I

549 62 42
                                        

doyoung abrazaba su cuerpo desnudo, tiritando del frío, mientras lágrimas gruesas de deslizaban por sus mejillas rojas por el frío y sus orejas caían por la intermedia ventisca.

estaba en un callejón oscuro, al costado de un local de 24 horas, del cual no destellaba mucha luz.

gracias a eso, el joven podía hundirse en sus penas en la oscuridad y llorar.

las palabras de su "ex-dueño" no salían de su cabeza, la escena se repetía una y otra vez en su cerebro, a lo que su llanto se hacía más fuerte. 

𖥔

doyoung estaba peinaba con suma delicadeza su cabello negro, el cual no tenía sentido que fuera de ese color ya que en su forma animal era enteramente blanco -excepto por una pequeña manchita negra en su ojo.-

su "dueño" no estaba en casa, por lo que tenía total libertad de estar en su forma humana dentro de la casa.

hato le había dicho antes de salir que se iría por medio día, a la casa de su abuela a visitarla. doyoung dió un brinco hacia los brazos de su dueño, quien lo atrapó y lo apetujó despacito contra su pecho.

— tranquilo dodo, volveré más rápido de lo que piensas —fue lo que dijo antes de dejarlo en el suelo e irse hacia la puerta con todo lo necesario en mano.

y tal como lo dijo, se cumplió.

6 horas después volvió, y no supo que decir o hacer en ese preciso momento.

doyoung portaba una fina camisa blanca del muchacho, la cual le llegaba hasta los muslos, y sonreía viendo como sus rebeldes cabellos estaban en orden luego de tanto trabajo peinandolos y cuidando que sus orejas no se vieran afectadas en el proceso.

el joven híbrido no se dió cuenta de que hato estaba ahí hasta que el sonido de la puerta cerrándose por el viento lo hizo girar y verlo.

el peine se calló de sus manos y salió corriendo a toda prisa hacia la habitación de su "dueño", el cual reaccionó luego de unos minutos y siguió al chico que "irrumpió" en su casa.

hato, una vez dentro de su habitación, se desconcertó al no ver al chico por ningún lado.

« acaso estoy loco? » pensó el joven japonés. « acabo de ver a un joven, con una de mis camisas, y orejas de conejo peinandose? » su mente era un lío de pensamientos, no entendía nada de lo sucedido. y se estaba asustando.

un rabito blanco y esponjoso lo hizo salirse de su cabeza. se acercó a su cama, agachó lentamente, y allí encontró al pequeño dodo, temblando en una tela blanca.

no hasta que lo sacó, se dio cuenta de que era la camisa blanca con la que había visto al joven raro en su casa.

soltó al conejo en el suelo sin cuidado alguno y se alejó. sino fuera por su hermana y sus historias raras, no se le habría pasado por su cabeza una idea tan rara.

— dodo, que eres? —preguntó al conejito, que seguía temblando, a pesar de que sabía que no le iba a responder.

doyoung confiaba en hato, hato lo encontró y le dió un hogar, comida, amor y refugio en sus cálidos brazos. pero todo creyendo que era un simple conejo. una mascota.

aún así, el joven híbrido confiaba mucho en el, así que se dignó de mostrar su naturaleza a su ser más cercano en el mundo.

saltó hacia la cama y se metió bajo las sábanas para no ser visto al momento de transformarse.

hato se quedó atónito, viendo cómo el bulto donde estaba su pequeño conejo se iba agrandado, y terminaba quedando una silueta humana en su lugar.

de la punta de la sábana salieron unas orejas, luego una cabeza, y por último todo el cuerpo de un joven.

era el chico que había visto segundos atrás, sólo que esta vez estaba desnudo, y con una mueca que denotaba lo nervioso que estaba y el miedo que sentía.

— hola... —fue lo único que dijo doyoung al notar la mirada de hato sobre el, viéndolo muy extrañamente.

— quien eres? —hato retrocedió un paso— qué haces en mi casa?

— soy yo. dodo —doyoung no se dió cuenta en que momento sus ojos se cristalizaron, y su cuerpo comenzó a temblar como antes.

— tu no eres dodo. no eres mi conejo —hato retrocedió otro paso— voy a llamar a la policía.

— hato, soy yo! —una lágrima se deslizó por la mejilla de doyoung.

que mala idea fue esto.

hato, alterado, gritó: — ¡ya vete de mi casa! ¡en serio, llamaré a la policía!

doyoung sintió la opresión en su pecho, propia de un corazón rompiéndose, mientras iba corriendo a toda prisa hacia la puerta.

la abrió, volvió a transformarse en conejo y se fue saltando de allí, temiendo por lo que sucedería después.

𖥔

9:50 p.m, doyoung estaba desde las 7:00 en ese callejón feo y oscuro. llorando desconsoladamente sin saber que hacer.

no tenía a nadie, ni nada. estaba solo.

hey, soy yo o hay alguien llorando cerca? —doyoung, sin dejar de llorar, sintió una voz muy cerca de donde se encontraba. demasiado cerca.

— cierto, vayamos a ver quién es. tal vez alguien necesita ayuda.

doyoung se tensó y dejó de llorar. secó sus lágrimas, y se transformó en conejo, justo en el momento en que dos jóvenes se cruzaron en su campo de visión.

— mh, no hay nadie —dijo un chico de cabellos oscuros con mechas rubias— tu ves a alguien jae?

el chico apodado "jae" negó, pero luego de tanto buscar, sus ojos se posaron en la pequeña bolita blanca que no paraba de temblar.

— veo algo, pero no precisamente una persona —"jae" sonrió y se acercó hasta la bolita de pelo, agachándose para verlo mejor.

el primer chico también se acercó y agachó para verlo.

— qué lindo conejito. no lo crees mark? —"mark" asintió, sonriendo y acercó su mano para acariciarlo. pero doyoung inmediatamente retrocedió, levantando su carita y dejando ver sus ojos oscuros y su nariz rosada la cual no paraba de moverse.

— tranquilo pequeño —dijo el más alto de los dos chicos— no te haremos daño— acercó su mano lentamente hacia doyoung.

el pequeño conejito se quedó quieto cuando vió la mano acercarse, y como si fuera un cachorro, olfateó esta.

no falto mucho para que doyoung se pegara a esa mano, la cual desprendía un increíble calor, que era justo lo que necesitaba en esos momentos.

el chico acercó su otra mano, envolviendo al conejito, y se levantó.

— me lo voy a llevar —sentenció luego de unos segundos— hace mucho frío, y por lo que veo está solo.

mark asintió ante la sabia decisión de su amigo y ambos se fueron de ese callejón al auto que esperaba por ellos, estacionado frente al local de 24 horas.

doyoung se durmió en las cálidas manos del chico alto apodado "jae".

n/a:

jaedo pq otp.
ojalá les guste, xfi denle amor.

bunny ; jaedo (pausada) Des histoires addictives. Découvrez maintenant