A otro lado

4.5K 149 22
                                        

Estoy abajo, ¿me abres? - pregunté por el telefonillo. Esperé abrigada hasta las pestañas, como una cebolla, en pleno diciembre. Subí en el ascensor hasta el 5º piso y mientras aproveché para retocarme el pintalabios y quitar una pequeña arruga de mi falda de cuero. Había decidido rizarme mi rubia melena recién teñida. Ya me había cansado del rojo caoba y decidí, después de muchos años, cambiar de look radicalmente.

La puerta del piso estaba abierta y solo tuve que empujarla para notar el calor de la calefacción central.

- Hola, mi vida - me saludó Isaac, mi novio. Llevábamos tres años de relación con nuestros más y nuestros menos. 

- Holii - le devolví el saludo muy contenta y la di un tierno pico en sus labios-. ¿Preparado? - pregunté impaciente e ilusionada.

- Pues de eso te quería hablar, Albi - empezó a decir y yo cambié mi semblante-. Es que no me apetece ir, hace mucho frío. ¿Por qué no vendes las entradas y nos quedamos aquí, tu y yo...? - propuso de forma pícara y yo me indigné separándolo de mi.

- ¿Me estás diciendo qué no vas a venir conmigo a un concierto que llevo año y medio esperando por una puta pandemia? - le pregunté super cabreada.

- Viéndolo así suena fatal - intentó excusarse-. Es que no me gustan sus canciones y parece un tío Alba, no me jodas - bufó cruzándose de brazos.

- Me prometiste que irías conmigo, Isaac - le recriminé decepcionada-. A mi tampoco me gusta el fútbol y he ido a acompañarte a cada partido porque te hacía ilusión - seguí reprochándole-. Y para una vez que consigo que me acompañes a algo que me gusta, no solo te rajas, sino que encima me propones un polvo de mierda como plan alternativo - escupí hecha un basilisco.

- Oye, cuando estamos en la cama no le llamas polvo de mierda... - dijo dolido por mi comentario.

- Isaac, ¿cuándo fue la última vez que conseguiste que me corriera, eh? - le pregunté-. La metes dos segundos, te corres y de como me quedo yo te importa una mierda - le contesté cabreada-. ¿Sabes qué? Que esto se ha acabado - fulminé a Isaac que se quedó en shock-. Estoy harta de sentirme un cero a la izquierda. Me voy al concierto - zanjé la conversación.

- Alba, espera, no me puedes dejar por esto - me intentó detener.

- Sí que puedo y ahora te vas a tu habitación y te haces un par de pajas viendo porno. Adiós Isaac - me despedí con un portazo. Había conseguido entradas VIP y no iba a permitir que nadie me jodiera el día. Hoy por fin conocería a Natalia Lacunza.

Cuando llegué a la cola, ya había bastante peña esperando. Menos mal que decidí comprar las entradas Golden, así podría ir al baño y no temer que alguien se colara. Una hora y media antes del inicio y ya con nuestra acreditación, pasamos a la zona del escenario. Conseguí ponerme en primera fila y dejé mi abrigo para guardar el sitio.

Isaac no hacía más que llamarme, pero pasaba de él. De pronto, salió Natalia al escenario acompañada de su girlband.

Me miró y me guiñó un ojo, ruborizándome en ese momento. Empezó a hacer la prueba de sonido (aunque realmente fue un paripé). Los músicos hacen la prueba antes pero para que la gente se piense que han pagado por algo más, hacen un pequeño chequeo.

- Ahora, al lado del photocall deberíais hacer una fila y así hablamos un poquito y nos hacemos unas fotos, ¿vale? - todo el mundo aplaudía, y yo la que más. Esto no pasó desapercibido por la morena de metro ochenta. Se había vuelto a dejar la misma melena que cuando era Eilan Bay y estaba preciosa.  Quizás en otro mundo y en otra vida, Natalia Lacunza se fijaría en mi, una estudiante de Bellas Artes con un futuro laboral muy incierto. Suspiré y me puse a la cola. Todo el mundo le regalaba algo y yo no traje nada.

Moonlight (one-shots Albalia)La tua prossima ossessione. Scoprilo ora