En cuanto me enteré del desastre no dude en regresar al pequeño pueblo en donde viva con la esperanza de que aún no haya llegado a ese lugar. Pero llegué demasiado tarde el lugar estaba vacío solo había muertos comiendo personas, aun así decidí entrar un poco más y averiguar si mis padres estaban por ahí ocultos o habían logrado escapar. De nuevo me equivoque, cuando entre a la casa solo había uno de ellos comiéndose a lo que antes era mi madre, fue aún peor cuando vi que era mi padre el que se la devoraba eso me destrozó totalmente, tome mi cuchillo que había equipado por precaución y llame la atención de mi padre o de lo que antes era mi padre inmediatamente él se volteó, se levantó y caminó hacia mí. Yo me prepare, levante mi cuchillo a la altura de mi cabeza y simplemente lo encaje en su cabeza. Escuche una puerta abrirse en el piso de arriba y de nuevo me puse en posición para atacar, pero cuando vi que quien bajaba las escaleras era un chico baje mi arma lentamente y aún más cuando reconocí su rostro debajo de esa gorra. El de igual manera se detuvo y me miró fijamente.
- Apareció la chica perdida - dijo con una voz tan seria que creí temblar
- No esperaba encontrarte aquí, ni siquiera antes de que el mundo se fuera a la mierda.
- Siento mucho lo que tuviste que hacer y sé que quieres llorar así que puedes hacerlo.- me dijo con mucha calma.
- No frente a ti, no creo que merezcas siquiera hablarme- conteste de manera cortante. - Ni siquiera sé qué haces aquí.
-Claro, tu hermana me mandó; dijo que si seguías viva vendrías aquí.
-¿Dónde está? ¿Está bien?
-Ella está bien, la encontramos aquí cuando todo empezó, la llevamos a nuestro campamento y cada día viene aquí a ver si has vuelto, hoy no pudo venir así que vine yo.
Analice sus palabras, podría ser una trampa para que me fuera con ella o podría ser verdad y mi hermana está en su campamento.
- Sabía que dudarías por eso te traje esto - Metió su mano al bolsillo de su pantalón y saco un collar que reconocía perfectamente era el collar que le había regalado hace algunos años cuando me fui a estudiar.
- iré contigo, recuperaré a mi hermana y luego me largo con ella.
- Eso si ella se quiere ir contigo- dijo caminando hacia la puerta.- te vas a quedar ahí parada o vas a venir conmigo
- Quiero enterrarlos, no los puedo dejar aquí solamente-. Dije mirando a mis padres. Aun que lo aguante lo más que pude sentí una lágrima caer.
- Claro, acabo de ver una pala en la parte de atrás, iré por ella tu ve por unas sábanas.-
En cuanto el se fue me limpie las lágrimas y subí por las sabanas, me di cuenta que había mas de los muertos en la planta de arriba pero supongo que Alejandro los debió haber matado. El, Giselle (mi mejor amiga de toda la vida) y yo habíamos sido buenos amigos durante la adolescencia todo iba bien hasta que empezó a cambiar, error tras error así que Giselle y yo decidimos alejarnos porque pensamos que era lo mejor para todos y de ese momento no lo volvimos a ver. Escuchamos muchos rumores de el, que se había metido al ejército y que ahora era delincuente, que había ganado mucho dinero y que lo despilfarraba en alcohol y cigarros, se dijeron muchas cosas pero nunca se supo cuál era verdad solo sabíamos que no había vuelto al lugar donde vivía.
Después de agarrar las sábanas volví a bajar y me dirigí hacia el jardín que teníamos detrás de la casa y como lo sospeche el estaba ahí cavando dos tumbas vi que había otra pala en el suelo así que la tome y le ayude, nadie decía nada y yo solo quería olvidar lo que acababa de pasar. Cuando las terminamos Alejandro se secó el sudor y respiro hondo me miro por un momento y camino hacia las sabanas, las tomo y me ayudó a envolver a mis padres en ellas los pusimos con cuidado en las tumbas y empezamos a regresar la tierra para taparlos, así estuvimos un buen rato hasta que finalmente quedaron completamente cubiertos.
- Te dejare un momento- me dijo suavemente. - Todo pasara Fer, te lo prometo- se dio media vuelta y caminó un poco lejos.
Me quede parada frente a las tumbas de mis padres y entonces pude llorar libremente, sabia que tenia que seguir por mi hermana pero realmente ya nada más me motivaba a seguir viva.
- Ayúdenme, por favor, necesito fuerzas- dije hacia las tumbas de mis papás.
Estuve un rato ahí hasta que finalmente me despedí. Camine hacía la misma dirección a la que se fue Alejandro y en cuanto lo vi me detuve en seco. Estaba sentado en su moto esperándome.
- Espero que te gusten las motos.- Me dijo en un tono burlón
- Dime que no tendré que ir contigo.
- Vamos sube, y será mejor que te agarres fuerte.
Me subí a la moto algo insegura, no solo era el temor a las motos si no el hecho de que Alejandro manejara.
- Por favor maneja con cuidado- le dije cerca del oído y me contestó asintiendo con la cabeza. - Gracias.- Esta vez lo dije un poco más suave y sentí como el sonrió
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Estoy reescribiendo esto por qué el último no me gustó mucho y bueno dure mucho sin escribir así que Amonos recio
YOU ARE READING
LA ULTIMA VIDA
Science FictionFer, una chica que como otros estaba estudiando la universidad cuando el desastre comenzó. Ahora los muertos se comen a los vivos y los vivos tratan de sobrevivir. Ella y sus amigos se unen para tratar de acabar con todo, esta no es la última vida...
