feliz, hasta que el suave rostro del niño le atrajo recuerdos escondidos en el fondo de su ser.