Silencio para los condenados

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Vistiendo la careta, la capa negra y el emblema del imperio salí de mi hogar y me dirigí al palacio. Hay de mi pobre escritor tantos discursos tantas palabras para los reyes y tuvieron que revelar mi rostro ante el pueblo.

Añoro lo días cuando podía moverme libremente por el reino sin llamar la atención del pueblo; yo estuve allí en cada conferencia en cada informe tras bambalinas o en el público oyendo mis palabras expuestas por un orador más experimentado.

Baluarte creo que es de mis palabras favoritas la he usado repetidas veces en cada discurso motivador y artificial que necesitan darles a las tropas. Hermosas palabras recitadas por una voz fuerte pero una labia débil que no era capaz de compren todo lo que leía... al igual que las tropas lamento decir.

Atravesar el bullicio del mercado siempre me aturde tanta ignorancia y tan poco interés en el arte de la conversación, son muy pocos aquellos que entienden este arte ¡Los Diamantes! Ellos entienden el arte de conversación siempre es exhibida entre el clan y siempre alentada por el gremio de los lingüistas que traen palabras de las distintas conquistadas ampliando el léxico popular más no populista dando le una palabra concreta a conceptos que teníamos pero no podíamos explicar con una palabra, vanagloriarse, amor y resiliencia son ejemplos que se me vienen a la mente. Aún existen conceptos inefables pero he allí la labor de los lingüistas que semana tras semana definen cada vez mejor el uso de cada palabra.

El bochorno comienza a agobiarme el luto general me obliga a vestir de bruno pero vestir como un monje con telas que no respiran y tan pesadas es toda una tortura.

Al llegar al palacio muestro mi emblema y los guardias se hacen a un lado para que pueda ingresar. Ah el palacio de la hermosa Mariam, mi reina, nuestra conexión con la espiritualidad. Este palacio ha sido engalanado con su figura tan elegante en diversos cuadros donde se muestra radiante mas no se puede comparar al esplendor que derrama al verla en persona, los cuadros la muestra luciendo los vestidos carmesí que tanto ama junto con sus labios pintados por un rojo tan vivo que se podría pensar que usa su propia sangre para mantenerlos inmaculados y una cabellera larga y brillante como el sol. Allí junto a ella se mostraba su corte y su cónyuge el rey Dalios, él ni de lejos está a su nivel no posee ni la belleza ni la estudia para gobernar pero la sangre pesa más que el conocimiento, fue un lastre para mi reina todo el mandado aun así guardo mis opiniones nadie quiere ser visto como el que juzga a los muertos.

Lamente el día en que el rostro de la reina frunció el ceño y cubrió su rostro con una tela para demostrar su tristeza, nobleza ejército clero y el pueblo sintió su dolor en el discurso que dio sobre el deceso de su "amado" esposo y el genocidio de tres castas del gremio aun lo recuerdo.

...Bajo su brazo e ideales nosotros nos alzaremos el imperio prevalecerá para enorgullecer a nuestros hermanos caídos que no merecían un destino tan cruel, pero su legado permanecerá entre nosotros... -Cada letra dicha entre lamentos yo las escribí fue tan hermoso que casi me convenzo a mí mismo que aquellos merecían el lamento de cualquiera pero solo deben saber lo necesitamos que sepan.

Colgué mi capa en uno de los percheros del ala y empecé a descender por los caminos ocultos a todo aquel que no sea parte de la corte de mi reina, voy con un paso veloz pero cauteloso no quiero ajar mi hermosa túnica ni mancharla con la tierra que se filtra por aquí.

-... Mis queridos fieles ante ustedes traigo la triste noticia de la traición de mi esposo y de gran parte de tres castas, ustedes juraron lealtad a mí y yo jure siempre hacer lo mejor por el imperio así que les exijo que mantengan su palabra y me acompañen en las decisiones que tomaré.- Dijo mi reina ante toda la corte.

Y al unísono todos nos arrodillamos y exclamamos: ¡Si mi señora!

En ese momento una hermosa sonrisa al ver que ninguno tuvo para responder ante sus órdenes.

Aún recuerdo cuando una de las castas traidoras fue exiliada prefirieron intentar sobrevivir en la caótica y fiera región de Dalank, donde los rugidos y derramamiento de sangre por as quimeras jamás cesa hasta sus líderes se atemorizaron ante mi reina que exigía un castigo ante su traición.

Llegue a la cueva principal y me dirigí a mi asiento entre algunos miembros de la corte, frente a nosotros un enorme hoyo que estaba limitado por barras de metal y dentro se veía un par de canastas y dos enormes hachas.

Una noche antes

- Héctor uno de mis consejeros más leales durante año has fascinado a todos con tus palabras, cuando se necesitó animar a las tropas que no veían una victoria, infringiendo miedo los enemigos y causando la ira, alegría y tristeza en el imperio cada que necesito de ti, mas no puedo permitir que escribas algo para los traidores por eso esta vez solo pediré tu presencia y silencio en este evento-. Ella me dijo con su dulce pero firme voz yo asentí y respondí "Si mi señora".

Finalmente apareció el resto de la corte todos portando la careta inexpresiva que compartíamos. Y por un túnel que conectaba al hoyo salieron Dalios y Elizina, el rey de las almas y la líder de la justicia. Elizina estaba amordazada mientras que Dalios tenía la boca cosida por un grueso hilo que estaba manchado de su sangre. Ambos fueron empujados y puestos de rodillas frente a las canastas por un par guardias cubiertos por túnicas y máscaras como las que lleve.

Mi reina se mostró vistiendo una armadura negra entallada y con parte de su cabello recogido

-Dalios estás aquí bajo el delito de traición al imperio e infidelidad-. Dijo mi reina mientras Dalios la miraba y trataba de decir alguna de sus mentiras para escapar pero no podría no esta vez. - Elizina estás aquí bajo el delito de traición al imperio y seducción de hombre casado-. Elizina se logró aflojar su mordaza y dijo: Pagaras con creces tus actos egoístas lo declaro aquí apunto de morir por mí y por la sangre derramada de todo mi pueblo.

Mi reina hizo un ademán para que volviera amordazarla.

-El tiempo de defenderse y amenazar me acabó, por confabular contra la estabilidad y su poder-. Levantó su mano.

¡Perderán la cabeza!

Vestigios de un mundo olvidadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora